Cansadas de excusas, tomemos lo que es nuestro

Actualizado: 24 de jul de 2019

(*) Carolina Delgado Ramírez


Para mí, la vida siempre ha sido una lucha permanente por nuestras metas, desde niña me enseñaron eso y nunca me marcaron mis acciones por ser mujer; nunca entendí esas barreras y limitaciones hasta que las vi en otras mujeres y las enfrenté al ser una mujer con voz propia.


Entendí que la lucha que se viene dando desde hace siglos es para todas y seguir es una responsabilidad social de aquellas mujeres y hombres que entienden el objetivo final sin mezquindades personales o políticas.


A pesar de que una podría pensar que las barreras deben señalarse desde lo individual hasta lo colectivo, en este caso, las mayores barreras inician desde lo colectivo, como hace 70 años cuando ni siquiera éramos ciudadanas, nos hace ver que la primera barrera que debemos enfrentar son las legales, porque estas afectan a todas las mujeres.

Desde el siglo pasado en Costa Rica, venimos aprobando una serie de legislaciones que han generado condiciones de participación política, pasamos de la cuota y de estar en el piso de las papeletas a puestos elegibles, a la participación en igualdad y sin discriminación, en paridad. Lamentablemente el Tribunal Supremo de Elecciones que se opuso a la paridad horizontal desde la discusión de la reforma legislativa, hoy se opone a la aplicación de ese derecho humano, establecido en el Código Electoral, propició el incumplimiento en los partidos políticos y su implementación en el proceso de candidaturas municipales.


Esto nos lleva a que la sociedad todavía se resiste a los cambios requeridos y justos, persisten acciones que discriminan a las mujeres en el ámbito político así como la concentración de hombres en los puestos de toma de decisiones no sólo en los partidos políticos, sino en las instituciones como el Tribunal Supremo de Elecciones, el Poder Judicial, la Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo y en definitiva los Gobiernos locales, que hacen más lenta la evolución.


Sin olvidar que el punto de origen para limitar la participación política de las mujeres, nace de la resistencia de los hombres de ceder espacios de poder, calificando de manera diferenciada a las mujeres, ya sea por estereotipos establecidos o por la sobre exigencia a las mujeres, nos califican con otra vara definitivamente.


A eso debemos sumarle, que a pesar de que las mujeres en Costa Rica, nos preparamos más que los hombres hay una desigualdad salarial, además de que persiste la carga del trabajo doméstico, en el cual invertimos 22 horas más que los hombres a la semana y la existencia de poco apoyo para el cuidado no solo de los niños sino de los adultos mayores, para poder no solo estudiar, trabajar o hacer política. Indudablemente el acceso a recursos económicos para invertir en política, son escasos y limitados para las mujeres.


Romper nuestras propias barreras personales, pasa en gran medida por controlar, limitar y/o eliminar la Violencia Política por género, en Costa Rica no existe una legislación que tipifique este comportamiento, ojalá que no tengamos que esperar como en otros países, hasta que se muera alguna mujer, para que se corra en la Asamblea Legislativa a aprobar una ley. No estamos lejos de una posible situación así, al menos conozco un caso donde una vicealcaldesa, estuvo con medidas de protección de testigos, ante las amenazas que le realizaron.


Lo más divertido de poder señalar lo que sucede alrededor de la participación política de las mujeres, es que aquellos con una mente corta y machista, toman estos mismos argumentos para decir que no estamos preparadas para participar. Lo que no entienden, es que las mujeres tenemos una claridad mayor de nuestros deberes y derechos, hoy ejercemos nuestro derecho al voto en una proporción bastante mayor que los hombres y a pesar de esas “barreras” hemos ido asumiendo la dirección de las organizaciones sociales comunales y partidarias.


Estamos cerca de que el muro del machismo, las excusas y de la resistencia por la participación política paritaria, se termine de derrumbar, es nuestro tiempo, pero tomemos lo que es nuestro.


(*) Presidenta Nacional Movimiento de Mujeres PLN

Ex Diputada


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