Costa Rica A espaldas de un Caribe mágico, fascinante y seductor

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Siempre en confinamiento y aprovechando para pensar en el país, y tratando de proponer soluciones para algunos problemas puntuales. Y a propósito de este agosto en que celebramos el mes de la cultura afrocostarricense, no pude dejar de enfocarme en el espectacular “mix” cuyos ingredientes son: nuestro Caribe, la mezcla de etnias y la cultura caribeña; lo que me hizo lamentar una vez más, cómo estamos desaprovechando el enorme potencial que tenemos en el Caribe, a causa de nuestra aberrada visión centralista y excluyente del país.


Costa Rica tiene la enorme bendición de ser un país polifacético, por lo que puede asumir, abrazar y posicionarse con una serie de atributos y condiciones muy especiales. O sea, nuestro país puede “ponerse varios sombreros” a la vez, los cuales pueden aportarle un gran valor agregado. Atributos y condiciones tales como: El ser un país caribeño situado dentro de la maravillosa cuenca del Caribe, el ser un país ístmico y por lo tanto, con acceso en pocas horas a las dos masas de agua más importantes del mundo, un país dentro de la cuenca del Pacífico, un país tropical con las extraordinarias características del trópico húmedo como son su fertilidad, la cual le da la posibilidad de cultivar y cosechar una gran diversidad de productos durante todos el año; un país de montañas, valles y llanuras que generan una variedad de microclimas en un espacio geográfico muy reducido; además, con una extraordinaria biodiversidad de flora y fauna; un país de volcanes y aguas termales, bañado casi permanentemente de los vivificante rayos del Sol, y muy importante, un clima con una temperatura media muy estable durante todo el año.


Costa Rica un país caribeño


De todas esas espectaculares características que concurren en nuestro pequeño territorio y de las que gozamos como país, una de las de mayor valor estratégico y paradójicamente, de las más ignoradas históricamente es la característica de ser un país caribeño. Lo anterior porque tenemos que reconocer con valentía que, a través de nuestra historia, hemos hecho un esfuerzo por negar y rechazar nuestro carácter de país caribeño, cuando dicha condición nos convierte en un país muy especial y añade un valor extraordinario a nuestras posibilidades de posicionarnos aún más y mejor en el mundo.


El Caribe es la marca más glamorosa del continente americano


Sea por estar encuadrado o determinado por un mar extraordinario que baña unas costas espectaculares las cuales se encuentran insertadas dentro de un trópico espléndido, lo que lo convierte en una región sumamente atractiva y fascinante; lo cierto del caso es que, el glamour del que reviste el mundo del Caribe a nivel mundial es único e incomparable.


El Caribe visto desde otras latitudes


Desde Europa, Asia, África y otras latitudes, el Caribe es visto como un mundo mágico, fascinante, encantador y seductor. Me acuerdo como estudiando en Europa, el enorme orgullo que sentía ante la reacción de mucha gente al saber que yo era originario del Caribe costarricense. Incluso, hasta entonces, muchos ignoraban que Costa Rica es un país caribeño, o sea, que se encuentra dentro de la maravillosa cuenca del Caribe. Algunos me preguntaban ¿Cómo se siente vivir en una región tan espectacular?, otros decían que su sueño siempre ha sido conocer el Caribe, ese lugar de ensueño. Hubo el caso de un escocés que contó cómo él tuvo la dicha de vacacionar tres veces en el Caribe y que meta es trabajar muy duro para algún día, cumplir su sueño de establecerse y retirarse para disfrutar de la calidad de vida, del ritmo y del sol del Caribe.


Por eso resulta tan extraño y paradójico que mientras esta región geográfica de nuestra América está tan cotizada en otras latitudes, especialmente en Europa; nosotros nos damos el lujo de rechazar nuestra condición de país caribeño y vivir a espaldas de nuestro maravilloso Caribe.


Costa Rica debe promover ambos lados con gran orgullo


A pesar de que tenemos dos grandes regiones con comportamientos climáticos opuestos; me refiero al Caribe y el Pacífico que cuando una está de verano, seca, soleada y en condiciones maravillosas; la otra está en invierno, lluviosa, y, al revés. Lo anterior constituye una gran ventaja para el país porque nos permite promover ambas durante épocas distintas pero complementarias durante el año. Y justamente en este momento en que hago estas reflexiones, el Caribe está en su mayor esplendor mientras el Pacífico está en su época lluviosa.


Por todo lo anterior, mi propuesta es que aprovechemos nuestra bendición de contar con esos dos ciclos climáticos opuestos pero complementarios, para promover ambos lados: El Pacífico durante los meses de noviembre a mayo, y el Caribe de Julio a octubre. De tal manera que podríamos contar con dos épocas pico de gran variedad y atracción turística en nuestro país.


Hoy inexplicablemente, todo nuestro esfuerzo está en la promoción de la región del Pacífico cuando podemos y debemos promover ambas regiones y aprovechar esa enorme ventaja y fortaleza de nuestro país.


Las mismas autoridades costarricenses no recomiendan invertir en el Caribe


Les solicito la venia para relatarles el siguiente acontecimiento. Hace algunos años, a su solicitud, invité a un amigo italiano que tiene una inversión hotelera en el Pacífico a una gira por nuestro Caribe Sur. Durante el recorrido, le llamó poderosamente la atención, cómo la frondosa y espectacular vegetación caribeña se inclinaba para acariciar las hermosas playas de arena dorada hasta casi meterse al mar. Y extasiado, no dejaba de exclamar: ¡Qué hermoso!, ¡Qué maravilla!,


Luego, almorzando en un restaurante en Manzanillo me dijo lo siguiente: “Don Clinton, quiero confesarte que cuando llegué a Costa Rica, vine con la firme idea de invertir en el Caribe, o sea, en el Atlántico; porque los europeos estamos fascinados con el Caribe, y el Océano Pacífico nos es totalmente extraño. Sin embargo, cuando fui al Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y les comuniqué mi intención de invertir en el Caribe, inmediatamente me interrumpieron y me dijeron que no me recomendaban que fuera a esa zona, la cual era muy peligrosa, y, por lo tanto, no se harían responsables de lo que me podía pasar si voy allá. Que el Gobierno de Costa Rica por medio del ICT recomienda que invierta en el Pacífico. Esa doble recomendación no sólo me asombró, sino que me decepcionó mucho, pero por supuesto que les hice caso y me fui a instalar al Pacífico.


Además, como se percató de que yo estaba incómodo, agregó lo siguiente: Ponte en mi lugar, si tu fueras a invertir a la Italia y las mismísimas autoridades italianas te advirtieran que si inviertes en cierta parte del país, ellos no se harían responsables, pregunto: ¿Ud. las desobedecerías?, y por supuesto que mi respuesta fue de ninguna manera.


Nuestro Caribe tiene que luchar contra el propio Gobierno de Costa Rica


Fue un gran shock para mí, confirmar lo que por años sospechábamos muchos caribeños, que el propio Gobierno de Costa Rica es el principal enemigo de nuestra región; un gobierno que debe impulsar el desarrollo de todo el país, pero que, no sólo no promueve el desarrollo del Caribe, sino que lo bloquea, lo sabotea. Es increíble que esto suceda y sospecho que sigue sucediendo en nuestro país. ¡Cómo explicar que nuestro propio gobierno, por medio de su principal promotor de turismo, el ICT, sea el que frene y sabotee las inversiones que podrían activar el desarrollo de nuestro Caribe la cual forma parte de la región más glamorosa de las américas!, ¡Qué horror!


Concluyo, señalando que tenemos una enorme veta de oportunidades en nuestro Caribe, por lo que es hora que seamos pragmáticos y que dejemos de lado los tabús y prejuicios que hemos tenido hasta ahora, las cuales nos han mantenido ciegos a la realidad de lo que significa ser un país caribeño, y las ventajas que en ello se encierran. Y tomemos la decisión de no sólo de dejar de bloquear el desarrollo de nuestro Caribe, sino de forjar las condiciones necesarias para incorporar a esa región tan fascinante y promisoria para el futuro de nuestro país.


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