Costa Rica, un país sentado sobre un cofre de oro llorando su pobreza

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Los recientes acontecimientos producidos por el COVID-19, pusieron al descubierto los serios problemas que, desde hace ya algunos años viene padeciendo nuestro país. Lo anterior en parte porque el modelo de desarrollo que adoptamos desde la Fundación de la Primera República, que es un modelo brutalmente centralista, finalmente se agrietó y colapsó; y hoy, está produciendo muchos más males que bien; especialmente, por la despoblación de gran parte del territorio nacional y la consecuente concentración de los habitantes del país en menos del 5% del territorio nacional; y las terribles consecuencias que eso implica para el aprovechamiento de los recursos humanos y naturales del país.


Costa Rica cumple con creces respondiendo al mundo v al planeta con un generoso aporte para su conservación


Desde la década de los años 70 del siglo pasado, con una clara visión de grandes estadistas como José Figueres y Daniel Oduber, iniciamos el establecimiento de una serie de parques nacionales en nuestro país. Y, a partir de ahí, Costa Rica se comprometió con la conservación de importantes joyas ecológicas nacionales. Lo anterior explica que hoy, más de la cuarta parte del territorio nacional está protegido por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), órgano encargado de proteger 11 áreas de conservación las cuales incluyen 31 parques nacionales, 34 refugios de vida silvestre, 15 reservas biológicas y forestales, 11 humedales, 33 zonas protegidas; así como, cerca del 16% de nuestro territorio marino. Además, de la existencia de docenas de reservas privadas que se sumaron a las ya extensas áreas protegidas en Costa Rica.


O sea, como país, Costa Rica hace una gran contribución al mundo y a la humanidad como pocos, al dedicar más de la cuarta parte del territorio nacional a la conservación del planeta; sobre todo, si se toma en cuenta que somos un país territorialmente pequeño y de mucha inmigración.


Costa Rica ha sido bendecida con grandes reservas de recursos naturales


La providencia divina ha sido muy generosa con nuestro país al dotarnos de una serie de recursos naturales para el aprovechamiento racional e inteligente de los costarricenses. Para empezar, nos situó entre las dos masas de agua más importantes, estratégicos y ricas del mundo: El maravilloso y espectacular Mar Caribe dentro del Océano Atlántico, y el portentoso Océano Pacífico. Subrayo para recordar que existen países como Bolivia que tiene más de un siglo de mendigar una pequeña salida al océano, porque no tienen acceso propio.


Y como si fuera poco; además, fuimos dotados de abundantes recursos naturales tales como: Fuentes casi inagotables de agua dulce, una extraordinaria biodiversidad con más del 5% de las especies que existen en nuestro planeta. Asimismo, con cantidades industriales de carbonato de calcio, sílice, azufre, manganeso, bauxita, diatomita, hierro, plata, oro, etc. Y en el campo energético: Abundantes fuentes para generar energía hidroeléctrica, geotérmica, eólica, solar e incluso, gas natural y muy probablemente petróleo.


Ojo: Tengamos cuidado con el exceso y el extremismo


A pesar de que como se dijo antes, dedicamos más de la cuarta parte de nuestro territorio a la conservación; en los últimos años, también hemos decidido desaprovechar gran parte de la enorme cantidad de recursos naturales con que hemos sido bendecidos; tanto en nuestro subsuelo continental, como en el marítimo; lo anterior, al auto prohibirnos su explotación racional. Por lo tanto, a pesar de nuestra enorme riqueza en diversos recursos naturales, pareciera que hemos decidido vivir de la caridad internacional.


Costa Rica y su vida de espaldas al mar


Es increíble que, durante prácticamente toda nuestra historia, hemos vivido de espaldas al mar. Lo anterior es aún más sorprendente, si tomamos en cuenta que nuestro territorio marítimo es alrededor de 10 veces más extenso que el continental; y, por lo tanto, las riquezas de nuestro país, se encuentran por mucho, más en nuestros mares que en tierra firme.


De esta manera, siendo una nación que vive de espaldas al mar; en el fondo significa una renuncia tácita a nuestras enormes riquezas marinas y submarinas. Y, asimismo, implica, exponerlos al saqueo sin contemplación de los “piratas modernos”.


La explotación de los recursos naturales y el Índice de Desempeño Ambiental (IDA)


Es importante aclarar que el desarrollo sostenible no significa dejar de explotar nuestros recursos naturales; todo lo contrario, significa explotarlos “racional, responsable e inteligentemente”, o sea, sosteniblemente. Porque, además, su explotación es compatible con nuestro compromiso de convertirnos en un país modelo con un alto Índice de Desempeño Ambiental (IDA).


Para sustanciar la afirmación anterior, basta señalar para recordar que varios países que son modelo y ejemplo para el mundo con un alto IDA, son países que realizan una gran actividad de explotación de sus recursos naturales. Algunos ejemplos entre otros son: El Reino Unido, Noruega, Israel, Australia y otros. Todos estos países tienen como denominador común, que desarrollan amplias actividades de explotación de sus recursos naturales, tanto terrestres como marítimos; sin embargo, asimismo, gozan de un Índice de Desempeño Ambiental mucho mayor que el nuestro.


Por supuesto que existen malos ejemplos como el de Venezuela, por razones obvias, pero debemos concentrarnos en los excelentes ejemplos como los del Reino Unido, Noruega e Israel. En Índice de Desempeño Ambiental (IDA), estos países ocupan las posiciones 4ª, 9ª y 29ª respectivamente a nivel mundial, mientras que Costa Rica auto-prohibiéndose la explotación de su enorme riqueza en recursos naturales, ocupa el lugar 52ª en el mundo.


La explotación de los recursos naturales para la formación de capital humano


Lo que debemos hacer es, asesorarnos con países como Noruega e Israel para explotar nuestros recursos naturales en forma responsable a fin de dedicar el producto fundamentalmente a la formación y desarrollo de nuestros recursos humanos, o sea, para formar “Capital Humano” de altos quilates que nos permita crear sosteniblemente la riqueza necesaria para convertirnos en un país próspero y desarrollado en este Siglo XXI. Eso es exactamente lo que han hecho muchos países, especialmente, Noruega, Israel.

Sin poder contar con nuestros recursos naturales, la situación va ser sumamente difícil para el país en los próximos años. Porque al renunciar a explotarlos, nos convertiremos en “un país pordiosero, sentado sobre un enorme cofre lleno de oro, llorando nuestra pobreza y extendiendo vergonzosamente nuestra mano pedigüeña hacia otras naciones, diciendo: Una monedita por favor.”


El Observatorio del Desarrollo


Una enorme ventaja que tiene nuestro país, es que contamos con una serie de entidades que nos pueden apoyar en nuestro esfuerzo por potenciar y alcanzar el desarrollo nacional. Pero desgraciadamente las tenemos entre el olvido y la subutilización. En concreto, permítanme referirse al “Observatorio del Desarrollo (ODD)”, que es un órgano de la Universidad de Costa Rica de apoyo a la investigación, cuyo propósito es, entre otros, brindar acceso oportuno a temas relevantes y establecer sistemas de seguimiento y monitoreo para los procesos estratégicos para el desarrollo nacional.


El ODD es un excelente instrumento que nos puede apoyar en nuestro esfuerzo por garantizar la explotación racional e inteligente de nuestros recursos naturales; e incluso, para elevar nuestro Índice de Desempeño Ambiental que, a pesar de todos nuestros esfuerzos y privaciones, sigue siendo muy bajo, más aún si se toma en cuenta la costosa renunciación y sacrificio que hace el país.


Deberíamos utilizar más ese extraordinario y estratégico instrumento para el desarrollo nacional. Con él, podríamos erradicar todos nuestros miedos y confusiones actuales que se han convertido en los principales obstáculos que nos impiden desarrollarnos.


Concluyo señalando que, estoy muy consciente del riesgo que existe en traer a colación este tema que es uno de los grandes tabús nacionales. Sin embargo, estoy dispuesto a correr dicho riesgo, porque no me perdonaría a mí mismo, el ver a mi país deteriorarse día con día cayendo en la creciente pobreza, pudiendo aportar algunas ideas, soluciones y propuestas que pueden evitar que tantos compatriotas sufran marginación, exclusión y hambre en los próximos años. Y porque, además, no se trata de mí, se trata de mi país.

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