Costa Rica una nación pobre en un país rico

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Por años los costarricenses hemos dado por un hecho y pregonado a los cuatro vientos que somos un país pobre. Y, por lo tanto, hemos actuado como pobres al aceptar esa condición en nuestra “alma o psique colectiva” como una verdad sacrosanta.

Es así como a través de los años, esa premisa ha venido conformando nuestra visión, nuestro pensamiento, nuestras creencias, nuestro sistema de valores, y, consecuentemente, nuestra actitud. La tragedia es que el supuesto de que somos pobres es el arquetipo o modelo mental más poderoso que nos ha alejado y nos sigue alejando de la posibilidad de alcanzar mayores niveles de bienestar y prosperidad general. Sin embargo, como veremos más adelante, esa premisa es completamente falsa, porque Costa Rica no es un país pobre; sino, todo lo contrario, Costa Rica es un país rico.


O sea, nos hemos sometido y sujetado a una concepción absolutamente falsa, cual es, la pobreza de nuestro país. Y como se dijo antes, esa creencia ha condicionado toda nuestra visión como nación, como sociedad y especialmente, como individuos.


Algunas evidencias de la riqueza de Costa Rica


Las siguientes son sólo unas cuantas evidencias de la riqueza de nuestro país:

  1. Con apenas 51.100 Km2, Costa Rica posee alrededor del 6% de la biodiversidad del planeta, una de las mayores del mundo por kilómetro cuadrado.

  2. Una amplia flora y fauna, con más de 10.000 especies de plantas y casi el 50% de su suelo cubierto de bosques y selvas para la producción de oxígeno para neutralizar el dióxido de carbono.

  3. Un clima privilegiado que permite la producción agrícola durante todo el año. Además, de una gran variedad de microclimas, y la disponibilidad de abundantes fuentes de agua.

  4. Suelos que posibilitan la producción de una enorme diversidad de productos agrícolas durante todo el año.

  5. Acceso al Mar Caribe y al Océano Pacífico, dos inmensas masas de agua, llenas de recursos y posibilidades, y a muy poca distancia entre ellos; además, de ríos y lagos; y abundantes y variadas fuentes de energía renovables: hidroeléctrica, geotérmica, eólica, solar, y otros.

  6. Recursos en su subsuelo como minerales metálicos y no metálicos como oro, bauxita, entre otros, y con reservas de caliza, que es la materia prima para la fabricación de concreto, que, según las estimaciones de los expertos, puede abastecer la necesidad del país por alrededor de dos mil años, tomando como referencia, el nivel de nuestro consumo actual.

De esta manera, cuando a Costa Rica la etiquetamos de pobre, y la comparamos en recursos naturales con otros países que definimos como ricos, tales como, Suiza, Singapur, y el mismo Japón, para mencionar sólo algunos; sin duda alguna, nuestro país resulta ser más rico en recursos naturales que aquellos.


Nuestro problema es mental al creernos nuestra propia prédica sobre nuestra pobreza. Por eso es preciso que cambiemos ese paradigma de pobreza, y abracemos una mentalidad de abundancia, la cual, es necesaria para inspirarnos e impulsarnos a convertir nuestra riqueza en recursos naturales, en riqueza humana, o sea, en bienestar y prosperidad general.


En otras palabras, como nación, no hemos logrado producir el nivel de abundancia acorde con el nivel de los recursos que tenemos. Por lo que los invito a observar la riqueza de Costa Rica expresado en Producto Interno Bruto (PIB) per cápita con relación al de los países que mencionamos anteriormente:


  1. PIB de Suiza: US $85.160

  2. PIB de Singapur: US $62.980

  3. PIB de Japón: US $41.420

  4. PIB de Costa Rica: US $12.027

Los datos anteriores hablan por si solos y no necesitan explicación alguna. O sea, en la producción de riqueza, somos una nación totalmente deficitaria, y, por lo tanto, somos una nación pobre.


¿Y qué podemos hacer para convertirnos en una nación rica?


Si hemos de garantizar el bienestar de las grandes mayorías nacionales en los próximos años, nuestro principal reto y desafío es sin duda alguna, convertir a Costa Rica en una nación rica. ¿Y cómo lo logramos?


Aclaro que no pretendo de ninguna manera, darle un tratamiento simplista a un asunto tan complejo como el que nos ocupa. Sin embargo, creo que nuestra pobreza como nación tiene prácticamente el mismo origen, o sea, el mismo génesis a saber: LA FALTA DE DISCIPLINA.


La verdad es que si tuviera que responder a la pregunta: ¿Cuál es el principal mal o el problema más serio que tiene la sociedad costarricense?, no dudaría un segundo para responder lo siguiente:


El problema más serio que tiene Costa Rica es la falta de disciplina; y su necesidad más apremiante, es de liderazgo.

Unas cuantas palabras sobre la disciplina:


Una de las causas más frecuentes del fracaso, es la falta de disciplina. O sea, casi siempre, la diferencia entre el éxito y el fracaso, la marca la disciplina. Porque es insospechable la enorme influencia que ésta ejerce sobre los individuos, y consecuentemente, sobre la sociedad como un todo.


Los principales subproductos de la disciplina:


La razón por la cual, la disciplina es tan importante, es porque esta es la generadora o responsable de muchos subproductos fundamentales para la creación de riqueza, y consecuentemente para el bienestar y la prosperidad material de los pueblos. Por lo tanto, permítanme subrayar para resaltar algunos de los principales subproductos de la disciplina:

  1. Autocontrol o dominio propio.

  2. Temple y carácter

  3. Persistencia y perseverancia

  4. Responsabilidad y compromiso

  5. Capacidad de gestión, y productividad.

En otras palabras, los anteriores atributos se adquieren como consecuencia de desarrollar disciplina. Por eso, permítanme declarar la siguiente gran verdad: Dime cuán disciplinada es una nación y te diré cuán próspera es. O sea, aunque Suiza, Singapur, Japón son países pobres en recursos naturales, son naciones ricas y prósperas porque son muy disciplinadas.


Sin embargo y lamentablemente, los costarricense hemos vivido a espaldas de la disciplina por años, a pesar de su carácter estratégico para la productividad, consecuentemente, para la creación de riqueza, y en general, para el éxito. Lo anterior explica: Por qué siendo un país rico, somos una nación pobre.


Y noten también que nuestra actual incapacidad de gestión no es más que otro resultado de nuestra falta de disciplina. ¿Coincidencia? Por supuesto que no.


Por todo lo anterior, aunque lo soñamos y lo anhelemos, Costa Rica no será una nación desarrollada y rica mientras seamos una nación indisciplinada. Porque el común denominador entre los países desarrollados es que son naciones disciplinadas. Por lo tanto, o resolvemos nuestro problema de indisciplina o tendremos que acostumbrarnos a vivir en una nación pobre; pobreza que será progresivo ante nuestra creciente indisciplina.


Así pues, preocupados por dicha realidad, hemos generado algunas ideas y propuestas para elevar significativamente el nivel de la disciplina en Costa Rica en los próximos años. Sin embargo, el espacio ya no da para consignarlas aquí.


No perdamos la esperanza: ¡Si Costa Rica quiere, Costa Rica puede!


Termino señalando como hecho singular, que la cultura japonesa se sustenta en el extraordinario principio que se resume en la siguiente máxima:


“Tarde o temprano, la disciplina vence a la inteligencia”