Costa Rica y sus “grandes proyectos fracasados”

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Es sumamente preocupante que, en los últimos años, en que contamos con tantas universidades, en que enviamos tanta gente a especializarse en el extranjero, por lo tanto, tenemos tantos profesionales y expertos en todos los campos del saber; nos hemos especializado en echar a perder los grandes proyectos que necesita el país; sea por la codicia de un grupito de malos costarricenses o por manejos poco transparentes; por ligereza y falta de rigor, o por chambonadas; lo que, frecuentemente ha provocado el fracaso de dichos proyectos.


Lo anterior ha traído como consecuencia el aumento de la desconfianza de los costarricenses en sus gobernantes e incluso, en sus instituciones.


HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA


A continuación, veamos sólo unos cuantos ejemplos de proyectos fundamentales para nuestro país que fracasaron, o que se exponen al fracaso, por las razones antes señaladas:


LA CARRETERA DE LA FRONTERA NORTE O LA RUTA 1856


Ante las continuas agresiones verbales en los últimos años del gobierno de Nicaragua y sus constantes insinuaciones con respecto a la legitimidad de los límites históricos de la frontera entre Costa Rica y ese país, y, el abandono en que, desde siempre hemos tenido a nuestra importante zona fronteriza Norte; ningún costarricense se oponía a la construcción de la carretera llamada Ruta 1956, no sólo para ratificar nuestra soberanía sobre ese extenso territorio nacional, sino, por la posibilidad de iniciar el desarrollo del mismo mediante la consiguiente construcción de otra serie de carreteras radiales que lo conectara e integrara con el resto país. Sin embargo, el manejo de dicho proceso de construcción fue tan desafortunado, que el mismo tuvo que ser abandonado después de una serie de escándalos y acusaciones de malos manejos. Todo lo que hasta hoy, ha convertido a esa obra fundamental en lo que he denominado “LA CARRETERA FRACASADA”, dado que actualmente se mantiene como en un limbo en que nadie quiere saber de ella, mencionarla, ni mucho menos tratar de terminarla. Y así ha quedado por años, condenado al ostracismo típico de un desterrado.


LA APERTURA DEL MONOPOLIO DEL CEMENTO


A pesar de que una de las actividades más importantes para la economía de nuestro país es la actividad de la construcción. Por muchos años, y aún hoy, el producto que quizás, es el más importante para la construcción que es el cemento, se encuentra sometido al terrible yugo del monopolio, concretamente del duopolio, en donde dos empresas transnacionales prácticamente se ponen de acuerdo para fijar su precio a su antojo en flagrante colusión.


Y a consecuencia de lo anterior, el precio del cemento en nuestro país, es uno de los más altos del mundo; lo cual, junto con otros aspectos que no son objeto de este ejercicio, encarecen de sobremanera el precio de la construcción en el país.


De nuevo, sigue siendo urgentísimo la eliminación de dicho brutal monopolio. Sin embargo, la apertura del comercio del cemento en Costa Rica, hoy se ha convertido en un proyecto fracasado del que nadie quiere hablar ni mucho menos tocar después del famoso “Caso del Cementazo”, ante una cascada de manejos turbios e impropios, que provocaron un gran escándalo nacional, y por el que incluso, alguna gente fue a dar a la cárcel.


Y hoy, al fracaso del proyecto para la apertura del comercio del cemento lo podemos denominar el “FRACASO DEL CEMENTAZO”.


Lo lamentable es que el hablar de comercio de cemento se ha vuelto un “Tema Tabú” y consecuentemente, hemos postergado indefinidamente una de las decisiones políticas más urgentes para la reactivación económica del país, y para el bienestar de todos los costarricenses: La eliminación del monopolio del cemento y su apertura al comercio libre.


LA REMODELACIÓN DEL TEATRO NACIONAL


De nuevo, el hito cultural más importante de nuestro país, el Teatro Nacional merece la atención de todos los costarricenses. Y hace alrededor de un año, se planteó un proyecto de ley para dotarlo de fondos para su remodelación y mantenimiento, y para añadirle algunas obras complementarias. Sin embargo, el monto solicitado para ese propósito fue tan astronómico y desproporcionado en momentos en que el país se encontraba en serios problemas económicos, y que, tantos costarricenses estaban y aún están sufriendo para poner pan sobre su mesa, ante lo cual hicieron muy bien los señores diputados en no aportar los votos suficientes para aprobarlo.


Para que pongamos en perspectiva el monto abusivo que se solicitó para el Teatro Nacional, se trata prácticamente de la misma inversión que el país está haciendo para recibir 8 trenes completos más una serie de equipos, repuestos y servicios que arribarán al país en los próximos meses.


Por el orgullo que sentimos todos los costarricenses por el Teatro Nacional, aún no hemos convertido el proyecto de mantenimiento y remodelación de ese monumento artístico en una iniciativa fracasada. Sin embargo, el proyecto no camina, está engavetado y no caminará, y menos hoy con las terribles secuelas del COVID-19, mientras no se redimensionen las pretensiones económicas de los administradores de ese extraordinario baluarte de la cultura nacional.


EL TREN ELÉCTRICO DE LA GRAN ÁREA METROPOLITANA


Y hoy, una vez más, nos encontramos enfrascados en una gran discusión nacional; no por la necesidad de un Sistema de Transporte Masivo de Pasajeros (STMP) en la GAM, necesidad en la cual, todos estamos de acuerdo; sino por el enorme desperdicio, la falta de proporción y por los serios errores conceptuales de la propuesta actual; que pretende comprometer cuantiosos recursos de los costarricenses, sin necesidad, ni razón alguna; ni técnica, económica ni financiera.


¡Que no aprendemos, no aprendemos! Porque este proyecto está a punto de abortar y convertirse otro proyecto fracasado, en este caso, en un “TREN FRACASADO”, no porque no lo necesitemos, ni lo queramos; sino, porque un grupito, una vez más, se empeña en abusar de la paciencia y buena voluntad de los costarricenses.


La actual propuesta del Tren Eléctrico es el peor de los 4 casos de proyectos posibles o potencialmente fracasado que se consigna aquí; lo anterior por el astronómico monto de la inversión y de los desperdicios, producto de los increíbles errores conceptuales que tiene. Ya es hora que las autoridades dejen de lado su tozudez e inflexibilidad con respecto al esquema de la propuesta y las condiciones del proyecto actual, que, a todas luces está rindiendo homenaje al DESPERDICIO, a la INEFICIENCIA, a la INSEGURIDAD, y a la IGNORANCIA. Dicha actitud obstinada e irracional lo estará llevando por el camino a convertirlo en el “PROYECTO FRACASADO” más grande de todos en nuestro país, y eso es en verdad no sólo penoso sino, muy desafortunado. Lo anterior por cuanto representa por mucho la inversión más grande de la historia de Costa Rica, y, porque compromete la estabilidad económica y financiera del país por más de 30 años.

Concluyo haciendo un llamado de atención a todas nuestras autoridades, para que no sigamos convirtiendo a nuestras mejores iniciativas en “PROYECTOS FRACASADOS”. Para lo cual, debemos siempre procurar y asegurarnos de que, sea el interés nacional, y, estrictamente el interés nacional, el que pese y prevalezca a la hora de plantear, proponer y desarrollar dichos proyectos. Nuestros compatriotas están cansados de que, por intereses ajenos al interés los costarricenses, sigamos convirtiendo a sus grandes obras e iniciativas en “PROYECTOS FRACASADOS”; de los cuales luego, nadie quiere ni oír, saber ni tocar. Todo lo cual suele producir cuantiosos daños y pérdidas irrecuperables en perjuicio de todos los costarricenses.