Criterios Políticos vs Criterios Técnicos para la Gobernanza

Ing. Clinton Cruickshank S. M.B.A.


Existe en nuestro país, una preocupante confusión con respecto a cuáles son los criterios que deben prevalecer a la hora de la toma decisiones para la gobernanza. Por lo tanto, la pregunta que se impone es la siguiente: ¿Las decisiones para la gobernanza deberán ser tomadas en base a criterios políticos o en base a criterios estrictamente técnicos?


Señalo para recordar que la política es una actividad holística o sistémica, por cuanto esta tiene que ver con todo el quehacer de la sociedad. Y consecuentemente, sin duda alguna, la política es la actividad más importante de un país.


Ahora bien, la otra pregunta a la que obligatoriamente debemos responder es a la siguiente: ¿Es la naturaleza de la gobernanza una actividad de carácter política o técnica? Y la respuesta inequívoca es que la gobernanza es una actividad en esencia y por excelencia política.

Si la respuesta anterior es correcta, como realmente lo es. Entonces: ¿Por qué existe tanta confusión con respecto a los criterios que deberán prevalecer a la hora de tomar decisiones para la gobernanza?


Y la respuesta es, en primer lugar, por ignorancia, y luego, por la creciente satanización de los políticos y de la política misma.


Resulta que, en el pasado, no muy lejano, los líderes políticos gobernaban casi por intuición ante la falta de información técnica que apoyara su toma de decisiones.


Pero con el desarrollo explosivo de la ciencia y la tecnología, hoy, dichosamente se cuenta con un gran arsenal de información técnica para apoyar la toma de decisiones.


Por lo tanto, la pregunta vuelve a emerger una vez más: ¿Cuál criterio debe prevalecer a la hora de la toma de decisiones para la gobernanza?, ¿El criterio político o el criterio técnico?


Para responder a esa pregunta fundamental, quisiera recurrir a una excelente anécdota de don Pepe en su última administración 1970-1974. Resulta que, siendo Ministro de Hacienda Don Óscar Barahona Streber, y ante la necesidad de balancear el presupuesto nacional, Don Óscar se propuso hacer un recorte en casi todas las líneas del presupuesto; un criterio correcto desde el punto de vista técnico. Y consecuentemente, se dispuso a realizar un importante recorte al presupuesto que ya desde entonces se dedicaba a los comedores escolares. Y cuando se lo propuso a Don Pepe, este lo paró en seco y le dijo lo siguiente: “Oscar, puedes hacer todos los recortes que te parezca, pero no me toques el presupuesto de los comedores escolares; déjamelo intacto, porque representa en muchos casos, la única comida del día que tienen los chiquillos, y no podemos esperar que un niño estudie con la panza vacía”.


Tremenda lección de Don Pepe. ¡Cuánta falta nos hace hoy esta claridad política en la toma de decisiones en nuestro país! Porque como se dijo antes, Don Oscar Barahona estaba en lo correcto desde el punto de vista técnico, pero resulta que el financiamiento de los comedores escolares no era un asunto técnico, sino, profundamente político.


Sin embargo, hoy, por ignorancia, muchos “líderes políticos” tratan a los criterios técnicos como si fuesen sacrosantos, por otro lado, se dejan arrastrar ciegamente por los tecnócratas, y terminan tomando las decisiones técnicas que éstos “les imponen”, cuando lo procedente son sus propias decisiones políticas.

En mi libro “El Método del Buen Gobierno. Un camino de éxito en el Arte de Gobernar”, dedico todo un capítulo a este importante tema. E incluso, señalo que, hoy, por esa terrible confusión reinante, muchos “líderes políticos”, inocentemente se han dejado asestar un “golpe de estado” de parte de los tecnócratas. Tanto así que, en los últimos años, estos han permitido a los tecnócratas cambiar la naturaleza del Presupuesto de la República (el cual, es un instrumento político por excelencia), para convertirlo en un instrumento técnico que ya no cumple su estratégica misión de promover el desarrollo nacional.


Lo anterior explica en mucho la falta de ilusión por los Presupuestos de la República, y la eliminación de una serie de programas políticamente estratégicos para el país y para nuestro sistema de convivencia. Es el resultado de lo que en mi libro llamo: “El Reinado de los Tecnócratas”.


Por otro lado, ha sido tanto el daño hecho por esa confusión reinante que, los tecnócratas viendo prevalecer sus posiciones en la toma de decisiones para la gobernanza, en los últimos años, se ilusionaron con la idea de sustituir a los políticos en el mismísimo campo del liderazgo político y de la gobernanza; lo cual, no sólo es un sin sentido y un despropósito, sino, el augurio de más caos y desorden, o sea, del aumento del nivel de “entropía política” en que se encuentra el país.


Y aunque Platón abogó por el gobierno de los filósofos, sin duda alguna, esa tarea corresponde a los políticos; para lo cual, urgen programas masivos de formación y capacitación de verdaderos líderes políticos. Una especie casi en extinción.


La buena noticia es que el liderazgo político no es consustancial a ninguna profesión en particular, sino que, un profesional de cualquier disciplina, con la debida preparación política y, sobre todo, con un genuino don y pasión por el servicio a los demás, puede convertirse en un extraordinario líder político y gobernante.


Termino exhortando a todos los que tienen auténtica vocación para el liderazgo político, para que se preparen para retomar y rescatar su rol en la sociedad, para que así, y en medio de tanta confusión, frustración y desencanto; al igual que ayer, que como líderes políticos vuelvan a responder a los grandes retos y desafíos de la buena gobernanza de estos tiempos.

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