¿Dónde están los líderes que necesitamos para estos tiempos?

Ing. Clinton Cruickshank, M.B.A.


Permítanme iniciar parafraseando el título de este artículo: ¿Dónde están los líderes políticos que Costa Rica necesita en estos tiempos? Porque esta pregunta inicial me permite subrayar para enfatizar que para que una nación sobreviva en el tiempo, evolucione y mantenga su marcha a paso firme hacia un destino promisorio, es preciso que ésta levante líderes con la visión y capacidad necesaria para conducirla con decoro por cada etapa y en cada época de su historia. Lo anterior por cuanto, en la travesía por la historia de toda nación, ésta tendrá que enfrentar grandes obstáculos, exigentes demandas y grandes retos y desafíos.


Asumiendo que la afirmación anterior es correcta, no puedo evitar volver a preguntar: ¿Dónde están los líderes de Costa Rica para esta época de nuestra historia?


La gran paradoja es que, nunca como hoy, tuvimos tantas universidades y centros de enseñanza, y, por lo tanto, acceso a tanto conocimiento histórico, científico y tecnológico de fuentes internas y externas, y a tantos expertos, profesionales y técnicos. O sea, nunca como ahora, hemos tenido tanta gente preparada intelectual y académicamente en nuestro país. Sin embargo, y, asimismo, nunca habíamos adolecido tanto de líderes como hoy. Sí, y esa es justamente la gran paradoja.


La lógica dicta que, del enorme portafolio de recursos humanos formados y especializados en la más amplia gama de disciplinas; emergerían de entre ellos, los grandes líderes que necesita y anhela Costa Rica para esta época. Sin embargo, no es así, y más bien, hoy como pocas veces en nuestra historia, estamos sufriendo de un gran vacío de liderazgo.


Algunos lo justifican señalando que se trata de un fenómeno global. Sin embargo, debido al “excepcionalismo costarricense”, prefiero examinar este fenómeno dentro de nuestra propia óptica. Y, ante esas circunstancias, permítanme realizar la siguiente pregunta: ¿Y a qué se debe dicho vacío de liderazgo en nuestro país? O sea, ¿Por qué hay tanta escasez de líderes hoy?


Ha sido un enorme reto, encontrar las razones del gran vacío de liderazgo político que hoy sufre Costa Rica, tomando en cuenta las condiciones y ventajas comparativas de las que ésta aún goza en estos tiempos. No obstante, examinemos juntos las siguientes razones:


  1. El fracaso de los partidos políticos.

  2. El creciente desprestigio de los políticos, de los partidos políticos y de la actividad política misma.

  3. La posición negativa de nuestro sistema educativo hacia los políticos y la política.

Desde hace ya varias décadas, los partidos políticos abandonaron sus principales responsabilidades, especialmente, la de preparar a sus cuadros dirigentes para la gobernanza. Porque hoy, ni los partidos tradicionales y mucho menos los emergentes, han asumido con seriedad su compromiso y responsabilidad de prepararse para responder a los grandes retos y desafíos de la Costa Rica de los nuevos tiempos.


Y mientras, por un lado, nuestra sociedad está sufriendo constantes y acelerados cambios en casi todos los campos, tanto por factores internos como por factores externos; por otro lado, los partidos políticos están sumidos en un electoralismo enceguecedor, vacío y sin ideas, en la búsqueda del poder prácticamente por el poder mismo.


Y producto de lo anterior, tanto los líderes políticos como sus organizaciones partidarias, están totalmente desfazados y distanciados de los ciudadanos y de su realidad, y consecuentemente, ya no responden a las aspiraciones ciudadanas.


Es así como hoy, nuestros líderes políticos pretenden “gobernar para el pueblo, sin el pueblo”. Y la otra gran paradoja es que, dicha pretensión de “gobernar para el pueblo, sin el pueblo” se está dando justamente en esta época y ante el advenimiento de un gran activismo de la gente que reclama mayor protagonismo ciudadano en las decisiones que los afecta.


Otra de las razones que dan cuenta del actual deterioro de nuestro sistema político y de la falta de líderes, es que, en nuestras casas de enseñanza en general, los educadores no disimulan su desdén por la clase política y por la política misma; desdén que suelen transmitir abierta y directamente a sus alumnos. Y a consecuencia de lo anterior, hoy, la gran mayoría de nuestros jóvenes desprecian a los políticos y a la política misma. La tragedia es que los jóvenes son justamente los llamados a prepararse para tomar la estafeta de la política y realizar el relevo generacional.


Consciente de lo anterior, cada vez que me invitan a dar alguna charla a grupos de estudiantes colegiales o universitarios, mi pregunta obligada inicial siempre es la siguiente: ¿Quiénes entre ustedes están interesados en la política?, sírvanse levantar la mano. Ante dicha pregunta, ha habido casos en que ninguno ha levantado la mano entre 35 estudiantes. En otros casos, uno o si acaso dos, a medias o timoratamente la han levantado por temor a la burla de sus compañeros.


El anterior panorama, no hace más que producirme una profunda tristeza, por lo que no dejo de exclamar con gran dolor y pesar: “Pobrecita Costa Rica, pobrecito mi país”.


A pesar de que tenemos muchísima gente preparada en diversos campos, sean estos: extraordinarios ingenieros, grandes médicos, juristas eminentes, y así en todas las disciplinas; sin embargo, adolecemos de los líderes políticos que necesita el país para enfrentar los retos y desafíos de esta Costa Rica tan cambiante, y, tan compleja.

Y lo anterior, curiosamente ocurre en estos momentos en que los partidos políticos día con día se multiplican cuan abejones de mayo.


Alguna vez, cuando el Partido Liberación Nacional estaba aún en su mejor hora sirviendo al país, el expresidente Daniel Oduber expresó lo siguiente: “El PLN es algo menos que un partido político y algo más que una maquinaria electoral”.


Hoy desgraciadamente, nuestras organizaciones partidarias son una caricatura tanto de partidos políticos como de maquinarias electorales. Por lo tanto, nuestros partidos y el sistema de partidos políticos mismo necesitan una profunda transformación y reestructuración a fin de que éstos vuelvan a ser verdaderos partidos políticos y que respondan a los grandes retos y desafíos de la Costa Rica del Siglo XXI.