De escaleras a toboganes y una banca de inclusión financiera

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Desde la década de los años 40 del Siglo pasado, Costa Rica fue estableciendo una serie de “Escaleras de Ascenso Social”, las cuales nos ayudaron a construir un armonioso sistema bienestar y de convivencia. Sistema de convivencia fundamentado en el igualitarismo, la tolerancia, la solidaridad y la inclusión social. Dichas “Escaleras de Ascenso Social” fueron las principales responsables de la construcción de la frondosa clase media en nuestro país.


Sin embargo, en los últimos años hemos venido sustituyendo esas “Escaleras de Ascenso Social” por “Toboganes de Descenso Social” desde los cuales estamos empujando y arrojando a la clase media en un declive despiadado y cruel hacia la pobreza. Toboganes que son las principales fuentes de desigualdad, marginación y exclusión social, por lo que, constituyen la mayor amenaza para nuestro sistema de convivencia.


Me imagino que se estarán preguntando: ¿Y qué tiene que ver escaleras y toboganes con la banca y la inclusión financiera? Pues mucho porque la crisis que hoy vivimos y la urgente necesidad de reactivar nuestra economía me llevó a pensar en las condiciones necesarias para potenciar dicha reactivación. Y en ese sentido, la banca juega un papel medular en dicho proceso al ser una de las principales variables de la ecuación de toda reactivación económica.


Además, es importante subrayar que, si en Costa Rica la revolución financiera a mediados del Siglo XX fue la nacionalización de la banca, la revolución financiera a inicios del Siglo XXI es la Inclusión Financiera.


¿Qué es Inclusión Financiera (IF) y cuál es su importancia?


Inclusión Financiera consiste en ampliar el alcance de los productos y servicios financieros a aquellas personas y sectores que no tienen acceso a ellos, a fin de promover su alfabetización financiera y tecnológica con el objetivo de mejorar su calidad de vida.


La Inclusión Financiera juega un papel estratégico en toda sociedad moderna por cuanto es una de las herramientas fundamentales para enfrentar el terrible azote de la pobreza; azote cuya erradicación constituye el principal reto y desafío de la sociedad del Siglo XXI. Lo anterior porque la IF facilita la creación de empleo, mejora la situación general de los trabajadores independientes o de los auto-empleados, reduce el nivel de la economía informal, mejora el impacto social de las políticas monetarias y económicas, y más.


Los sistemas financieros tradicionales y la Inclusión Financiera


La principal debilidad de los sistemas financieros tradicionales es que estas suelen excluir a grandes sectores nacionales, especialmente a los grupos más débiles y vulnerables. Por eso es urgente que promovamos un cambio profundo en el sistema financiero tradicional a fin transformarlo en un medio o instrumento mucho más inclusivo. Ese es sin duda alguna uno de los grandes retos y desafíos de nuestro país.


Por eso es urgente que las entidades financieras tradicionales asuman el compromiso de avanzar hacia un sistema de finanzas que incluya e impacte positivamente a los sectores más débiles y vulnerables. Sí, nuestro régimen financiero en definitiva está llamado a ser el principal aliado del Estado costarricense en su apremiante búsqueda de justicia financiera para esos sectores históricamente excluidos.


Dado lo anterior, la banca, especialmente la pública debe realizar un mayor esfuerzo para atender las necesidades de las comunidades no bancarizadas, o sea, de las que sufren de exclusión financiera. Desde ese punto de vista, esta está llamada a jugar el papel de “Agente de Transformación Social” en nuestro país.


Es así como el mismísimo Banco Mundial en una toma de conciencia casi sin precedentes, señala claramente lo antes dicho de la siguiente manera:


“La Inclusión Financiera es un facilitador clave para reducir la pobreza

y fomentar la prosperidad”


Porque según ese organismo financiero mundial, aproximadamente el 31% de los adultos del mundo no están bancarizados. En la América Latina un 65% de la población no está bancarizada, cifra muy alta para la época actual, y en el caso de Costa Rica se trata del 32% lo cual es muy alto al situarse ligeramente por encima de la media mundial.


El Sistema de Banca para el Desarrollo y la Inclusión Financiera


El Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) es una creación nacional en la dirección correcta. O sea, hacia el objetivo de aumentar el nivel de bancarización o Inclusión Financiera en nuestro país. Sin embargo, sufre del mismo problema de muchas otras iniciativas vitales en nuestro país; o sea, adolece de la atención, el apoyo y la voluntad política necesaria para convertirse en el “tigre con diente” con la capacidad de hacer gran diferencia dentro del sistema financiero nacional en favor de la Inclusión Financiera.


La infraestructura física y virtual del país para la Inclusión financiera


Una de las grandes ventajas que tiene nuestro país es la infraestructura tanto física como virtual de las que disponemos para viabilizar la inclusión financiera. Nuestros bancos públicos cuentan con una enorme penetración territorial; y, además, tenemos una columna vertebral de Internet de alcance nacional con algunas limitaciones relativamente fáciles de corregir con una inversión razonable. Limitaciones que el COVID-19 dejó en evidencia ante la necesidad de implementar los cursos de enseñanza virtual en las escuelas y colegios.


Hoy se está dando una explosión de tecnologías financieras en el mundo que han venido a mejorar dramáticamente el nivel de Inclusión Financiera en muchos países; tecnologías que se mantienen aún incipientes en nuestro país, pero que bien vale la pena que desarrollemos como importantes herramientas financieras no tradicionales capaces de acelerar nuestro avance hacia la meta de convertir a Costa Rica en un país con 100% de Inclusión Financiera en los próximos años. Lo anterior nos permitirá reestablecer las “Escaleras de Ascenso Social” que tanta falta hace en estos aciagos días que vivimos.


Llegó la hora de deslegitimizar la muy famosa pero cruel máxima que dice así: “Para recibir dinero de los bancos lo único que tienes que demostrar es que no lo necesitas”.


Concluyo señalando para subrayar que nuestro país cuenta con todas las condiciones necesarias para convertirnos en el primer país con un 100% de Inclusión Financiera de la América Latina. O sea, con acceso universal a los servicios financieros. Y esas condiciones son excelentes aliadas para el cumplimiento de nuestra aspiración de disminuir la enorme y creciente desigualdad que sufre el país. Desigualdad que es la principal responsable de la marginación y exclusión social; mismas que, asimismo, son las causantes del aumento de la pobreza y la miseria.


Y una vez más, quiero llamar la atención sobre la imperiosa necesidad de acabar con la vergonzosa colusión existente entre los bancos públicos y privados cuyos fines últimos son totalmente distintos. Por lo tanto, es inadmisible que estos estén juntitos como hermanitos afiliados en el sindicato financiero llamado Asociación Bancaria Costarricense (ABC), poniéndose de acuerdo en una serie de políticas totalmente a espaldas del pueblo costarricense.