Del cantón a la “Pequeña República” una nueva visión del desarrollo nacional

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


En el umbral de los comicios municipales para elegir a las nuevas autoridades de los 82 cantones y 8 intendencias de distrito en nuestro país; permítanme poner en perspectiva la importancia de dichas elecciones y la creciente trascendencia de los gobiernos locales para el desarrollo del país.


El fortalecimiento paulatino de las municipalidades va marcando un cambio significativo e irreversible en la distribución del poder político en Costa Rica. Porque desde la fundación de la Primera República, nuestro país apostó por un modelo centralista tanto del poder político como para su desarrollo. Consecuentemente, es fácil explicar el ¿Por qué?, por un lado, nada se hacía en el país sin la venia de la autoridad centralizada en el Valle Central; así como, la concentración del desarrollo del país en menos del 5% del territorio nacional.


Algunas consecuencias del modelo centralista de Costa Rica


A pesar de que a partir de la fundación de la Segunda República parecía que dicho modelo tenía algún grado de éxito en nuestro país, sobre todo cuando nos comparábamos con nuestros vecinos centroamericanos, con el correr de los años, quedó en clara evidencia su fracaso.


Algunas de las consecuencias negativas de dicho modelo son las siguientes:

  1. Que con el correr del tiempo, una gran mayoría de la población costarricense se concentró en menos del 5% del territorio nacional.

  2. Que, a consecuencia de lo anterior, se produjo el abandono de grandes áreas o regiones del país las cuales quedaron excluidas al desarrollo nacional.

  3. Que se eliminara la figura de los gobernadores provinciales y que se le diera muy poca importancia a los gobiernos locales.

  4. Que las tres provincias periféricas y las áreas alejadas de las otras 4 provincias centrales quedaran muy rezagadas en su desarrollo.

  5. Que las actividades productivas también se concentraran en un área muy pequeña del país, lo que la convirtió en un poderoso imán que atrajo y sigue atrayendo a muchos costarricenses de la periferia hacia el centro, produciendo el despoblamiento y el abandono esta.

  6. Que provocó el colapso general del área metropolitana tanto desde el punto de vista vial como desde el de la disponibilidad de servicios para atender la enorme población concentrada en dicha metrópoli.

  7. Que Costa Rica no haya logrado dar el salto cualitativo y cuantitativo necesario para aumentar su Producto Interno Bruto (PIB) al nivel necesario para potenciar su ansiado desarrollo, dado los relativamente pocos recursos que su apuesta centralista le permite explotar.

Lo más preocupante de lo anterior, es que Costa Rica aspira a convertirse en un país desarrollado en el Siglo XXI, y, sin embargo, no existe país alguno en el mundo que se haya desarrollado con un modelo centralista como el costarricense. Todo lo contrario, todos los países desarrollados, sean estos grandes como los Estados Unidos, Canadá o Alemania; o pequeños como Suiza, Dinamarca o Bélgica; tienen un modelo de desarrollo amplio, abierto y horizontal que impacta la totalidad de su territorio.


El cambio de paradigma del desarrollo nacional


Desde hace varios años, venimos dando algunos pasos, aunque lentos y no siempre firmes para ir cambiando el centralismo del poder y del desarrollo que históricamente ha caracterizado a nuestro país.


El esfuerzo por acabar con el viejo modelo de desarrollo se ha venido haciendo mediante el impulso a los gobiernos locales, dotándolos de más recursos y dándoles más responsabilidades, para que estos asuman el liderazgo en el desarrollo de sus respectivos cantones.


Esa nueva visión del desarrollo nacional implica un cambio de paradigma para lo cual, será necesaria la toma de conciencia de todos los actores que están llamados a asumir los nuevos roles generados por dicha visión; actores tales como: Los habitantes locales, las autoridades cantonales; o sea, los alcaldes e intendentes; los regidores y concejales de distrito; y, síndicos; además de los jerarcas de las instituciones u órganos públicos y el gobierno central.


La nueva visión: Cada cantón es una “Pequeña República”


Una manera de crear conciencia sobre el nuevo rol al que es llamado el gobierno local es que este sea homologado con lo que he venido llamando: “Pequeña República”.


La semejanza de los 82 cantones y 8 intendencias distritales con un número igual de “Pequeñas Repúblicas” facilita que todo el conglomerado nacional, y especialmente las autoridades municipales y sus conciudadanos entiendan que al igual que en una república convencional, el gobierno es el encargado de promover e impulsar el desarrollo general e integral de país en todos los campos; en el caso de la “Pequeña República”, se trata de la misma responsabilidad cualitativa, sólo que la jurisdicción es mucho menor y menos compleja.


La ventaja estratégica de la visión de la “Pequeña República”


Ante una visión muy limitada de su papel actual, los gobiernos locales suelen limitar el alcance de su responsabilidad frente a los ciudadanos. Y por eso, la mayoría de estos se dedican a realizar funciones menores como: Otorgar ciertos permisos, conceder patentes, arreglar o bachear algunas calles, construir alguna alcantarilla, recoger la basura, etc., cuando les corresponde impulsar y promover el desarrollo integral del cantón, o sea, de la “Pequeña República”.


Con la nueva visión del gobierno local a la semejanza a una “Pequeña República”, el alcalde y los dos vicealcaldes tendrán la semejanza de un Presidente y los dos Vicepresidentes de la República; por otro lado, el concejo municipal tendrá la semejanza de una asamblea legislativa, y así sucesivamente.


Dicha homologación permite ensanchar la visión de los distintos miembros de los gobiernos locales con respecto a su verdadera responsabilidad frente a sus conciudadanos.


Algunas de las responsabilidades del gobierno de la “Pequeña República”


Distinto a la concepción actual de la mayoría de las autoridades municipales, el gobierno local deberá tener injerencia en todos los aspectos fundamentales para el desarrollo del cantón tales como: La educación, la salud, el acceso a toda clase de servicios, o sea, el bienestar general de los ciudadanos de la “Pequeña República”.


Ahora bien, conscientes de que, en Costa Rica, la mayoría de los servicios están a cargo de una serie instituciones nacionales tales como la CCSS y la salud, el ICE y la electricidad y las telecomunicaciones, el AyA y el agua, etc.; el gobierno de la “Pequeña República” deberá desarrollar la capacidad de negociar, firmar convenios y establecer alianzas con esas entidades a fin de garantizar que sus ciudadanos tengan un acceso óptimo y oportuno a esos servicios. Lo anterior sustentado en el hecho de que los ciudadanos de la “Pequeña República” son los que cotizan en la CCSS; además, de ser los clientes directos que consumen los distintos servicios que prestan dichas instituciones.


La necesaria transformación de las Instituciones públicas


Para facilitar y consolidar la distribución del poder político y del desarrollo nacional, será necesario realizar una reorganización a lo interno de las instituciones u órganos públicos a fin de prepararlas para atender y apoyar a las “Pequeñas Repúblicas” en sus demandas y necesidades de servicios para sus ciudadanos.


Lo anterior, representará, asimismo, una invaluable oportunidad para que dichas instituciones mejoren su desempeño, aprovechando el apoyo y aporte de los gobiernos de las “Pequeñas Repúblicas” para trabajar juntos, uniendo esfuerzos y recursos a fin de satisfacer las necesidades de los ciudadanos en todo el país.


Concluyo señalando que, la nueva visión de la “Pequeña República” vendrá a ayudarnos a ordenar el enorme “rompecabezas mal armado” en que se ha convertido nuestro país. Lo anterior a pesar de que contamos con todas sus piezas, que en este caso son: La gente, los recursos, el marco legal, el conocimiento, la tecnología, las instituciones, etc. Por lo tanto, ya es hora de que nos pongamos de acuerdo entre todos para ordenar y rearmar dicho rompecabezas para que nuestro país, finalmente, reinicie su travesía hacia la “Tierra Prometida” en donde “fluye leche y miel” para todos los costarricenses.