Del Petrocentrismo al Heliocentrismo

Ing. Clinton Cruickshank, M.B.A.


Durante casi toda la historia de la humanidad, hemos recurrido al petróleo como un recurso para diversos usos, sin embargo, no será sino a partir del inicio de la época contemporánea en que se le dará un uso generalizado al petróleo como la fuente principal de energía del hombre, lo cual, nos introdujo en el período de la historia que he denominado, la era del PETROCENTRISMO, porque a partir de ella, el mundo empezó a gravitar energéticamente en derredor del petróleo.


Lo anterior a pesar de que, desde siempre, la primera fuente de energía que baña y cubre nuestro planeta ha sido la energía solar. No obstante, su uso y explotación de parte del hombre ha sido muy limitado.


Permítanme señalar para recordar, algunos de los aspectos más relevantes tanto del petróleo como del Sol como fuentes de energía:


1. El petróleo: Una fuente de energía muerta


Por su origen y por sus efectos tóxicos sobre la salud humana y sobre nuestro planeta en general, podemos decir que “el petróleo es una fuente de energía muerta”. Por su origen al ser producto de materia orgánica enterrada en las entrañas de tierra por millones de años; por lo que, procede de abajo de la tierra y porque su extracción significa el desentierro de dicha materia orgánica descompuesta y transformada por el paso de los tiempos. Y por sus efectos tóxicos dada su consabida toxicidad tanto para el hombre, como para la biota terrestre en general.


2. El Sol: Una fuente de energía viva


Por el contrario, el Sol por proceder de arriba de los cielos y por ser indispensable para la vida, es una fuente de energía viva, y es vivificante por ser fuente de vida. Es la más renovable de las energías renovables, es inagotable, y, además, está presente en toda la tierra porque baña toda su superficie.


No obstante, lo anterior, como se dijo antes, su uso ha sido muy limitado como fuente de energía para satisfacer las necesidades humanas. En cambio, históricamente, hemos echado mano primordialmente a una serie de fuentes de energía derivadas o secundarias, y no renovables como los hidrocarburos, y muy especialmente, el petróleo; convirtiendo a la colectividad global humana, en una sociedad “petrocéntrica”, por girar fundamentalmente en derredor del petróleo como la fuente energética principal para satisfacer sus necesidades.

Resumamos algunos contrastes entre el sol y el petróleo como fuentes de energía:


  1. Mientras que en general, el petróleo contamina y envenena al hombre, la tierra, el agua, las especies acuáticas y la atmósfera. O sea, impacta negativamente a todo el planeta; el Sol purifica la atmósfera y vivifica la tierra, porque es una fuente natural de vida.

  2. Mientras que el Sol es una fuente de energía infinita, inagotable; el petróleo es una fuente de energía agotable, finita.

  3. Mientras que la energía solar es una fuente libre y de acceso universal porque está presente en toda la superficie del planeta; el petróleo es una fuente de energía acaparada y de muy limitado acceso, al estar monopolizada por un reducido número de países.

  4. Mientras el Sol es una fuente de bendición porque de él se alimenta toda forma de vida en la tierra; el petróleo es una especie de maldición, porque su desentierro esparce y produce grandes males sobre la tierra como contaminación, envenenamiento, muerte, hambre, explotación, marginación, exclusión, odios, persecuciones, guerras, y más.


Desde su creación, la tierra siempre ha tenido los elementos necesarios para que el hombre pueda combinarlos y desarrollar la tecnología adecuada para aprovechar eficientemente la energía solar para todos sus usos y necesidades.


Sin embargo, y a pesar de todo lo antes dicho, históricamente el hombre le ha dado poca importancia al Sol como fuente de energía. Entre otras razones, por la imposibilidad de acapararlo para convertirlo en un bien mercantil comercializable; mientras que el petróleo y los hidrocarburos en general, sí cumplen ampliamente con dicho perfil.


No ha sido sino hasta muy recientemente que, por razones geopolíticas, y a fin de alcanzar seguridad y soberanía energética, algunos países como Japón, Alemania, China e India, los cuales no tienen grandes reservas de petróleo; y más recientemente, y por otras razones, los Estados Unidos; la carrera por desarrollar la tecnología energética solar se inició para el bien de toda la humanidad. Y, por cierto, los avances alcanzados en relativamente poco tiempo son sorprendentes y espectaculares.


Debemos reconocer que aún es temprano y que todavía persisten algunos importantes retos y desafíos para lograr que el aprovechamiento de la energía solar sea suficientemente eficiente y para que su uso sea ubicuo, es decir, para todos los usos y a gran escala para que pueda competir ventajosamente con el petróleo y los hidrocarburos en general. Pero para allá vamos aceleradamente.


Finalmente, y por todo lo antes dicho, sin duda alguna estamos en el umbral de una nueva era energética, la era heliocéntrica que le dará un “golpe de estado” a la era “petrocéntrica”, con lo que pasaremos del PETROCENTRISMO al HELIOCENTRISMO en el que, “el mundo iniciará su viaje por una nueva órbita energética”, gravitando en derredor del Sol, ya no sólo desde la óptica “copernicana”, sino también, desde el punto de vista energético. Sí, preparémonos para darle una calurosa bienvenida a la era del HELIOCENTRISMO.