Desafío para las juventudes del Bicentenario

Actualizado: ene 26

Lic. Benjamín Sevilla García

Secretario Nacional de Juventud, ANEP


Existen factores que implican un verdadero desafío para las juventudes de hoy, el caos climático desligado del mensaje exclusivamente político-partidista; los avances tecnológicos que aplican a diversas órdenes de la vida, y que afectaran el trabajo del futuro; la educación; la defensa, promoción y aplicación de los derechos humanos; el empoderamiento informado de liderazgos juveniles; y, el recate de ciertos valore sociales que vienen perdiendo vigencia por el auge del populismo y del pseudo-progresismo.


Las personas jóvenes tenemos una cierta fijación por la defensa de los temas ambientales, aunque ello suponga algunas discrepancias con el concepto de libre mercado de las supuestas economías pujantes y que se nos relacione o estigmatice con las “utopías de izquierda”, si es que existen. De cualquier manera, me parece que las juventudes nos orientamos más al concepto del Humanismo Cristiano, de bien común, lo que en la LAUDATO SI Francisco Bergoglio llama “cuidado de la casa común”.


Advertimos el peligro de hacer prevalecer únicamente el discurso político partidista, pues éste politiza el tema y lo mediatiza. Pero lo que algunos dan por llamar “cambio climático” para bajarle intensidad, en realidad es un caos que requiere intervención inmediata desde todos los frentes de la sociedad y desde una posición técnica científica y de sentido común.


En cuanto a los avances tecnológicos, en un sentido vienen dando respuestas muy importantes y contribuyendo con el desarrollo, la salud y el bienestar de las personas. Pero, en otro sentido, parece que también están dejando atrás a la persona humana, un claro ejemplo de ello es la carrera armamentista y las tecnologías de seguridad al servicio exclusivo de ciertas élites que se desarrollan en otras latitudes.


Me parece que el desafío de las actuales y futuras generaciones, más allá de su capacidad de adaptación o resiliencia, consistirá en guardar un equilibrio que les permita bienestar y seguridad a las mayorías, poniendo las tecnologías, reiteramos, al servicio de la persona humana.


Los avances tecnológicos deberían unir a las familias y a las personas en vínculos de afectividad y empatía, no distanciarlas, además, garantizar la creación de trabajo humano y no la disminución de empleos.


En cuanto a la educación, más que la formación en ciertas disciplinas implica una preparación integral. El mayor desafío de nuestras juventudes es la capacitación y formación adecuadas, las que tienen que ver con las necesidades que presentan las sociedades actuales y de futuro. Sin embargo, no se debe ignorar la importancia de ciertos valores que nos caracteriza y nos permite ser una sociedad estable y en progreso.


Una adecuada educación tiene que ver con preparación continua, no con atajos. Es preocupante que el cambio social sea la excusa que algunas personas utilizan para desvirtuar la preparación académica, para afirmar que los títulos no importan y que se requieren sólo capacidades inmediatas. Con ello se ignora la madurez y la experiencia, y se justifica la precarización laboral producto de la informalidad.


Unido a estos temas, las juventudes del Bicentenario tenemos grandes desafíos que tiene que ver con el desarrollo de liderazgos saludables, alejados de la superficialidad y torpezas del populismo y del pseudo-progresismo. Esos que nos prometen mesías y fórmulas de transformación social, ignorando las características y complejidad de los procesos. Esos que nos presentan enemigos, trampas y engaños en todo tipo de propuesta, sin tener la mínima decencia de valor y respetar las divergencias.


Si es que los derechos humanos siguen siendo uno de los asuntos de mayor relevancia en nuestro país, se requiere una juventud pensante y crítica. Personas jóvenes cuyo accionar trascienda las agendas impuestas y las modas temáticas. Hoy, más que nunca, necesitamos reafirmar el compromiso con los derechos humanos desde una perspectiva integral, no podemos dejarnos engañar con programas que defienden unos derechos y justifiquen la eliminación de otros.


Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR

25 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo