Donald Trump y el futuro de la democracia de los Estados Unidos

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


El señor Donald Trump ha sido el presidente menos convencional de la historia de los Estados Unidos de América. Esa afirmación podría parecer poco relevante, pero está muy lejos de serlo.


Lo anterior por cuanto ese país nunca había electo como presidente a un ciudadano tan alejado del quehacer político e institucional como su actual presidente. En este caso no se trata de alguien que de previo había ocupado puesto alguno en el aparato gubernamental a ningún nivel como tampoco le correspondió ser un héroe de guerra al estilo de George Washington durante la fundación misma de esa nación; o del General Dwight Eisenhower, un gran héroe de la Segunda Guerra Mundial. En el caso de Donald Trump, se trata de una persona que pasó directamente del mundo de los negocios a convertirse en el Presidente de ese país.


La no improvisación de los presidentes


El mi libro el “Método del Buen Gobierno. Un camino de éxito en el Arte de Gobernar”, señalo que una de las grandes fortalezas de los Estados Unidos de América es que cuenta con los mecanismos necesarios para capacitar y formar sus líderes nacionales. Mecanismos tales como: La Vicepresidencia de la República, las gobernaciones de sus grandes estados, y sus dos cámaras legislativas - el Congreso y el Senados -, tanto estatales como nacionales las cuales, por medio de la reelección consecutiva se constituyen en los centros de entrenamiento por excelencia para sus líderes, y particularmente, para sus futuros presidentes.


De tal manera que, históricamente los Estados Unidos no solía improvisar sus presidentes, sino que se aseguraban de que fueran personas con experiencia política previa. Lo anterior, por razones obvias.


No obstante, lo señalado arriba, debo reconocer que hicieron una excepción con Donald Trump el cual llegó a la presidencia de ese país sin contar siquiera con la mínima experiencia política previa.


Algunas de las consecuencias de la ruptura de esa regla con Donald Trump


El haber roto su propia regla no escrita, improvisando a su actual presidente le está resultando sumamente costoso a los Estados Unidos como pueblo, pero también como nación, y como potencia mundial. Porque el comportamiento poco convencional de Donald Trump como presidente ha impactado negativamente a la imagen no sólo de la institución de la presidencia, sino, lo que es más grave, a la imagen de ese país.


A continuación, veamos sólo algunas de las consecuencias que tiene para esa nación esa improvisación de su actual presidente:


  1. El comportamiento de Donald Trump ha venido a debilitar el nivel de respeto que históricamente el mundo entero ha tenido por los presidentes de los Estados Unidos y por el país mismo.

  2. Su nefasta costumbre de mentir constituye un muy penoso ejemplo para los niños y jóvenes no sólo de ese país, sino del mundo.

  3. Se percibe al presidente de los Estados Unidos como una persona abiertamente racista.

  4. Suele observar una actitud y asumir posiciones temerarias e irrespetuosas hacia la ciencia, los expertos, y hacia las instituciones especializadas y democráticas del país.

  5. Un presidente que tiende a admirar y a acercarse más a los enemigos de Estados Unidos y a alejarse e irrespetar a sus aliados históricos.

  6. Un presidente que conscientemente viene avivando y alentando a los grupos auto-denominados de supremacía blanca.

  7. Un presidente que miente sembrando dudas sobre la integridad del proceso y del sistema electoral de su país.

  8. Un presidente que ha insinuado la posibilidad de no aceptar el resultado de las elecciones próximas si las pierde.


No es ningún secreto que dichas poses y actitudes del Presidente Trump han sido motivo de mofa de parte de muchos de sus homólogos en todo el mundo, lo que ha lesionado seriamente la imagen de esa nación.


Pero lo más serio y preocupante son los dos últimos puntos, porque es inédito que un presidente de los Estados Unidos de América exprese dudas y trate de desacreditar el sistema electoral de su país, y aún más, que insinúe la posibilidad de no aceptar el resultado de las elecciones próximas si no le favorecen. De verdad, cuesta creer que estamos refiriéndonos a los EE. UU, el campeón de la democracia planetaria, el árbitro de la democracia en el mundo.


Concluyo señalando que lo que hoy ocurre en los Estados Unidos es sumamente preocupante dado que atenta en contra del fundamento mismo de la democracia como sistema político, no sólo en ese país, sino en el mundo entero. Lo anterior por cuanto si en ese país, supuestamente estandarte de la democracia, esta recibe ese golpe de muerte; será casi imposible que sobreviva y que vuelva a ser la esperanza de los pueblos oprimidos del mundo.


Asimismo, preocupa que el fenómeno de la falta de verdaderos líderes se esté dando en el mundo precisamente en esta época. Porque paradójicamente, ante la enorme complejidad de hoy, es cuando más se necesitan líderes con una sólida formación política, o sea, líderes preparados para la complejidad.