El analfabetismo político, la arrogancia y la ignorancia

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


La semana pasada escribí sobre las consecuencias políticas del “Igualamiento hacia abajo”. Un fenómeno tan dañino que ha logrado que sus poderosos tentáculos impacten los fundamentos y las fibras más íntimas de la actividad política nacional. Incluso, éste ha “engendrado” y criado un primogénito cuyo nombre es el “Analfabetismo Político”; su hijo del cual me referiré hoy.


Dado que el “Igualamiento hacia Abajo” abre las puertas para que casi cualquier persona, sin conocimiento, destreza, habilidad ni liderazgo político pueda llegar a ocupar las más altas posiciones en la Administración Pública Costarricense; este es sin duda alguna, el principal responsable de que, en los últimos años, abunde y prolifere el “Analfabetismo Político” entre gran parte de la clase dirigente que gobierna nuestro país. Lo anterior, es una desafortunada paradoja, por cuanto, nunca como ahora, los costarricenses hemos tenido acceso a tantas universidades y centros de enseñanzas especializados, y consecuentemente, a tantos profesionales y expertos en casi todos los campos del conocimiento y del quehacer actual.


Por otro lado, uno de los principales consejos que damos a los alumnos participantes en los cursos de capacitación que impartimos con el nombre de: “El Liderazgo Político del Siglo XXI”, es que todo líder político debe hacer el mayor esfuerzo posible por desterrar y erradicar la ignorancia y la arrogancia de su vida. Sin embargo, como veremos más adelante, todo parece indicar que ambos flagelos constituyen las principales características del “Analfabetismo Político”.


El “Analfabetismo Político” y la Arrogancia


Los “líderes” o gobernantes políticamente analfabetos, casi siempre, están conscientes de sus grandes limitaciones y su falta de preparación para asumir el liderazgo para el que han sido electos o nombrados. Y ante esa incómoda situación en que se encuentran, dichos analfabetos políticos suelen vestirse con el odioso traje de la arrogancia como una especie de defensa ante su falta de conocimiento y capacidad. O sea, su petulancia es una reacción de autodefensa. Lo anterior explica la razón del ¿Por qué?, casi todos los analfabetos políticos son arrogantes.


Unas cuantas palabras sobre la arrogancia


Se trata del excesivo orgullo que suele proyectar una persona con respecto a si misma. El arrogante tiende a sobredimensionar y exagerar su propia importancia. Sin embargo, en el fondo todo es un engaño, un fraude, una apariencia para tapar su verdadero sentimiento de inferioridad y baja autoestima. Y, por cierto, las hijas mayores de la arrogancia son la soberbia y la altanería.


Y aunque esta es una de las principales enemigas de los políticos, paradójicamente, a muchos políticos frecuentemente les sobra arrogancia y les falta humildad.


El “Analfabetismo Político” y la Ignorancia


El “Analfabetismo Político” es precisamente una consecuencia de la ignorancia. Y de nuevo, dado que el “Igualamiento hacia Abajo” facilita la rápida o casi instantánea llegada de mucha gente al poder sin preparación alguna, el común denominador entre ellas suele ser la ignorancia.


¿Y cómo eliminar el “Analfabetismo Político”?


Sólo por medio de los partidos políticos es posible aspirar a eliminar el “Analfabetismo Político”. Me explico, permítanme señalar para recordar y subrayar para enfatizar que son tres las tareas fundamentales que tienen los partidos políticos para responder al privilegio que la sociedad costarricense ha delegado en ellos. Estas en su orden son:


  1. Organización, porque estos tienen la obligación de darse la mejor organización posible a fin de responder a los retos y desafíos de la sociedad en cada momento histórico.

  2. Capacitación, porque los partidos son los responsables de capacitar y formar los líderes políticos y gobernantes que el país necesita, y

  3. Acción Política (Proselitismo y gobernanza), porque como se dijo antes, sólo a través de ellos se puede acceder al poder para gobernar.


Sin embargo, como hemos repetido una y otra vez, en los últimos años, los partidos políticos no sólo han ignorado esa responsabilidad fundamental, sino que, olvidándose de sus dos primeras tareas esenciales (Organización y Capacitación), que son el fundamento de la tercera (Acción Política); en un acto irresponsable, temerario y de deslealtad con la sociedad costarricense que confía su destino en sus manos, estos suelen saltar directamente a la tercera tarea en busca de obtener el poder; sin visión alguna, sin reunir ni las condiciones mínimas, ni el conocimiento; ni contar con los líderes ni equipos formados y capacitados para gobernar el país; sobre todo en estos tiempos de tanta complejidad que exige hombres y mujeres con visión y grandes ideas y propuestas; que exige líderes con capacidad para formar y trabajar en equipo; en fin, líderes preparados para la complejidad.


Por lo antes dicho, y en el presente estado de cosas, la única manera de eliminar el “Analfabetismo Político”, es eliminando su fuente u origen que es, el “Igualamiento hacia abajo”. Y, para erradicar este último, es imprescindible que los partidos políticos asuman seriamente su responsabilidad de forjar, formar y capacitar a sus cuadros dirigentes para enfrentar los grandes retos y desafíos de esta Costa Rica del Siglo XXI.


De tal manera, y en esencia, se habrá eliminado la ignorancia y gran parte de la arrogancia que suele caracterizar a nuestros líderes políticos, y consecuentemente, a nuestros gobernantes.


El serio problema de la falta de identidad partidaria


El otro aspecto fundamental en que influye negativamente la falta de capacitación en los partidos políticos es que, sus miembros suelen adolecer de identidad partidaria, por lo que, sus miembros y militantes están prácticamente “pegados con saliva”. Esto es tan evidente que, basta con observar la facilidad con que hoy, los miembros de un partido pasan a otro o fundan una nueva agrupación si aspiran a un puesto y no lo consiguen. Y así, actualmente, los militantes suelen cambiarse de partido como quien cambia de ropa. Lo anterior porque no existe el sentido de pertenencia el cual es fundamental para sostener nuestro sistema de partidos políticos y consecuentemente, para fortalecer nuestra democracia.


Asimismo, esa falta de identidad convierte a los partidos políticos en simples rejuntados de personas con las más diversas y variadas corrientes e intereses que se puede imaginar. Por lo tanto, es frecuente encontrar en un mismo partido, distintas gentes que sostienen posiciones que van desde la extrema izquierda, hasta la extrema derecha, y cuyo común denominador es su interés personal de ocupar un puesto; lo que, por cierto, nada tiene que ver con filosofías e ideologías políticas, ni mucho menos con servir al país.


Por eso, es frecuente observar que un partido que supuestamente sostiene una ideología sobre el papel, ya en la práctica, asume posiciones hasta diametralmente opuestas, lo que suele generar mucha confusión por cuanto, los ciudadanos no saben a qué atenerse con ellos.


Concluyo exhortando a los jerarcas de todos los partidos políticos para que hagan de la capacitación política el epicentro mismo de su organización, y que la conviertan en la principal herramienta de su razón de ser. Lo anterior en el entendido de que, sin capacitación política, es imposible que los partidos respondan al mandato de los ciudadanos, ni que mantengan permanencia en el tiempo. Y, porque, además, es la única manera conocida para formar y capacitar los líderes necesarios para erradicar el “Analfabetismo Político”, y. consecuentemente, disminuir la arrogancia y eliminar la ignorancia entre los militantes de los partidos políticos, y, sobre todo, entre sus líderes.


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