El antes, el hoy y el mañana del diálogo acordado con el Gobierno

Por Juan Carlos Durán Castro

Secretario de Seguridad Social

Confederación de Trabajadores Rerum Novarum Costa Rica, CTRN


Si ponemos los pies en el antes debemos con respeto pero con claridad y transparencia indicar que planteamos a lo interno del movimiento sindical nacional nuestras lecturas acerca de las falencias tácticas y estratégicas en la conducción, el manejo y el enfoque de la huelga acaecida en el país en 2018, y de igual forma, aceptamos que dicho proceso social generó lo que denominamos en su momento pequeñas victorias invisibles, en el sentido de que temas ocultos y deformados mediáticamente por las empresas informativas en sus espacios físicos o virtuales quedaron al descubierto, lo cual es una ventaja política surgida del contexto, pero seguimos observando que los movimientos socio-sindicales mantienen sus feudos informativos y no atinan a replantearse al menos seriamente una unidad real básica en este tema, lo cual resulta un severo error en la actual coyuntura nacional.


Por lo dicho es acertado reconocer que, efectivamente, existió un salto coyuntural desde el cuarto oscuro de la información deformada en sus contenidos a un patio de luz aún con nubarrones, que provocó en medio de la huelga contra el combo fiscal, elevaciones de calidad relativas en la toma de conciencia de distintos sectores y actores sociales, elementos que son diagnosticables al profundizar los distintos momentos de esa lucha y su relación directa con las encuestas de opinión, siendo este un aspecto de balance no menor que al calor del activismo del comando nacional no fue atendido, lo cual, dentro de otros elementos impidieron dar los virajes de timón necesarios.


No cabe duda que en tales coyunturas se allana sin duda el trabajo cotidiano de la movilización popular, pero es igualmente justo y necesario aceptar que desde la alborada, pasando por la media mañana, la media tarde y la llegada de la noche de dicha batalla político-social, existieron errores y tuvieron lugar hechos en los distintos teatros de operaciones reales, virtuales, oficiales y paralelos que le arrojaron un producto concreto a los sectores que combatimos la ley 9635 y todo lo que de este cuerpo normativo de corte neoliberal se ha venido derivando hasta el presente, y cuyos efectos e impactos marcarán el camino de las luchas venideras, las cuales sin duda como ya hemos visto serán más adversas que antes.


Ahora bien, cerrando esa mirada crítica del episodio 2018, nos aprestamos a iniciar una caminata por los acontecimientos que han tenido lugar post huelga en el 2019, y nuevamente, vemos como de manera desarticulada los distintos movimientos sindicales y sociales de distinto signo emprenden respetables luchas que mantienen para nuestro gusto la luz corta y oscilan entre agendas superficiales impuestas por las empresas de la difusión y de las redes sociales, pasando por oportunismos que osan prostituir consignas históricas de los movimientos sociales ( incluido el sindical), hasta llegar a instrumentalizar actores y espacios para mantener un buen marketing mediático, que al final, le hace enorme daño a la lucha de carácter más estructural y sistémica. Así, resulta en un manejo irresponsable que dinamita aún más las pocas oportunidades que nos quedan en una coyuntura que hace algún tiempo entró en una etapa de resistencia social.


Mientras tanto seguimos observando cómo, desde su mirada, los distintos poderes visibles e invisibles, aliados con sus operadores políticos, ejecutivos, judiciales, legislativos, mediáticos, financieros, religiosos y empresariales, continúan su camino sin perder su hoja de ruta, cual es dejar en escombros la institucionalidad patria utilizando estilos hasta fascistas de información para así aniquilar el equilibrio y la distribución del poder surgido de los acuerdos de Ochomogo, apuesta peligrosa que parece ser la opción dogmática de ciertos sectores minoritarios poderosos que colocan el lucro por encima del ser humano.


Lo dicho, no es otra cosa que una especie de inclinación enfermiza por la acumulación de la riqueza que lleva a profundizar una suerte nacional de totalitarismo en democracia. Con todas las contradicciones que esta idea pueda generar, en definitiva, solo deja espacio para tristemente atreverse a profetizar que aún, -ante el inminente fracaso del modelo de desarrollo cuyas cifras y datos nos dan en la cara todos los días-, pareciera que por el triunfo de los antivalores más diversos, por las miopías, por los oportunismos que brindan las agendas de enfoques xenófobos y homófobos de tirios y troyanos, por los posicionamientos mediáticos físicos y virtuales que son la herramienta usada para sembrar la semilla del odio en sus distintas expresiones, por la manipulación y distorsión del abordaje de la religión que conduce al irrespeto de las creencias y la espiritualidad del otro, Costa Rica será posiblemente arrastrada por un tsunami que tendrá enormes costos sociales y nos pondrá en la autopista de la posible consolidación de una contrarreforma socio-laboral retrograda.


Es evidente entonces que los acontecimientos de la primera y segunda ronda electoral presidencial y la huelga del 2018, son los antecedentes más cercanos de este balance. Las luchas de este 2019 son réplicas que guardan relación con este pasado reciente de cuyos efectos e impactos se han hecho análisis desde diversos ángulos y conforman el escenario político social, en cual, el denominado Encuentro Social Multisectorial (ESM) se dispone a iniciar un proceso de diálogo con el débil, captado, desgastado y resquebrajado Poder Ejecutivo.

Vista fugazmente está fotografía en blanco y negro del ayer reciente de una lucha contra el combo fiscal con sus defectos y virtudes, el hoy con sus complejidades, adversidades y mayores riesgos, avizoramos a la luz de los acontecimientos posibles actuaciones sindico-sociales que parece repetirán yerros tácticos y estratégicos que no son de recibo, pues aparte de que tenemos una ley aprobada (ley 9635), vemos como una buena parte de los 17 puntos consensuados entre el Encuentro Social Multisectorial (ESM) y el Poder Ejecutivo dependen en buena medida de un Poder Legislativo minado de inexperiencia; sobornable políticamente; a la mano de la corrupción de distintos sectores; con ansias de poder y fama mediática, política, religiosa; y con un arco iris de dogmatismos, entre otros aspectos complejísimos, que deja vaticinar un futuro no muy promisorio al ejercicio del diálogo pactado, y parece ser, que el estado de situación estructural-sistémico se moverá poco o nada y lo más cosmético o superficial podría ser utilizado para adquirir 5 minutos de fama buena o mala.


En prospección, el mañana de ese proceso de diálogo ya pactado con un gobierno débil de tajo a rajo, que determina 5 mesas temáticas (agropecuarios, ruralidad, pesqueros, transportes de carga y asuntos laborales), 6 mesas bilaterales (modelo eléctrico, fortalecimiento del Consejo Nacional de Producción-CNP-, cuerpos policiales, agenda cooperativa, reactivación económica y empleo público); y que además, establece como estratégicos 12 temas más, sin duda nos debe convocar a hacer un alto en el camino, pues la coyuntura impone un margen de error hiper restringido para la conducción y toma de decisiones de quienes visten la camiseta del espectro socio-sindical.


Es decir, más allá del discurso, la foto, la fama, la gloria y todos los antivalores promovidos por el sistema, no nos cabe ninguna duda de que se debe revisar varios aspectos que van desde una valoración objetiva de las capacidades reales de los movimientos sociales, sus agendas, sus intereses, sus enfoques, sus liderazgos, sus poses, sus posiciones y hasta sus oportunismos, la necesidad de priorizar los verdaderos temas estructurales (esto más allá de lo lindo, superficial, cosmético y mediático que pueda sonar el marketing “tener efectos rápidos en la gente”), pasando por ver cuál metodología es la más adecuada, sin dejar de mirar la prospección de un proyecto de más largo aliento; o sea, dar pasos en la dirección correcta hasta tener plena claridad que un proceso como este debe dar saltos de calidad pues en el actual momento los yerros sindico-sociales tienen un alto precio para el país en su conjunto.


En conclusión, a la luz de un espectro multitemático tan voluminoso, resulta necesario que los suscriptores del acuerdo con un Poder Ejecutivo a todas luces débil, deben valorar seriamente (si es que aún están a tiempo), la incorporación de una representación legislativa y de los sectores empresariales a las 5 mesas temáticas, los 6 espacios bilaterales y en los 22 temas que subyacen, aspirando a dar un salto de calidad táctico y estratégico en el sentido de virar de un modesto diálogo con un actor débil (Poder Ejecutivo), a un proceso de concertación social más articulado, que además, se pueda permitir realizar un primer laboratorio con el recientemente creado Consejo Consultivo Económico y Social ( CCES).


Caso contrario, al menos desde nuestra lectura, el mañana de ese diálogo consensuado con un Poder Ejecutivo en harapos, corre el alto riesgo de echar por la borda tanto los anhelados efectos inmediatos, como los más estructurales, y al final, las fuerzas detentadoras del verdadero poder, junto con las empresas informativas harán el trabajo para que ciertos actores “políticos” sigan profundizando un modelo de desarrollo fracasado que nos conduce a mayores grados de descomposición social y nos colocará, un día sí y otro también, más cerca de estallidos sociales insospechados que efectivamente nuestra Costa Rica no se merece.

Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista, son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente nuestra posición.

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