El Banco Central: Aliado o enemigo del pueblo costarricense

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


A partir de la fundación de la Segunda República, construimos una serie de instituciones u órganos públicos cuya función primordial era y es, proveer servicios diversos a los ciudadanos, y salvaguardar y promover el bien común, todo a fin de elevar el nivel de vida de los costarricenses.


Sin embargo, en los últimos años, muchas de estas instituciones no sólo se desviaron del camino y de su propósito original, sino que, prácticamente dejaron de responder a la razón de su creación, al convertirse, en algunos casos, en obstáculos para el desarrollo, y, en otros casos, en azotes para los ciudadanos.


Es así como se creó el Banco Central de Costa Rica (BCCR) como órgano vital de la economía de nuestro país, al ser el rector de la política económica, monetaria y crediticia nacional.

Ante lo antes dicho, y dada la enorme trascendencia del BCCR, desde el punto de vista político, me referiré a la labor de ese órgano que es, sin duda alguna, una de las instituciones más estratégicas para el funcionamiento del Estado y para el desarrollo de nuestro país.


Muy frecuentemente los costarricenses nos preguntarnos: ¿Por qué somos un país tan caro? La respuesta a esa pregunta no es sencilla porque las causas de ese mal nacional son múltiples y complejas. Sin embargo, algunas de las más importantes tienen que ver con el BCCR, órgano que, en los últimos años, ha sido negligente en el cumpliendo de algunas de sus funciones fundamentales para el bienestar general del país, lo que lo convierte en uno de los principales responsables de que seamos uno de los países más caros del continente.


A continuación, señalo puntualmente algunas áreas en que esa institución ha sido y sigue siendo el causante directo de una serie de perjuicios al país y, por lo tanto, al pueblo costarricenses:


1. Los intereses de usura que promueve el BCCR


A pesar de que en Costa Rica la ley tipifica la usura como un delito, no es posible aplicarla para penalizar la usura que se da amplia y abiertamente en nuestro el país. Lo anterior, sencillamente porque el BCCR se ha negado sistemáticamente a definir oficialmente las tasas de interés para las distintas actividades a partir de las cuales, se tipifica la figura del delito de usura en nuestro país. Y esa falta al cumplimiento del deber de parte del BCCR, ha flagelado al país y a los costarricenses por años.


El caso de los intereses de las Tarjetas de Crédito


Es incomprensible que la tasa de interés del instrumento de transacción o compra más usado por los costarricenses, me refiero a las tarjetas de crédito, esté totalmente a la libre y sin regulación alguna de parte del BCCR, quien tiene la responsabilidad de normarlo a fin de proteger a los ciudadanos en contra de abusos.


Y en estos días en que los diputados están haciéndole el trabajo al BCCR, o sea, tratando de regular las tasas de interés de las tarjetas de crédito a fin de responder al creciente clamor de auxilio del pueblo costarricense ante los terribles abusos de los bancos emisores de las tarjetas de crédito; ese órgano rector, increíblemente presentó una metodología según la cual la tasa de interés que proponen para las tarjetas de crédito estaría en el rango del 57% al 60% y con posibilidad al alza. Sí, entendieron bien, esa fue la propuesta del BCCR a la comisión legislativa que está viendo el tema.


Ahora bien, según el Ministerio de Economía (MEIC), alrededor del 70% de las tarjetas de crédito en Costa Rica, tienen una tasa de interés que oscila entre 40% y 50%. Lo anterior explica en mucho la inmensa deuda acumulada y casi impagable para los tarjetahabientes costarricenses.


Lo curioso es que a pesar de esa enorme deuda que acumulan muchas familias costarricenses, los personeros del BCCR, insisten en favorecer un esquema de intereses de usura para las tarjetas de crédito. La pregunta es: ¿A quiénes están defendiendo realmente?


Las tasas de interés de los préstamos bancarios


Las tasas de interés y las comisiones que pagan los costarricenses para adquirir un préstamo en general de los bancos del Sistema Bancario Nacional, son excesivos porque están expuestas a la voracidad que genera la discrecionalidad otorgada a los bancos. Y lo peor es que todo pareciera que en vez de competencia, lo que existe es colusión entre ellos a la hora de fijar dichas tasas de interés.


Y lo que conduce a una mayor sospecha, es que los bancos públicos cuyo fin último es muy distinto al de la banca privada, están todos como hermanitos afiliados a la Asociación Bancaria Nacional, una entidad en que ellos están en estrecha o apretada minoría a la hora de tomar acuerdos sobre las políticas o estrategias de ese gremio bancario. Y todo lo anterior, con el apoyo, y a la vista, y el consentimiento del BCCR.


Por cierto, hace unos días, un banco cotizó a un amigo un préstamo de c750.000 con un interés casi del 60% anual. Absolutamente repugnante.


2. El diferencial cambiario que establece el BCCR


Se trata de la diferencia entre el precio de compra y de venta de divisas que fija el BCCR para la banca comercial. Una brecha o diferencial cambiario alto como lo ha mantenido el BCCR en los últimos años, perjudica a todos los costarricenses, porque se ven obligados a pagar más colones por lo dólares que compran y a recibir menos colones por los dólares que venden. Lo anterior afecta sin duda alguna la competitividad del país, y se traduce en mayores costos que al final del día son trasladados a los consumidores costarricenses.


Costa Rica es uno de los países de más alto porcentaje de diferencial cambiario de la América Latina. Por ejemplo: Uruguay ha mantenido un diferencial cambiario de 0%, Paraguay de 0,06%, Honduras 0,7%, Guatemala 0,7%. Sin embargo, Costa Rica durante años mantuvo esa brecha en más del 2,2%. Luego la misma bajó a alrededor del 1%, y hoy supera nuevamente el 2, 2%, un diferencial cambiario demasiado alto para la competitividad del país.

Señalo para que se tome nota de que el BCCR recibe el 25% de la ganancia del diferencial cambiario de todas las operaciones de venta de divisas en nuestro país. O sea, al BCCR tiene un estímulo perverso para mantener un amplio diferencial cambiario, dado que redunda en su propio beneficio, y en el beneficio de los bancos del Sistema Bancario Nacional. Lo anterior, aunque perjudique la competitividad nacional y los consumidores costarricenses en general.

NOTA: Sería interesante conocer ¿Qué porcentaje de las ganancias de los distintos bancos del país, es atribuible a negocios especulativos como es la compra y venta de divisas?


Un BCCR al lado de los costarricenses


Nunca como hoy, la intervención del BBCR ha sido tan crucial para el futuro de nuestro país. O sea, hoy más que nunca, necesitamos que esta institución asuma plenamente las funciones por las que existe, y que, se ponga al lado del pueblo costarricenses. Porque la reactivación económica de nuestro país, y, consecuentemente, la disminución del índice de desempleo nacional, que ya alcanzó niveles históricos, depende en mucho de políticas acertadas del Banco Central tales como: a) La definición racional de las tasas de usura para las diferentes actividades, b) La reducción dramática de las tasas de interés para las tarjetas de crédito, c) La reducción del diferencial cambiario a un porcentaje mínimo, d) La regulación racional de los costos por el uso de los datáfonos, e) La definición clara de topes máximos de tasas de interés y comisiones para los préstamos bancarios, etc.


El BCCR y el creciente mercantilismo salvaje


En estos tiempos en que existe un creciente mercantilismo salvaje en el mundo y, por supuesto en nuestro país; mercantilismo que es la expresión más despiadada del capitalismo, el BCCR está llamado a ser un poderoso escudo para proteger a los costarricenses en contra de la injusticia y la desigualdad.


Por todo lo anterior, concluyo dejando que cada uno de ustedes responda a las siguientes dos preguntas:


  1. ¿Al servicio de quién o quiénes está hoy el BCCR?, y

  2. ¿Actualmente, es el Banco Central de Costa Rica un aliado o un enemigo del pueblo costarricense?

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