El buen juicio en el liderazgo político

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.

Ex Diputado


Una de las características que necesariamente debe reunir todo líder político o gobernante es el de tener buen juicio, lo que en inglés es “Good Judgement”. Sin embargo, paradójicamente, hoy, el buen juicio está dentro de la lista de las características más escasas entre nuestros gobernantes a todo nivel.


Los cuatro caracteres o rasgos fundamentales del éxito


El currículum de nuestro carácter se basa en la construcción de cuatro rasgos fundamentales para el éxito humano. Estos rasgos no son nuevos, porque fueron establecidos desde la época de la filosofía clásica griega. Y son los siguientes: El autocontrol, La resiliencia, el buen juicio, y la equidad. Esos 4 rasgos son fundamentales para todo liderazgo en general, y más aún para el liderazgo político.


¿Y qué es tener buen juicio?


Tener buen juicio es la extraordinaria característica que permite a una persona evaluar rápidamente el impacto y las consecuencias de sus decisiones. Lo anterior tiende a desarrollar en ella la capacidad y costumbre de pensar antes de hablar y actuar; así como, en cuanto procede, disponer de las herramientas que le faculta para tomar buenas decisiones en una variedad de situaciones y circunstancias. Al buen juicio se le suele llamar también, sabiduría práctica.


Tener buen juicio no tiene que ver necesariamente con una gran inteligencia, porque existen personas que tienen gran inteligencia intelectual, sin embargo, adolecen de buen juicio a la hora de la toma de decisiones.


El buen juicio, además, permite priorizar y señalar y cumplir metas; dos características que son herramientas fundamentales para enfrentar dificultades y situaciones estresantes.


Buen Juicio, asimismo, incluye la capacidad de diferenciar entre el bien y el mal en situaciones no muy claras en que están en juego valores encontrados. En este caso, se requiere un pensamiento ético crítico y la capacidad de ponernos en el lugar de los demás. Esta última característica no es ni más ni menos que la aurora de la empatía.


Todo lo anterior hace que las personas con buen juicio sean sensibles a los problemas de los demás, una cualidad que debe ser consustancial, intrínseco o connatural a todo líder político o gobernante cuya principal misión es el servicio a los demás.


En fin y, en pocas palabras, buen juicio es la base de las buenas decisiones.


¿Y cómo se adquiere buen juicio?


Los líderes con buen juicio suelen ser grandes lectores críticos con una extraordinaria capacidad para escuchar atentamente a los demás (por cierto, confieso que en lo personal suelo luchar y sigo luchando para perfeccionar el freno que me impida interrumpir frecuentemente a mis interlocutores). Lo anterior les permite ver patrones que otros tienden a ignorar. Además, suelen acumular una amplia variedad de experiencias y relaciones que les permiten reconocer paralelos o analogías que los demás pasan por alto.


Las siguientes son algunas acciones personales que convertidas en hábitos pueden crean las condiciones propicias para el desarrollo buen juicio:


  1. Estar consciente de sus propios prejuicios

  2. Considerar y tomar en cuenta puntos de vista opuestos a los suyos.

  3. Es fundamental aceptar sus propios errores.

  4. Desarrollar la capacidad de aprender de la experiencia: buena y mala.

  5. Se debe evitar los cambios constantes de opinión y posición (llamado coloquialmente, flip-flopping, en inglés).

  6. Debe automatizar las decisiones repetidas y rutinarias para enfocarse en las decisiones complicadas y de mayor trascendencia.


Atendiendo e incorporando las acciones antes señaladas y convirtiéndolas en habito del diario vivir, suele abrir el camino hacia el desarrollo y el ejercicio de buen juicio.


El buen Juicio y los prejuicios


Los prejuicios personales son uno de los principales obstáculos para el desarrollo de buen juicio. Lo anterior por cuanto estos son las principales fuentes de los sesgos que suelen contaminar el rigor del análisis de las situaciones, e incluso de los hechos a la hora de la toma de decisiones. Por eso se recomienda que cada persona haga una verdadera introspección, a fin de detectar e identificar sus prejuicios y luego, realizar un gran esfuerzo por erradicarlos o por lo menos disminuir sus efectos sobre sus decisiones.


Por supuesto que reconozco que el anterior ejercicio no es nada fácil, porque estamos ante un encuentro tipo “Yo con Yo”. O sea, se trata prácticamente de enfrentar los dos “yo” que todos tenemos dentro de nosotros. Sin embargo, es una buena manera de ir ensayando autocontrol, que como se dijo al inicio de este ejercicio, es uno de los rasgos fundamentales para el éxito.


Concluyo subrayando una vez más, la necesidad de que todos desarrollemos buen juicio a fin de aumentar nuestra capacidad de tomar buenas decisiones. Más aún en el caso de aquellos que pretenden convertirse en líderes políticos o gobernantes. Porque los ciudadanos como mínimo, merecen saber que, al frente del gobierno tienen a gobernantes con buen juicio, y consecuentemente, personas con gran capacidad de acierto a la hora de tomar decisiones. Y de esta manera, estos no tendrán que sufrir las consecuencias de malas decisiones tomadas por sus líderes solo porque adolecen de buen juicio.



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