El capitalismo quedó solo en “La Cancha”

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


A partir de la caída del muro de Berlín en 1991, hecho que representó la derrota del comunismo; el capitalismo se quedó solito en la cancha. Y ya, con la cancha libre, este fue creando lo que vengo llamando: “Una Oligarquía Financiera Global”, que casi sin contrapeso alguno, está imponiendo su voluntad al mundo entero.


Tengo la plena convicción de que, por un desconocimiento intrínseco de lo que es el capitalismo, sus fortalezas y limitaciones, muchos lo han satanizado. Lo anterior por cuanto suelen enfatizar sólo sus males, ignorando su insustituible fortaleza. Me explico, el capitalismo tiene la extraordinaria ventaja de ser por mucho, el mejor y más eficaz sistema para crear riqueza. Por lo tanto, ese gran valor es una fortaleza que ningún país puede darse el lujo de desaprovechar, si su propósito es producir riqueza para crear oportunidades para sus ciudadanos; en vez de mantenerlos miserables distribuyéndoles pobreza.


A fin de explicarme mucho mejor, permítanme echar mano a la extraordinaria frase que le oí hace muchos años a Doña Carmen Granados, q.d.D.g., aquella maravillosa costarricense; frase que desde entonces me acompaña y que me guía para la toma de decisiones. Dice lo siguiente:


“No hay mal que por bien no venga, ni bien que su mal no traiga”


Les invito a poner atención a la segunda parte de dicha sentencia que es la realmente novedosa y sorprendente. Porque el enorme bien que aporta el capitalismo a la humanidad con su gran eficacia para producir riqueza, siempre viene acompañado de una serie de males. Lo anterior explica el ¿Por qué?, nunca se debe “dejar que el capitalismo juegue solo en la cancha”. Sino que, es imprescindible hacerlo acompañar de otros sistemas o mecanismos que tengan la capacidad y eficacia necesaria para disminuir, amortiguar, contener, e incluso, eliminar los flagelos que siempre lo acompañan.


Los siguientes son algunos de males que siempre “viajan” junto al capitalismo: La inequidad, la desigualdad, la marginación y la exclusión social. Los mismos son, sin duda alguna, los principales responsables de la existencia sociedades con grandes desigualdades, empobrecidas y con inmensas masas de población marginadas y excluidas. Son, asimismo, los responsables de la fractura, el resquebrajamiento y la destrucción del “Sistema de Convivencia Social” de muchas naciones.


A fin de entender mejor la naturaleza del capitalismo y sus limitaciones, recurramos a la extraordinaria sentencia del gran poeta, escritor y diplomático mejicano, Octavio Paz:


“El capitalismo o economía de mercado es un mecanismo muy eficaz para producir riqueza, pero como todo mecanismo, no tiene conciencia y tampoco misericordia”

O sea, esa gran máxima nos reafirma que debemos aprovechar la enorme fortaleza productiva del capitalismo, pero nos advierte que no esperemos que este tenga piedad ni compasión; por lo que nos confirma la necesidad de acompañarlo con mecanismos que subsanen los males que lo acompañan.


Un poco de historia de nuestro país


Pues bien, a partir de la Fundación de la Segunda República, los costarricenses creamos una serie de instituciones para constituirlas en una poderosa “Red de Contención de los males del Capitalismo”, o sea, en los mecanismos necesarios para frenar los flagelos que acompañan al capitalismo.


Sin embargo, mientras con los años este fue fortaleciéndose y desarrollando sus músculos, y, sobre todo, fue apoyándose crecientemente en una serie de fenómenos mundiales que lo fueron alimentando y sustentando; fenómenos tales como: La globalización, la apertura de los mercados mediante los tratados de libre comercio, y, la explosión y proliferación de las grandes corporaciones transnacionales muchos de los cuales tienen presupuestos superiores al presupuesto de más del 60% de los países del mundo; los mecanismos para la contención de los males que acompañan al capitalismo fueron debilitándose, perdiendo eficacia, e incluso, en los últimos años, algunos de ellos fueron consciente o inconscientemente eliminados.


Y en el caso específico de nuestro país, se ha venido dando un fenómeno paradójico que, lamentablemente ha debilitado aún más nuestra “Red de Contención de los males del Capitalismo”. Resulta que muchas de las instituciones que se supone, fueron creadas como parte de dicha Red, han pasado a servir como potenciadores de los mismísimos flagelos del capitalismo. Ejemplos claros y tristes de algunas de esas instituciones son ni más ni menos que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y los bancos públicos del Estado que, en vez de servir de freno o contención de los citados azotes, están hoy en flagrante colusión con los bancos privados aumentando dichos males. Una prueba irrefutable de lo dicho es que, tanto estos como los bancos privados, están afiliados a un sindicato bancario llamado Asociación Bancaria Costarricense (ABC) constituyendo un triste oligopolio financiero en que se ponen de acuerdo para “comerse al pueblo costarricense”. Todo este despropósito ha venido a causar un incalculable perjuicio al país y a todos los costarricenses.


Así, y de esta manera, esas instituciones se han apartado totalmente de su razón de ser; y hoy más que servir de equilibradoras y contrapesos para evitar los excesos del Sistema Financiero Nacional, que, por cierto, es el nervio vital del desarrollo nacional; se convirtieron en parte del mal que sufre nuestro país. Por eso, no me canso de repetir que una de las consecuencias de que hayamos permitido que, en los últimos años, el capitalismo juegue prácticamente solo en la cancha en nuestro país, es que hoy: “COSTA RICA ESTÁ EN LA LISTA DE LOS 10 PAÍSES MÁS DESIGUALES DEL MUNDO”. Una triste realidad de verdad.


Tenemos la memoria histórica necesaria para salir adelante


Costa Rica sin duda alguna tiene la excepcionalidad incorporada en su ADN, y por eso, estoy seguro de que podemos salir adelante. Sin embargo, no abriguemos ninguna ilusión de que será tarea fácil. Todo lo contrario, va a necesitar de un liderazgo visionario, concertador, sacrificado, valeroso y heroico. Pero sí se puede.


Tenemos que recuperar nuestra memoria histórica y echar a los “mercaderes del templo” de una vez por todas. Porque sólo así, podremos reconstruir la “Red de Contención de los males del Capitalismo”; que como se dijo antes, es el mecanismo necesario e indispensable para enfrentar y vencer los grandes flagelos que acompañar al capitalismo.


Hacia un “Capitalismo de Oportunidades”


Por ignorancia o mala fe, existen grandes detractores del capitalismo, pero como ya sabemos, el frío no está en las cobijas. Por eso es preciso que forjemos un acuerdo nacional con el claro entendido de que, el capitalismo en sí no es el problema. Por el contrario, como se dijo antes, necesitamos del capitalismo como el mejor mecanismo para producir la riqueza necesaria para enfrentar los grandes retos y desafíos del desarrollo nacional.


Por eso quizás, y sólo quizás, para que el capitalismo sea más aceptable y digerible para todos, y dejemos de satanizarlo; a este, ya no solo en la cancha, sino, bien acompañado por una nueva y robusta “Red de Contención de los males del Capitalismo” deberíamos rebautizarlo con el nombre de: “Capitalismo de Oportunidades”, que en el fondo es lo deseable. O sea, que la riqueza del capitalismo sea una fuente de oportunidades para todos los costarricenses.


Concluyo, invitando al pueblo costarricense a trabajar juntos en la búsqueda de un “Gran Acuerdo Nacional” con el propósito de reconstruir una nueva y muy robusta “Red de Contención de los males del Capitalismo”, red llamada a ser la equilibradora o contrapeso necesario e indispensable para construir una Costa Rica más inclusiva, y más igualitaria; una nueva Costa Rica de oportunidades que funcione para todos. O sea, una Costa Rica que disfrute de los enormes beneficios del capitalismo, manteniendo a raya los grandes males que lo acompañan. Ese es nuestro gran reto y desafío como sociedad y como país en los próximos años. ¡Manos a la obra!