El Cooperativismo, la llave del éxito para la reactivación económica

Lic. Mauricio A. Pazos Fernández

Abogado

Especialista en Derecho Bancario, Comercial, Administrativo y Cooperativo


Desde la década de los setenta Costa Rica ha sido reconocida a nivel internacional por potenciar el cooperativismo como motor socioeconómico, y a su vez son un instrumento que permite el crecimiento y la subsistencia de sus asociados, garantizando una distribución equitativa de lo producido. Además, el cooperativismo está tan intrínseco en nuestra sociedad, que el tico sin saberlo, lleva en su sangre los valores cooperativos como lo son la solidaridad, la responsabilidad, la igualdad, la equidad, la democracia, la ética, la honestidad, y la transparencia, lo cual nos permite desarrollar un sentido de responsabilidad social muy distinto y único en nuestra región.


Ahora bien, Costa Rica está atravesando desde hace varios años una crisis social que repercute en una economía paralizada, un desempleo creciente y una reducción importante en la seguridad ciudadana, y la actual pandemia solo incrementó los daños. Aunado a lo anterior, el gobierno en vez de trabajar de lado del costarricense más bien ha entrado en un confrontamiento constante que en poco o nada ayuda a generar soluciones; con la bandera del Fondo Monetario Internacional en una mano y en la otra la bandera de más impuestos, el señor presidente no ha encontrado espacio para reactivar la economía desde los diferentes sectores que ya se encuentran golpeados, entre ellos el sector agroindustrial. En Costa Rica no nos sobran los recursos, pero sí están siendo administrados de forma tal que no se potencia los sectores más vulnerables ni tampoco aquellos sectores que son el motor de nuestro país.


Como cooperativista, creo en el modelo y estoy convencido que es una de las herramientas necesarias para promover la reactivación de nuestra economía y brindarle al costarricense una respuesta inmediata a las soluciones que tanto le reclama a un presidente el cual se encuentra en la penumbra de su mandato.


Por lo anterior, es imperativo promover a las cooperativas como los catalizadores para la reactivación socioeconómica especialmente en el sector agroindustrial; y a su vez fortalecer al Instituto de Fomento Cooperativo (INFOCOOP) mediante la dotación de herramientas que le permitan ser más eficaz y eficiente en sus funciones; indistintamente de la situación que atravesó el Instituto en la época de la intervención, éste sigue siendo el aliado del cooperativismo.


Para reactivar la economía no es necesario regalar los recursos públicos como fue con el fallido modelo del Bono Proteger que en su primera entrega contaba con un monto de 75 mil millones de colones para otorgar a 200 mil personas, y aun así hubo un sector de la población que no se pudo beneficiarse, sin mencionar las irregularidades que se presentaron durante la ejecución de dicho bono.


Pero si en vez de literalmente “entregar” el dinero a las personas, ¿les ayudamos a encontrar una nueva fuente de ingresos para que puedan producir sus propios ingresos?


Una de mis propuestas en cuanto a mitigar el desempleo mediante la reactivación económica del sector agroindustrial radica principalmente en encadenamientos entre el sector público y privado, comenzando con el Gobierno, el cual puede y tiene la potestad de reducir gastos que no son necesarios en estos momentos para incrementar los 150 mil millones de colones. Por ejemplo, destinar los montos de capacitaciones a funcionarios públicos, el monto de gasolina que no se ha utilizado para giras debido al COVID-19, el ahorro de electricidad y agua que están teniendo, la adquisición de vehículos (salvo que sean absolutamente necesarios), como también los gastos de comunicación y publicidad de diferentes Instituciones. Todos estos recursos pueden ser empleados en la creación de un fondo para adquirir el producto que el sector agrario está perdiendo debido a la disminución de las exportaciones, y en vez de tener pérdidas económicas, al menos reciba un pago compensatorio por su producción, con ello el sector agrícola podrá seguir produciendo. Por dar un ejemplo, el 20% de la producción de chayotes en Costa Rica es exportada a diferentes países, pero debido al COVID-19, la mayoría del producto se quedó en nuestro país, y literalmente se pierde o es regalada.


Ahora bien, ese producto que se adquirió puede ser dividido y distribuido por medio del Consejo Nacional de Producción (CNP) y las 82 Municipalidades, de forma tal que cada diario llegue verdaderamente a las familias afectadas por el desempleo.


A su vez, las personas desempleadas pueden ser organizadas en nuevas cooperativas para la producción de insumos médicos necesarios para afrontar la pandemia, como lo sería la confección de mascarillas, cubrebocas y caretas. Actualmente, muchos de estos productos se están importando de china, y se consiguen en cualquier pulpería precios ente mil y dos mil colones las más económicas; ahora bien, como pueblo cuando vivimos situaciones de este tipo, siempre nos hemos unidos, y la gran pregunta sería, si usted como costarricense tuviera en sus manos una mascarilla proveniente de china por mil quinientos colones y otra hecha por costarricenses desempleados por 2mil colones, ¿cuál compraría?; estoy seguro que la mayoría preferirá comprar la costarricense. Basta recordar otro momento histórico, cuando la fábrica el Ángel se vio afectada por el terremoto de Cinchona, y debido a que no dejaron de lado a sus colaboradores ni a la zona de Cinchona, el costarricense en ese momento comenzó a comprar productos de “El Ángel” sin importar su precio. Ese es el valor de la solidaridad. Paralelamente a esto, por un tiempo prudencial, a las familias afectadas se les podría beneficiar con una tarifa diferenciada en la electricidad y el agua, o bien, exonerándolos de pagar un monto mínimo.


En cuanto al INFOCOOP, como Institución puede crear alianzas con otras Institución para financiar la adquisición de los insumos y dotar de capital semilla a las nuevas cooperativas y así comiencen a operar de forma inmediata. Entre las Instituciones que vislumbro pueden sumarse a esta iniciativa estarían el INDER, el Sistema de Banca para el Desarrollo, DINADECO, las Municipalidades, y los Bancos Estatales.


Con respecto al INFOCOOP, soy consciente que la actual Junta Directiva ha tomado la iniciativa para promover diferentes proyectos de ley, entre los cuales está la reforma parcial de la Ley de Cooperativas y así dotar al Instituto de las herramientas necesarias para ser más eficaz y eficiente en el fomento y desarrollo cooperativo con los recursos que actualmente cuenta.


Estoy claro que esta propuesta no es perfecta, pero es un inicio para hacer distintas las cosas y darle la oportunidad al presidente de brindarle al costarricense una solución al desempleo en el ocaso de su mandato.


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