El fracaso de los partidos políticos

Ing. Clinton Cruickshank

Los Partidos Políticos son las plataformas legales para la gobernanza en Costa Rica, o sea, sólo mediante éstos se puede alcanzar el poder a cualquier nivel para la gobernanza en nuestro país. Y esa disposición está basada en la lógica de que gobernar es una actividad colectiva, o sea, de un equipo con un pensamiento común y una filosofía para hacer y lograr la cosa pública. Y de esta manera se pretende evitar que: “un francotirador, un lobo estepario, o, un ave solitaria” alcance el poder para gobernar en tal condición.


Y precisamente porque los partidos políticos tienen el privilegio de ser el único medio para alcanzar el poder en nuestro país, éstos deberían responder a dicho privilegio con ideas, soluciones y con líderes que honren ese monopolio.


Son tres las tareas fundamentales que tienen los partidos políticos a fin de responder al privilegio delegado en ellos por nuestro sistema político a saber:


  1. Organización, porque estos tienen la obligación de darse la mejor organización posible a fin de responder a los retos y desafíos de la sociedad en cada momento histórico.

  2. Capacitación, porque los partidos políticos son los responsables de capacitar y formar los líderes políticos y gobernantes que el país necesita, y

  3. Acción Política (Proselitismo y gobernanza), porque como se dijo antes, sólo a través de ellos se puede alcanzar el poder para gobernar.

Sin embargo, en los últimos años, los partidos políticos no sólo han ignorado su responsabilidad, sino que, olvidándose de sus dos primeras tareas, que constituyen el fundamento de la tercera, y, en un oportunismo sin precedentes, suelen saltar directamente a la tercera tarea en busca de obtener el poder, sin visión alguna, sin reunir ni las condiciones, ni el conocimiento, ni contar con los líderes ni equipos formados y capacitados para gobernar.

Lo anterior explica el gran fracaso de los partidos políticos en los últimos años. De ahí también el enorme descontento ciudadano y su repudio a la clase política, a los partidos políticos, y, al sistema político en general.


Todo lo anterior está amenazando seriamente a nuestro sistema de convivencia. Sistema de convivencia que se está debilitando ante la sociedad cada día más desigual en que hemos convertido a nuestro país. O sea, Costa Rica está retrocediendo por cuanto la estamos convirtiendo en un Estado que funciona para muy pocos costarricenses.


Ante una Costa Rica de creciente complejidad como la actual, los partidos políticos están llamados a convertirse en verdaderas academias de formación y capacitación política, y sus líderes políticos en hombres y mujeres estudiosos de la problemática actual, preparados para la complejidad, con una gran visión, con ideas y soluciones claras, y con la pasión necesaria para inspirar a los ciudadanos para que juntos lleguemos a la “Tierra Prometida” que alguna vez visualizaron don Pepe, Rafael Ángel Calderón Guardia, y don Manuel Mora. Y con la que más adelante soñaron Daniel Oduber y Luis Alberto Monge.


Es notable destacar que no todos esos hombres eran académicos, pero tenían en común, que todos eran hombres preparados para enfrentar los grandes retos y desafíos de la Costa Rica de su tiempo.


La paradoja es que, aunque no eran muchos los que aspiraban a liderar el país, los que aspiraban estaban preparados, mientras que hoy los que pretenden liderar el país son casi incontables, pero los preparados se pueden contar con los dedos de una mano y probablemente sobren algunos.


Los que pretenden hoy liderar el país deberán ser capaces de responder, como mínimo a las siguientes interrogantes:


¿Por qué quieren ser Presidente de Costa Rica?


¿Cuál es su visión del país para los próximos 15-20 años? O sea, deberán ser capaces de describir la Costa Rica que desean forjar en el horizonte de ese futuro.


¿Qué ideas, y políticas tienen para llevar al país a ese destino?


¿Qué “herramientas” necesitan para viabilizar su proyecto?


Además, deben ser capaces de describir el tipo de equipo que los acompañará y apoyará en el proceso de convertir su visión en realidad.


Por lo tanto, hoy más que nunca, no basta querer ser presidente; es preciso reunir las condiciones necesarias para liderar y enfrentar los grandes retos y desafíos de la Costa Rica del Siglo XXI.