El “Golpe de Estado” en el Partido Liberación Nacional

Ing. Clinton Cruickshank S. M.B.A.


Cuando el apoyo popular de un partido como el PLN pasa de un 35% histórico al 8% actual; una disminución que, asimismo, se reflejó en las dos últimas elecciones presidenciales con sendas derrotas sin precedentes en su historia; sin duda alguna, son fuertes señales de alarma que nos vienen indicando la urgencia de una profunda introspección a lo interno del partido, a fin de buscar las causas de tal descalabro, encontrar y proponer las soluciones, y evitar que vuela a suceder.


Así las cosas, aunque la anterior tarea no es trabajo de un solo hombre, sino, de todo un partido político; dado que muchas de las causas del derrumbe estrepitoso del PLN son tan obvias, pido la venia para señalar algunas:


1. El abandono de una de las tres tareas fundamentales de todo partido político: En este caso, la capacitación permanente de sus cuadros dirigentes.

2. La infiltración en el PLN de lo que he venido llamando: “los mercenarios de la política”.

3. La pérdida de identidad, dirección y rumbo ante la enorme confusión filosófica e ideológica en que ha caído el partido.


Hay quienes neciamente insisten en que las doctrinas filosóficas o ideológicas pasaron de moda. Nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario, porque es en estos tiempos de acelerados y explosivos cambios sin precedentes en la historia, en que los puntos de referencia o de apoyo; o sea, la definición y orientación filosófica e ideológica son vitales e imprescindibles.


4. La desintegración de la extraordinaria coalición que el PLN había construido entre una serie de sectores o agentes sociales que le garantizaba el arranque de sus campañas electorales con una enorme ventaja inicial.

5. Pérdida del valor de la militancia en el PLN.


Se ha vuelto costumbre premiar con puestos estratégicos como con diputaciones a personas sin militancia alguna, quienes nunca han puesto un pie en el partido. Incluso, a algunos que otrora gritaban “choriceros” a los liberacionistas. Esto no sólo ha creado enorme malestar y frustración entre la base liberacionista, sino que, ha sido una de las causas de la desbandada que ha sufrido.


6. El “golpe de estado” que se ha dado entre las estructuras u órganos del partido, lo que ha traído: desorden, falta de autoridad, sublevación y anarquía a lo interno de la organización. Y lo peor, ha “pegado con saliva” a los militantes del partido. O sea, muchos vienen, se van y regresan al partido como cambiar de calcetines, y no pasa nada.


El “golpe de estado” a lo interno del PLN


Por la enorme trascendencia que reviste esta peculiar causa del descalabro del Partido Liberación Nacional; permítanme abundar un poco en ella.


Históricamente, Liberación Nacional ha sido el partido que ha marcado la pauta como “creador de tecnología” en cuanto a su organización interna y su forma de autogobernarse más allá de las disposiciones establecidas en el Código Electoral. Y en esto, la mayoría de los partidos han copiado y seguido sus pasos.


Porque la experiencia y sabiduría fueron indicando a los grandes líderes históricos del PLN como Daniel Oduber y Luis Alberto Monge, qué órganos adicionales a los establecidos en dicho Código eran necesarios para construir un partido robusto, dinámico y funcional que respondiera a las necesidades y realidades del país.

Por eso, órganos tales como el Directorio Político Nacional (DPN), los Movimientos, Sectores y Secretarías, etc., son creación del PLN.


Sobre Directorio Político Nacional (DPN)


El artículo 78 del Estatuto del Partido Liberación Nacional, en lo conducente, dice lo siguiente: “El Directorio Político Nacional es el órgano superior del Partido en materia de acción política”.


Lo anterior significa que, en el PLN, entes tales como su fracción parlamentaria, están totalmente sujetas al DPN, Y para asegurar una coordinación activa, dinámica y armoniosa entre ellos, el o la Jefe de Fracción y otro diputado son miembros de ese órgano con pleno derecho.


Golpe de Estado de la Fracción al Directorio Político Nacional


Desde hace algunos años, por ignorancia o por cálculos políticos, se inició la nefasta costumbre de llenar el Directorio con diputados de la fracción de turno, lo cual es totalmente inconveniente por las siguientes razones:


1. Al estar tantos diputados metidos en el DPN, ese órgano pierde la autoridad y la capacidad de llamar la atención a la Fracción, porque sería como esperar que los diputados se llamen la atención a sí mismos.

2. Al integrarlos al DPN, se les distrae de su labor esencial de congresistas que, por cierto, demanda una dedicación de tiempo completo y más de los diputados.

3. Y a consecuencia de lo anterior, por años se daba el caso en que el DPN no se reunía durante meses por falta de quorum; sea, por estar los diputados poco disponibles para reunirse o porque salían tarde de las sesiones del plenario legislativo. Ante esa situación, para tratar de resolver el problema de falta de quorum, en esa época, se decidió pasar las reuniones del Directorio del Balcón Verde a la Asamblea Legislativa para facilitar la asistencia de los diputados: Y, aun así, pocas veces se lograba el quorum, porque muchos diputados salían cansados de las sesiones del plenario, porque a veces dichas sesiones se extendían, o sencillamente, porque estos faltaban a las reuniones del Directorio.


Así fue como el DPN fue caricaturizándose y perdiendo su majestad y autoridad frente a la fracción; al grado que hoy, se puede afirmar que la fracción parlamentaria no acata las directrices del Directorio, sino que incluso, muchos de sus miembros ni siquiera saben que están sujetos a dicho órgano superior.


¿Y por qué esta situación es trascendental?


Existen temas fundamentales que frecuentemente se discuten y por supuesto, se deciden en la Asamblea Legislativa. Temas trascendentales que requieren que el órgano superior del partido en materia de acción política, o sea, el Directorio se pronuncie e incluso, dé alguna orientación o directriz a la fracción. Lo anterior a fin de mantener la coherencia ideológica del partido.


Hoy, por ejemplo, la discusión alrededor del terrible flagelo de la usura es uno de esos temas trascendentales en el que el PLN tiene que asegurase de que su fracción esté completamente alineado al lado de la justicia, o sea, a la defensa del pueblo costarricense. Es, por lo tanto, ante estos temas esenciales que la autoridad del DPN tiene que ser fuerte, firme e incuestionable.


Sin embargo, y, desgraciadamente, al correr de los años, el Directorio Político se ha vuelto “un tigre sin dientes” frente a la fracción del PLN. Lo anterior, porque a través del tiempo, su autoridad le ha sido arrebatado por esta. O sea, la fracción del Partido Liberación Nacional le ha dado un “golpe de estado” al DPN. Y de esta manera, por falta de autoridad, orden y respeto a la jerarquía entre sus órganos, el PLN a menudo aparece errático, sin orientación ni posición clara y firme frente a muchos de los grandes temas nacionales.


Así es como el desorden, la falta de autoridad y la falta de disciplina que han provocado una sublevación interna; son algunas de las causas por las que hoy, el PLN es como un “barco haciendo agua”.


Por lo tanto, ante ese “barco haciendo agua”, nuestra prioridad es achicarlo y sellar sus grietas para evitar que se hunda mientras es llevado a dique para ser reconstruirlo.


Concluyo señalando que, aunque para algunos compañeros, con el 8% de apoyo popular, el PLN sigue siendo el partido menos malo. Esa condición no es suficiente, porque Costa Rica no merece ser gobernado por ningún partido menos malo, sino por el mejor. Y el PLN tiene el ADN para volver a ser la mejor opción para el pueblo costarricense.