El Partido Liberación Nacional que devolverá el rumbo al país.


Marlon Barrantes Artavia

Asesor Legislativo y Consultor en Comunicación


El Partido Liberación Nacional llega a sus 68 años de gestación como agrupación política, más tiene ya poco más de 71 de ser un movimiento social, de lucha férrea contra un denominador principal; la desigualdad. Nuestro fundador don Pepe dijo una frase posterior a la invasión del 1955, “El nombre de la estrella que nos guíe, debe ser, costarricenses, el bienestar del mayor número”.


Con el enorme respeto que merece nuestro valiente don Pepe, quien cuando dictó esta frase dijo inocentemente que esa frase carecía de hermosura literaria, aunque a su vez rectificó diciendo que compensaba con la grandeza que la misma encerraba. Don Pepe; esta frase en efecto contiene grandeza, pero le garantizo don Pepe que, para nuestra generación, la que cree en usted sin haberle estrechado la mano ni mirado a sus ojos, esa frase tiene una preciosa lira que inspira nuestra alma y llena nuestro espíritu de aliento.


Hoy la invasión, a diferencia del 55 no es militar, no es una amenaza a un gobierno para derrocarle, hoy lo que nos invade nuevamente es la desigualdad en un doloroso y acelerado crecimiento, la amenaza viene por la actitud predominante de quienes nos gobiernan, lamentablemente debemos decir que incluso miembros de nuestro Partido que se han aliado con el Gobierno para atentar contra lo que nuestro Partido luchó hasta finales de los años 90, hoy la batalla debe ser contra ese pensamiento inconsciente y que en nada comulga con el pensamiento de nuestros fundadores, y esa, desde luego, es otra Lucha Sin Fin.


A nuestro país le ha ido mejor cuando ha sido dirigido por gobiernos liberacionistas socialdemócratas, y ha sufrido cuando ha sido gobernado por quienes se rinden ante intereses propios y de sectores indolentes con los más necesitados, son esos aquellos que contrarían absolutamente la concepción de don Pepe, la de procurar el bienestar del mayor número. Ante ello debemos levantarnos y ser consecuentes, procurando que, quien se pretende cobijar bajo el abrigo liberacionista entienda que nuestra principal lucha es contra la desigualdad, la pobreza y los antivalores que quieren extirpar al ser costarricense.


El Partido Liberación Nacional devolverá entonces el rumbo al país, cuando antes de interponer ideas propias, entienda que debe interiorizar las ideas socialdemócratas y saber contextualizar los ideales que nuestros próceres. Eso se va a lograr, mas no será sino por el liderazgo de una persona de estudio y discurso consecuente, que inspire a un grupo de patriotas liberacionistas y les convenza de que más que una aspiración personal, la dirección de un país se logrará por una inalienable vocación a la cual se ha alimentado de reflexión y pensamiento por años, esa persona construirá ese movimiento que devolverá el rumbo al país y además marcará la senda por la que el país deberá caminar.


A hoy, nuestro Partido ocupa que ese equipo tenga la misma actitud que se tuvo en la invasión del 55 que se retrata también bajo la siempre claridad narrativa de don Pepe, se ocupa la actitud del ¿A mi con avioncitos?, siendo que ante el imaginario de que el enemigo es mayor, se lucha con todo y contra todo, porque “Cuando las cosas van mal hay que luchar, cuando van bien hay que buscar nuevas luchas”.


Liberación Nacional tiene hoy el reto de dejar el egoísmo político y volver a la sencillez que nos antecedió, la sencillez de hacer que las cosas sucedan porque esa es la única manera precisamente de lograr que las cosas sucedan. Así que, ante ese reto nuestro Partido deberá escuchar al país y entender que el Partido Liberación Nacional que nuestros pueblos reclaman es el que estaba siempre cercano a la gente. Eso vendrá porque hay una generación que al igual que en aquella invasión, hay un espíritu joven, valiente, visionario, reflexivo y doliente con ganas de lucha, pero eso se refiere a tal vez el más puro concepto de lucha; el de pelear por otros, por los otros que no pueden aún luchar.


Nuestro Partido debe ser responsable y luchar, por don Pepe, don Chico, don Daniel y don Luis Alberto, pero también por todos los y las liberacionistas que han entregado su vida, no solo por el Partido sino también por el país. Con humildad y respeto les pido que así sea, a la carga liberacionistas, a la carga jóvenes, porque hoy seguimos bajo una lucha, esa es la LUCHA SIN FIN.


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