El PLN destruyó su propia coalición

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


En estos días en que, una vez más se acercan las elecciones nacionales, he venido pensando en mi Partido Liberación Nacional y sus posibilidades de volver a gobernar a partir de mayo del 2022. La verdad es que, con las fortalezas históricas del PLN, los dos últimos desgobiernos del Partido Acción Ciudadana, y la crisis en que se encuentra nuestro país; debería ser relativamente fácil y hasta lógico que Liberación Nacional gane las próximas elecciones. Y, además, tomando en cuenta que, salvo en dos ocasiones, cada vez que el PLN está en oposición, ha sido predecible que gane las siguientes justas electorales. Sin embargo, en esta ocasión, su triunfo en las próximas elecciones no ve tan claro por las siguientes razones:


La destrucción de la mayor fortaleza electoral del PLN: su coalición


Una de las mayores fortalezas del PLN se basó en la visión de sus líderes históricos, sobre todo, de Don Pepe, Daniel Oduber y Luis Alberto Monge quienes, con gran visión e ingenio, construyeron dentro del Partido Liberación Nacional una gran coalición de sectores nacionales. Una coalición constituida por casi todos los grupos sociales y económicas del país. Me explico, decidieron abrir espacios e incorporar a esos sectores y darles expresión y voz dentro del PLN. Me refiero a sindicalistas, empresarios, movimiento de juventudes, movimiento de trabajadores, sector agropecuario, trabajadores del sector público y privado, educadores, sector profesional, movimiento femenino, movimiento cooperativo, comunalistas, solidaristas, y un largo etcétera. Todos esos grupos de interés constituían la gran coalición del Partido Liberación Nacional.


Dicha genialidad tuvo como resultado que, por años, la visión, los programas y las aspiraciones de esos sectores encontraron espacio y eco dentro del PLN, lo que lo convirtió en una casa anchurosa que acogía y albergaba a todos, para que estos grupos no solo sintieran que sus intereses formaban parte de la agenda de Liberación Nacional, sino que, este era la gran casa de todos, porque todos tenían cabida en ella. Y a consecuencia de lo anterior, el Partido Liberación Nacional arrancaba cada campaña política con un apoyo y caudal electoral base que oscilaba entre 35% y 38% de la intención de voto de los costarricenses. Lo anterior explica en mucho, el éxito electoral y gubernamental histórico del PLN. Y era normal encontrar a todos esos sectores integrando las distintas asambleas y órganos del partido, porque confiaban en que este tenía una respuesta clara a su problemática y a sus aspiraciones.


El desmantelamiento paulatino de la coalición del PLN


A pesar de que dicha coalición era la poderosa arma secreta del PLN que como se dijo antes, le daba una enorme ventaja electoral; en los últimos años, por una combinación de infiltración, torpeza e ignorancia, el Partido Liberación Nacional se dio a la tarea de desmantelarla poco a poco. Porque, cuando el partido fue infiltrado por gente no socialdemócrata, y sobre todo por oportunistas de pensamiento neoliberal que no pudieron entender que, bajo una misma carpa podían coexistir sectores con intereses aparentemente contrapuestos; que, por ejemplo, sindicalistas y empresarios; sector público y sector privado; podían convivir en armonía dentro de la gran casa liberacionista. Nunca lo entendieron entonces, y menos hoy que aquello no es una contradicción, sino, por el contrario, que dichos sectores son como las dos caras de la misma monera, y consecuentemente, no sólo podían cohabitar, sino que, dicha coexistencia es indispensable para mantener y seguir construyendo un sistema de convivencia cada día más robusto y armonioso.


De tal manera que, con los infiltrados dentro del partido, empezamos a tomar posiciones en contra de muchos de esos grupos, sobre todo, en contra de los sectores populares, los cuales, al sentirse indeseables, rechazados, atacados y hasta hostilmente tratados y perseguidos por el Partido Liberación Nacional; decidieron abandonarlo. Y, uno a uno fueron dejando la gran casa liberacionista. Es así como sectores que otrora apoyaron al Partido Liberación Nacional como los educadores, el sector público, la juventud, sindicalistas, los agricultores, asociaciones de desarrollo comunal, importantes gremios de profesionales como los médicos, etc., se salieron de la coalición liberacionista, quitándole su apoyo a nuestro partido.


Un ejemplo muy reciente de esa mezcla de la infiltración, torpeza e ignorancia del PLN se dio justamente durante el actual gobierno del PAC, en que la gran mayoría de los diputados del Partido Liberación Nacional, después de la huelga general que duró 93 días, ante la incapacidad y, sobre todo, la arrogancia del gobierno que le impidió resolver ese conflicto oportunamente; no sólo aprobaron la ley mordaza que prohíbe las manifestaciones de huelgas, sino que, el proyecto de ley fue propuesto e impulsado por diputados de la fracción del PLN. O sea, respondieron a la torpeza del gobierno en el manejo de dicho conflicto, con una torpeza mucho mayor; y de paso, cargaron al Partido Liberación Nacional con el innecesario costo político de esa clara mordaza que le impusieron a los costarricenses de a pie, a la clase trabajadora nacional.


La polarización del país


Hoy como pocas veces en nuestra historia contemporánea, producto de una visión torpe, ignorante y de confrontación que existe en el país; en que, por ejemplo, el sector empresarial no puede ni ver al sindical y viceversa; y el sector público y el privado están más polarizados y enfrentados que nunca antes; ni tirios ni troyanos entienden que, al final del camino, no habrá vencedores, solamente perdedores; y que, toda esa beligerancia existente entre ellos, a lo único que conduce, es al aumento de la desigualdad, y por lo tanto, a poner en peligro nuestro sistema de convivencia.


Y en todo esto, el PLN, en vez de aprovechar su larga experiencia para jugar el papel de líder, conciliador y componedor al que es llamado; este perdió su liderazgo y su memoria histórica; dejándose liderar para convertirse en el encargado de “incendiar la casa”.


El caso de la Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE)


Unos días atrás, me referí a la necesidad de seguir construyendo lo que vengo llamando: Escaleras de Ascenso Social (EAS), y de destruir los Toboganes de Descenso Social (TDS). Pues bien, una típica EAS es CONAPE, la cual ha facilitado préstamos a más de 120.000 costarricenses; los cuales les ha permitido sacar una carrera técnica o profesional. Sin embargo, hoy existe la intención de liquidarla. ¿Por qué tanta torpeza y ensañamiento en contra de las mejores herramientas de justicia con que cuenta nuestro país?, ¿qué nos está pasando?


Por cierto, CONAPE es una conquista en esencia y por excelencia socialdemócrata que fue concebida y parida por la Administración Oduber Quirós, cuyo antecedente está en la creación del Fondo Nacional de Préstamos para Educación (FONAPE) en 1971 durante la Administración Figueres Ferrer; una iniciativa del perenne, indomable e incansable luchador, el Lic. Francisco Morales Hernández. Sin embargo, ante el despropósito de cerrarla, no he escuchado al Directorio Político ni al Comité Ejecutivo, ni a la Fracción del PLN defender este órgano tan estratégico para la justicia, la estabilidad, el ascenso y, la inclusión social en nuestro país.


La paradoja es que, si en alguna época de nuestra historia, este órgano estatal de desarrollo es fundamental, es hoy en que existe tanta incertidumbre y desesperanza; especialmente entre las mujeres y jóvenes que están entre los sectores más sufridos. Por cierto, entiendo que más del 60% de los préstamos de CONAPE se otorgan a mujeres.


Concluyo, en los últimos años, el Partido Liberación Nacional, se ha venido defenestrando sólo. Porque, por un lado, se ha dejado infiltrar por oportunistas y arribistas enemigos no sólo de su doctrina socialdemócrata, sino hasta de su gran obra histórica. Además, porque la porosidad de su organización interna estimula la rebelión de sus miembros; rebelión que, en vez de sufrir consecuencias, es premiada; y, por otro lado, porque el PLN ha destruido su principal arma secreta: su coalición de sectores que, con tanta visión e ingenio, construyeron sus padres fundadores. Y para que sobreabunde las razones, porque hoy, el Partido Liberación Nacional no sólo dejó de defender su obra histórica, sino que, en muchos casos, son sus propios dirigentes los que le prenden fuego.


Finalmente, es curioso, que mientras en el pasado, los enemigos del Partido Liberación Nacional estaban afuera, eran fundamentalmente algunos medios, y un sector minoritario entendiblemente resentidos ante los resabios de la revolución del 48; hoy, los enemigos del partido los tenemos adentro, y por eso, nuestro gran reto y desafío es “sacar a los mercaderes del templo”.

Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR

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