El PLN es tres partidos políticos en uno

Ing. Clinton Cruickshank S. M.B.A.


El génesis u origen del Partido Liberación Nacional (PLN) se encuentra en las entrañas del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales (CEPN), una organización fundada en 1.940 por un grupo de jóvenes universitarios, estudiosos, inquietos y preocupados por el rumbo que entonces llevaba nuestro país. Para entender la Costa Rica en que nace el CEPN, basta decir que en esa época éramos el país más pobre de Centro América y que en él, “reinaba” la oligarquía cafetalera la cual ponía y quitaba gobernantes a quienes mantenían a su servicio. Asimismo, y producto de lo anterior, estaba al acecho el comunismo que pretendía arrebatar el poder a dicha oligarquía, aprovechando la desesperación de la mayoría de la población costarricense que estaba descalza y sumida en una gran pobreza. Esas fueron las condiciones en que se encontraba nuestro país cuando nació el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales.


Una vez que aquellos jóvenes briosos y brillantes repensaron el país y establecieron las bases para una nueva Costa Rica, tomaron conciencia de la necesidad de un instrumento capaz de operativizar aquellas nuevas ideas del Centro. O sea, tomaron conciencia de la necesidad de un partido político.


Ante la afinidad que tenían los miembros del Centro con el Partido Demócrata, juntos crearon el Partido Socialdemócrata en 1945 para participar en las elecciones de 1948. Pero el fraude perpetuado en aquella elección provocó la Revolución del 48 de donde salió victorioso Don Pepe Figueres, quien fue Jefe de la Junta Fundadora de la Segunda República; después del cual, junto con aquellos jóvenes del Centro, fundaron el Partido Liberación Nacional, sustentado tanto en las ideas del CEPN como en los principios socialdemócratas.


El éxito del Partido Liberación Nacional


Apoyado en aquellas ideas y principios, el PLN va a dominar el escenario político nacional y a establecer las bases para convertir a Costa Rica en un Estado moderno. Y el pueblo costarricense con una extraordinaria sabiduría, le va a confiar el poder al PLN durante casi 30 de los siguientes 45 años que van desde 1953 hasta 1998. Y es así como, el Partido Liberación Nacional va a impulsar una profunda transformación del país de tal manera que, en menos de treinta y cinco años, Costa Rica va a pasar de ser el país más pobre de Centroamérica a convertirse en uno de los más prósperos de la América Latina.


El éxito del PLN atrae muchos intereses y a muchos oportunistas


El extraordinario éxito de Liberación Nacional a través de los años ha atraído y sigue atrayendo al partido, a una serie de gentes, muchas de las cuales no comulgan con su filosofía socialdemócrata, sino, que se acercan a la agrupación como oportunistas para aprovecharse de su condición de ser el partido más ganador del país y uno de los más exitosos de la América Latina. Se acercan con el fin de usar la plataforma liberacionista para tratar de imponer una serie de tesis extrañas no sólo al PLN, sino también al pueblo costarricense.


De tal manera que el éxito del Partido Liberación Nacional ha provocado que gentes sigilosamente infiltren sus estructuras, gentes de los más variados pensamientos y tendencias ideológicas; desde la extrema izquierda hasta, y sobre todo de la extrema derecha, quienes, como se dijo antes, pretendían aprovecharse del carácter ganador del PLN para impulsar sus ideas y agendas extrañas a dicho partido.


El PLN entra en una gran confusión ideológica


Aunque en la actualidad, casi todos los integrantes del PLN responderán que son socialdemócratas ante cualquier cuestionamiento de su posición ideológica, en la práctica muchos no lo son. Y por eso, hoy el PLN es prácticamente tres partidos en uno, porque en su seno coexisten:


  1. Un partido de los socialdemócratas, el histórico en que la influencia de sus miembros es mínima y disminuye día a día.

  2. Un partido de los neoliberales y ultra-neoliberales, el de los oportunistas y arribistas que ejercen gran influencia dentro de las estructuras partidarias. Estos se han multiplicado como cuilos dentro del Partido Liberación Nacional en los últimos años, y

  3. El partido de los mercaderes y plutócratas cuyo interés es la defensa, imposición y consolidación de sus propios intereses y los de su gremio.


Todo lo anterior ha venido a sacudir las entrañas mismas del PLN, por lo que este ha entrado en una profunda confusión que lo ha desviado totalmente de su rumbo histórico.


Es así como frecuentemente encontramos al Partido Liberación Nacional asumiendo posturas totalmente contrarias a su ADN, el que, por cierto, ha sido desde siempre, el ADN del pueblo costarricense.


Y llama poderosamente la atención, la frecuencia con que se oye gente con tesis y posiciones políticas extrañas y opuestas a las del PLN, refiriéndose al Partido Liberación Nacional como su partido, e incluso, exponiéndolas a nombre del partido. Son los que suelen usar mucho la expresión: “mi partido” como una muletilla que esperan les dé autenticidad y aceptación. Suenan realmente fuera de lugar y lo están. Claro está, son los oportunistas infiltrados.


La desintegración de la coalición del PLN


El secreto del éxito histórico del Partido Liberación Nacional residía en su extraordinario acierto y capacidad de construir y mantener una enorme coalición nacional que era el sustento de su espectacular “performance” electoral. Dicha coalición estuvo constituida, entre otros por: La clase media que el PLN mismo construyó, la clase trabajadora, el sindicalismo, el cooperativismo, los empleados públicos, las mujeres, los jóvenes, los intelectuales, los universitarios, los pequeños productores, entre otros.


Sin embargo, dicha coalición se fue desintegrando poco a poco, debido a las políticas aberrantes, contradictorias y crecientemente confusas y alejadas de su filosofía socialdemócrata que favorecía a las grandes mayorías del país. Filosofía que fue sustituida por políticas que favorecen los intereses de quienes, como se dijo antes, fueron infiltrando y apoderándose del PLN. Por eso hoy, muchos de esos sectores otrora aliados del PLN, no sólo se salieron de dicha coalición, sino, se hicieron enemigos del partido.


Lo anterior explica en mucho las dos derrotas consecutivas que sufriera el Partido Liberación Nacional en las dos últimas elecciones presidenciales. Sí, esas han sido las dos derrotas más vergonzosas y aparatosas de su historia. Asimismo, explica el ¿Por qué? por primera vez, ni siquiera estuviéramos entre los dos contendientes finales para la segunda ronda electoral de la última elección presidencial.


La oportunidad del PLN ante el profundo vacío político que permanece aún en el país


A pesar de lo antes dicho, no todo está perdido para el Partido Liberación Nacional, al contrario, aún está a tiempo para volver ganarse el favor del pueblo costarricenses. Lo anterior por cuanto, no existe ningún otro partido que realmente responda a las aspiraciones del pueblo costarricense. Ese espacio sigue vacío y el PLN lo puede volver a llenar si los verdaderos socialdemócratas despiertan del profundo sueño en que han caído, si finalmente leen correctamente “la escritura en la pared”, y si están dispuestos a aprovechar la excelente memoria histórica del Partido Liberación Nacional, a echar a los mercaderes del templo que hoy están camuflados dentro del PLN, a reconstruir la coalición histórica, y a responder a los sueños, ilusiones y esperanzas de los cada vez más desesperanzados y sufridos costarricenses.


Una reflexión final


El pueblo costarricense repudió y abandonó el bipartidismo, y en las dos últimas elecciones presidenciales favoreció al Partido Acción Ciudadana. Sin embargo, con ello lo que hizo realmente fue saltar de la sartén al fuego. Y consecuentemente, se agudizaron sus problemas. Por lo que hoy, el alma de nuestra nación, la integridad de sus valores, y, su sistema de convivencia están en serio peligro.


La enorme paradoja es que, habiendo creado un conjunto de instituciones para que mantengan un sano equilibrio entre los intereses de todos los sectores de la sociedad costarricense; hoy algunas de ellas, como el Banco Central de Costa Rica, están haciendo exactamente lo contrario, ellas mismas están creando el desequilibrio, favoreciendo a los sectores más poderosos, y azotando al pueblo costarricense. Por eso urge una renovada capacidad de liderazgo en el PLN, con una nueva visión, y, una nueva determinación para frenar tanto despropósito, y poner a todas las instituciones del Estado al servicio del pueblo costarricense.