El primer Héroe de la Paz del mundo es un gran costarricense

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


En el Diario Oficial La Gaceta del pasado 27 de abril, salió publicada la Ley No.9939 que declara Héroe de la Paz a don José María Hipólito Figueres Ferrer conocido como José Figueres Ferrer, Don Pepe. Esta iniciativa fue planteada por el entonces Presidente de la Asamblea Legislativa, el Diputado Eduardo Cruickshank Smith del Partido Restauración Nacional.


La historia ha sido testigo de extraordinarios hombres y mujeres que lucharon y hasta dieron su vida defendiendo la paz y el bien común para toda la humanidad. Y el esfuerzo de muchos de ellos fue reconocido por la comunidad internacional otorgándoles el prestigioso Premio Nobel de la Paz. Incluso, nuestro país con gran orgullo tiene en el Presidente Oscar Arias Sánchez (1986-1990 y 2006-2010) a su flamante Premio Nobel de la Paz, galardón que se le otorgó en el año 1987. No obstante, todo lo anterior, el mundo no había tenido ningún Héroe de la Paz expresa y oficialmente declarado como tal.


Sobre los héroes de Costa Rica


Permítanme reproducir parte de mi artículo denominado: Costa Rica: De Héroes de Guerra a Héroes de Paz, publicado en la Revista La Pluma CR el día 15 de septiembre del 2020, que en lo conducente dice lo siguiente:


“Nuestro concepto de heroísmo históricamente ha sido asociado casi exclusivamente a los héroes de guerra o a los de las historietas como las de Superman, Batman y Robin, la Mujer Maravilla; y a figuras mitológicas y similares. Pocas veces solemos reconocer heroísmo en hazañas o proezas que de alguna manera no involucre acciones o conquistas asociadas a alguna gesta o acción bélica. Lo anterior explica en mucho el ¿por qué?, en nuestro país tenemos relativamente pocos héroes, y los que tenemos, son fruto de valiosas proezas realizadas en épocas remotas. O sea, los primeros durante el período de la conquista, y los demás casi desde el principio mismo de la fundación de la nuestra República. Y, explica, asimismo, que no tengamos ninguno reconocido como tal por proezas realizadas en los últimos 160 años.


Nuestros héroes pre-republicanos fueron reyes indígenas valientes e indómitos como: Garabito y Pablo Presbere. Y nuestros héroes republicanos son: Juan Rafael Mora Porras (Don Juanito), Juan Santa María (el Erizo), Francisca Carrasco (Pancha Carrasco) y Nicolás Aguilar Murillo; que, por cierto, todos son héroes de la guerra de 1856.


Por todo lo anterior, y de acuerdo al paradigma de aceptación universal de que los héroes son el fruto de grandes gestas bélicas, los costarricenses no tendríamos la posibilidad de volver a tener héroes, dado que, en primer lugar, por nuestra vocación de paz, y porque no tenemos ejército para pelear guerras de las cuales eventualmente podrían salir nuevos paladines; y porque, aunque a mi juicio, hemos producido unas cuantas figuras heroicas durante el pasado Siglo XX; de acuerdo con los criterios convencionales, su heroísmo no está tipificado como tal porque no calza con el modelo o arquetipo establecido.


Por todo lo anterior, es preciso que, en el caso particular de Costa Rica, un país sin ejército y amante de la paz; hagamos un cambio de paradigma con respecto a lo que significa heroísmo para nosotros los costarricenses. Porque a través del tiempo hemos producido algunas figuras, no muchas, por cierto, cuya gesta y contribución al país sin duda alguna, ha sido heroica. O sea, los costarricenses tenemos que aceptar el hecho de que nuestros héroes o heroínas nunca volverán a ser Héroes de Guerra a lo Garabito, Juan Santamaría o a lo Pancha Carrasco; sino que serán Héroes de la Paz, a lo José Figueres Ferrer quien es y será nuestro más connotado Héroe de la Paz al haber eliminado para siempre en nuestro país, al principal instrumento en que se sustenta la guerra: el ejército. Y para poner esa gran proeza en su verdadera dimensión, basta recordar que dicha abolición se dio poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial en que el mundo estaba aún sufriendo el trauma de la guerra, y en que la mayoría de los países estaban armándose hasta los dientes para defenderse ante la posibilidad de otro conflicto similar. Ese es el contexto que le da el carácter de gran hazaña a la decisión visionaria y heroica que tomamos los costarricenses de abolir nuestro ejército.


Otro aspecto inédito de la gesta de José Figueres Ferrer es que él ha sido el único general victorioso de la historia de la humanidad que tuvo la visión, la nobleza y el desprendimiento de deshacerse del mismísimo instrumento, o sea, el ejército que le posibilitó el triunfo y su llegada al poder. La práctica histórica ha sido y sigue siendo mantener y fortificar el ejército para permanecer en el poder una vez alcanzado el mismo por la fuerza. Don Pepe hizo justamente lo contrario. Y eso es heroísmo puro llevado a un grado sublime. Sin embargo, y paradójicamente, no lo hemos reconocido como tal, porque seguimos con el vetusto paradigma de los Héroes de Guerra producto de valerosas batallas. Sin embargo, estos ya no constituyen una nomenclatura que calza con la realidad del pueblo costarricense.


Otro de nuestros Héroes de la Paz es sin duda alguna, el Dr. Oscar Arias Sánchez quien, interpretando fielmente la gran vocación pacifista de nuestro pueblo y la conveniencia nacional de que se erradicaran todos los conflictos bélicos de la región centroamericana; con gran visión, valentía, determinación y arrojo, se enfrentó a los líderes de algunas de las más grandes potencias mundiales que estaban expresa y abiertamente en contra de la pacificación de la región. Y con una extraordinaria capacidad negociadora, forjó la paz en Centroamérica. Su profunda convicción, su liderazgo y heroísmo; le fueron reconocidos por la comunidad internacional otorgándole el Premio Nobel de la Paz en 1987; un gran orgullo para el pueblo costarricense y para todos los pueblos amantes de la paz.


Un hecho relevante es que fue prácticamente a partir de allí que, el mundo se enteró de la existencia de esta pequeña nación, la excepcional Costa Rica que, ya, desde hacía casi 40 años atrás, de manera unilateral e incondicional había decidido abolir su ejército, convirtiéndose en el primer país del mundo sin fuerzas armadas.


Por eso, es impresionante constatar el hilo conductor existente entre las hazañas o proezas de los dos grandes costarricenses que considero nuestros dos héroes de la era moderna: Don Pepe Figueres y Don Oscar Arias.”


Espero que una vez concluido el actual ciclo electoral, todos los costarricenses sin distingo alguno, celebremos con gran pompa a este nuevo tipo de heroísmo nacional. Asimismo, será preciso construir oportunamente un gran monumento en honor a nuestro primer Héroe de la Paz. Monumento que, por su carácter único, singular e inédito en el mundo, está destinado a ser un sitio de visita obligada no sólo de los costarricenses, sino, muy especialmente, de los turistas que nos visitan los cuales, estarán atraídos por el monumento a la memoria del único Héroe de la Paz del mundo.


Concluyo celebrando que la Asamblea Legislativa, reconociendo e interpretando fielmente la personalidad y la psique colectiva de paz del pueblo costarricense, hiciera historia y ratificara nuestra unicidad y excepcionalismo como nación al cambiar el paradigma de heroísmo de nuestro país y declarar a Don Pepe como el primer Héroe de la Paz de Costa Rica, y consecuentemente, del mundo.


Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR

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