El rostro dual de la inteligencia artificial

Actualizado: 24 de jul de 2019

Ing. Clinton Cruickshank


Mucho se habla hoy día de la Inteligencia Artificial, y existen posiciones contrapuestas con respecto al impacto que ésta tendrá para el futuro de la humanidad. Pero antes de seguir adelante, respondamos a la pregunta: ¿Qué es la Inteligencia Artificial (IA)?


La IA es la capacidad de un ordenador o computadora de realizar ciertas funciones muy propias de la inteligencia humana; funciones tales como: percibir, razonar, tomar decisiones y especialmente, el autoaprendizaje.


La IA es sin duda alguna, la tecnología que más aceleradamente avanza en la actualidad. Y es interesante como está convirtiendo a la otrora ciencia ficción en realidad.


Permítanme señalar para recordar que los avances de la tecnología siempre han sido vistos con amor y odio a través de los tiempos. Con odio por los que se sienten amenazados por ellos, y, con amor por los que ven en los avances tecnológicos, una fuente de grandes oportunidades.


Porque, por un lado, los mismos parecieran traer y anunciar un futuro promisorio para la humanidad; y, por otro lado, dichos avances a veces se asemejan a un huracán que amenaza con arrasarlo todo y con ello, el bienestar de muchos.


El advenimiento de los robots


La gran explosión tecnológica digital y la presencia casi ubicua de la inteligencia artificial y de su subproducto más conspicuo: los robots, esos misteriosos y sorprendentes humanoides de una extraordinaria “inteligencia” que ya están relevando al ser humano en tareas rutinarias, pesadas y repetitivas, no ha estado libre de preocupaciones de parte de importantes sectores de la comunidad científica y tecnológica mundial entre las cuales, ha desatado fuertes debates sobre sus implicaciones futuras.


Llama la atención cómo, incluso, entre los genios de la ciencia y la tecnología, existen serias discrepancias con respecto a lo que puede significar la Inteligencia Artificial para el futuro de la humanidad. Por ejemplo, y, por un lado, Elon Musk afirma que la IA es la mayor amenaza para la humanidad, y, Stephen Hawking q.e.p.d., ha afirmado que, con la IA, estamos en riesgo, y que muchos de los peligros los hemos creado nosotros mismos. Y, por otro lado, está por ejemplo Mark Zuckerburg, quien ha expresado gran optimismo con respecto a la IA y el bien que le hará a la vida de las personas.


O sea, ni los genios de la ciencia y la tecnología se ponen de acuerdo sobre este tema fundamental de nuestro tiempo: la Inteligencia Artificial y el futuro de la humanidad.

El riesgo de la automatización (RA)


Se denomina riesgo de la automatización a la posibilidad de robotizar o automatizar un trabajo. O sea, a consecuencia del riesgo de la automatización, se prevé que muchos trabajos desaparecerán por el creciente proceso de automatización o robotización.


Una deducción previsible es que los trabajos que requieren menor nivel educacional son los primeros y los más ampliamente expuestos al riesgo de la automatización.


Por otro lado, por su filosofía y estructura productiva, unos países están más expuestos al riesgo de la automatización que otros. Por ejemplo, en los Estados Unidos se calcula que aproximadamente el 50% de los empleos se exponen al riesgo de la automatización en los próximos años; mientras en países como Corea, se estima están menos expuestos al riesgo de la automatización.


Los trabajos de mayor contenido intelectual, los cuales suelen desarrollarse en un ambiente de mayor incertidumbre; y que, no requieren “mano de obra”, sino, “mente de obra”; serán los menos expuestos al riesgo de la automatización.


Urge empezar a estimar el riesgo de la automatización en Costa Rica, a fin de planificar y tomar las decisiones oportunas para así evitar o minimizar un descalabro social en nuestro país en los próximos años.

Asimismo, es importante señalar que existen algunas tareas en que se necesitará una estricta cooperación entre el ser humano y el robot. O sea, en que ambos se complementarán entre sí. Un excelente ejemplo de esta cooperación es el caso de las operaciones quirúrgicas en las que, el uso de robots no vuelve irrelevante a los cirujanos, sino que éstos y los robots se complementan armoniosamente entre sí.


Un poderoso argumento que suele reforzar la posición negativa a la inevitable robotización, sostiene que, dado que en la “Nueva Economía de la Inteligencia Artificial”, los robots no necesitan “coffee break” ni descanso; que éstos no se quejarán y ni cobrarán salario ni horas extras; que no se reportarán enfermos ni tomarán vacaciones; que no formarán parte de sindicatos ni harán huelgas; por lo tanto, los mismos tendrán gran preeminencia sobre su contraparte humana, y que, consecuentemente, dominarán el mercado de trabajo en los próximos años.


En medio de esta importante discusión que debería interesarnos a todos, creo que si nos quedamos esperando a ver qué pasa y no hacemos nada para minimizar el “shock” que es inminente e inevitable, en el corto-mediano plazo, la situación puede ser muy seria, sobre todo, para los jóvenes que son los más asiduos buscadores de empleo por razones obvias. Pero en el largo plazo, dada la gran resiliencia y capacidad de adaptación que tenemos como seres humanos, creo que la situación será promisoria. El problema es el gran daño que se habrá causado a por lo menos una generación de costarricenses durante el período de transición.


Finalmente, es importante que entendamos que los cambios que provocará la IA representan un período de grandes y profundas transformaciones de nuestro estatus quo como pocas veces se han dado en forma tan acelerada en la historia de la humanidad.


La llamada IV Revolución Industrial ya está aquí entre nosotros y como una hecatombe, sacudirá las entrañas mismas de nuestra existencia. Ignorarla y rechazarla no es una opción, sino, prepararnos para anticipar y enfrentarla inteligentemente, a fin de adaptarnos y aprender a convivir con ella lo más rápida, oportuna y armoniosamente posible.


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