El secretismo del TISA vs el voto secreto de los diputados

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.

La norma general en este país ha sido que, las grandes decisiones que toman los gobernantes sean de frente a los ciudadanos a quienes se supone estos representan. Sin embargo, desde hace ya algunos años, nuestro país ha venido participando en una serie de rondas de negociaciones de un mega-tratado de libre comercio llamado: Acuerdo para el Comercio de Servicios (TISA por sus siglas en inglés) en un completo y absoluto secretismo. Y, por cierto, dicho secretismo no aplica para las grandes corporaciones multinacionales que son las verdaderas patrocinadoras de ese tratado.


Ahora bien, ¿Por qué es tan importante que dicho tratado se negocie abiertamente y de cara a los costarricenses?, porque TISA consiste en un nuevo mega-tratado de libre comercio con alcances supranacionales que hará irrelevante o impotente al Estado costarricense frente al poder de las grandes compañías transnacionales en el proceso de liberalización y desregulación del comercio de servicios, sobre todo, de servicios públicos tales como de: agua, educación, salud, finanzas, electricidad, telecomunicaciones, etc., muchos de los cuales, por ser tan sensibles y estratégicos para el desarrollo de nuestro país, hemos decidido mantenerlos bajo cierto nivel regulatorio del Estado costarricense.


Como testimonio del tremendo secretismo que ha envuelto la negociación de este mega-tratado, la información más relevante que se conoce hasta ahora ha sido por medio del acceso a las fugas de informaciones clandestinas de WikiLeaks.


Por lo tanto, a falta de información clara y abierta, permítanme hacer las siguientes preguntas: ¿Vendrá TISA a desregular servicios sensibles y estratégicos para nuestro país como son el agua, la educación, la salud, etc.?, y producto de dicha desregulación: ¿Significa que el Estado costarricense ya no podrá regularlos y mucho menos, seguir prestando esos servicios?


Las anteriores son sólo dos de las tantas preguntas que, estoy seguro, la mayoría de los ciudadanos que somos el soberano querríamos que nos respondan claramente.


Si la idea es liberarlos porque es bueno para el país y para los costarricenses, entonces, ¿Por qué tanto secretismo, tanta falta de transparencia y de información a la ciudadanía?


Por otro lado, causa gran extrañeza no oír la voz de ninguno de los medios de comunicación que hasta hace poco repudiaban, y, abiertamente pregonaron su apoyo a la eliminación de lo que peyorativamente llaman secretismo en la elección o reelección de los magistrados de la Corta Suprema de Justicia.


Me propongo entonces, demostrar la sabiduría histórica que encierra la institución del voto secreto en el caso de los magistrados, y a la vez, la inconveniencia del secretismo en la negociación del TISA.

El caso de la elección o reelección de magistrados


Todo parece indicar que, si bien es cierto, hoy, en general, tenemos mucho más conocimiento en las diversas disciplinas y campos del saber en nuestro país que en pasado; asimismo, y paradójicamente, todo parece indicar que hoy somos menos sabios.


Lo anterior por cuanto, sin que existiera tanto peligro de coacción e interferencia indebida durante la época en se instituyó el voto secreto para algunas elecciones especiales en la Asamblea Legislativa, ya la sabiduría de los congresistas de entonces les hizo entender, que la modalidad del voto secreto era absolutamente indispensable para salvaguardar la libertad plena del legislador a fin de que este fuera guiado sólo por su conciencia a la hora de emitir su voto.


Ahora, con los peligros colosales que actualmente pueden acechar a nuestros diputados, la sabia disposición del voto secreto se vuelve imprescindible, por cuanto se trata de un asunto de seguridad nacional. Veamos ¿Por qué?: Imaginémonos que un grupo de mafiosos, que los hay, y muchos, y de todo tipo, decidan que quieren llenar la corte de magistrados afines a ellos para que sirvan sus propósitos, y que, vía coacción, amenacen a nuestros diputados para que estos voten y elijan los candidatos promovidos por ellos. Y que, asimismo, amenacen a sus familiares, y de paso, adviertan a los diputados que como el voto es público, los estarán vigilando para asegurarse de que voten según se les ha ordenado.


Pregunto a los que están vigorosamente empujando por el voto público: ¿Qué creen que pasaría en Costa Rica? Permítanme responder por ustedes: Sería el fin de nuestro Poder Judicial y de paso de nuestra democracia, porque sería cuestión de tiempo para que los mafiosos tomen control absoluto sobre ese estratégico poder de la República, y, consecuentemente, de nuestro país.


Y permítanme ir un poco más lejos; sabiendo la mafia que el voto público les daría la posibilidad de colocar sus propios “magistrados-fichas” en la corte, no pasaría mucho tiempo para que descubran que, pueden obtener una mayoría en la Corte Plena con sus magistrados-fichas, sin necesidad de esperar mucho tiempo para que se produzcan más vacantes. ¿Y cómo lo lograrían? Muy sencillo, empezarían a amenazar a los actuales magistrados, a fin de que renuncien para que queden nuevas vacantes, y, así, poder seguir colocando sus “magistrados-fichas”.


¿Se imaginan la tragedia que podríamos atraer sobre nuestro país? Todo por falta de sabiduría, pero, especialmente, por la terrible sed de poder (pero poder de facto) de algunos malos costarricenses quienes, por miedo, no se atreven a poner sus nombres en las urnas a consideración de los costarricenses; sin embargo, pretenden fraudulentamente (con poder de facto) doblegar voluntades de quienes ostentan el poder constitucional, para ser ellos quienes en el fondo tomen las decisiones en nuestro país.


Espero que quede bien claro que el voto público vendría a poner en peligro no sólo la seguridad de los señores diputados (as), sino, también, la de los señores magistrados (as).


Por todo lo anterior, es curioso y sospechoso que estos grupos mantengan silencio ante el caso del abierto secretismo inconveniente por pernicioso que se ha dado hasta ahora ante las 19 rondas de negociaciones del TISA a espaldas del pueblo de Costa Rica; sin embargo, no dejan de vociferar en contra del voto secreto en el caso de la elección de los magistrados, el cual, ha sido, una de las disposiciones más sabias y visionarias de nuestros congresistas de ayer. ¡Qué horror!, ¡Pobrecita Costa Rica!, ¡Pobrecito mi país!


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