El sindicalismo en el cual creemos y que practicamos (parte 4): Las Diez Medidas


DIEZ MEDIDAS PARA ENFRETAR LA CRISIS ECONÓMICO CON INCLUSIÓN SOCIAL Y PRODUCTIVA es el nombre de un extraordinario proceso de articulación y de propuesta social en el cual, nuevamente, la ANEP sirvió de eje promotor lográndose la participación del mayor número de organizaciones de la sociedad civil que hasta la fecha, 2009, se habían juntado con un propósito semejante. Para efectos de asimilación más cómoda del significado de ese esfuerzo, se conoció como las “10 medidas”.


El momento histórico nos señalaba las elecciones presidenciales de febrero de 2010, en las cuales triunfó la señora Laura Chinchilla Miranda.


A casi una década de su lanzamiento, las DIEZ MEDIDAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS ECONÓMICA CON INCLUSIÓN SOCIAL Y PRODUCTIVA, las “10 medidas”, muestran una impresionante vigencia, especialmente por las condiciones actuales de la situación económica del país.


En aquel momento, se hizo un gran énfasis en que no había otro objetivo fundamental que no fuera el de proteger y crear empleo y trabajo decente para salir de la crisis con mayor inclusión social. Y miren ustedes, ¡cómo es que estamos hoy en día, en el 2019!


Se enfatizó en la imperiosa necesidad de la dinamización del mercado interno y la protección social y del empleo. En lo específico, estas fueron las 10 medidas con tal propósito:


Las primeras 5 fueron direccionadas para el fomento productivo con base en preceptos de trabajo decente.

  • Recuperación de la función socio-productiva del sistema financiero.

  • Garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria y el empleo agropecuario.

  • Sistema de transferencias condicionadas para promover el trabajo decente, lo cual se denominó como PROTRABAJO.

  • Corresponsabilidad social y trabajo decente mediante infraestructura social de cuidados.

  • Hacia un nuevo papel del Banco Central, redefiniendo su política cambiaria y de balanza de pagos.


Las segundas 5 se enfocaron en el impulso para ampliar el poder adquisitivo y la capacidad de consumo. Son éstas:


  • Plan solidario para rescatar a personas altamente endeudadas

  • “Hecho en casa”: promoción del consumo responsable y nacional y promoción de mercados locales justos.

  • Estabilidad en el empleo público.

  • Política de recuperación de poder adquisitivo y de salarios crecientes progresivos.

  • Propiedad comunitaria de las comunidades costeras y otras formas de acceso a la propiedad.

También se especificaron los requerimientos para impulsar las medidas propuestas; destacándose la necesidad del fortalecimiento del Estado, de la institucionalidad democrática y de políticas públicas que sean producto de ambas.


No menos importante fue el señalamiento de la importancia del diálogo social entre los diversos actores sociales y políticas.


Además, se señaló esta crucial propuesta: “Garantía de que los recursos financieros de la Banca del Estado, del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, así como los de las entidades financieras de economía social, sean utilizados efectivamente para el fomento productivo y para la protección frente a la usura a las personas trabajadoras y sus familias”.


Es más que evidente que las políticas económicas de los últimos tiempos han ido en la dirección contraria a lo que en aquel momento se propuso en la propuesta DIEZ MEDIDAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS ECONÓMICA CON INCLUSIÓN SOCIAL Y PRODUCTIVA.

A casi una década de su formulación, solamente hay que reparar en la situación socioeconómica del país de estos momentos y constatar que nos han manteniendo en un camino equivocado y que nos han llevado, prácticamente, a un callejón sin salida.