El sueño costarricense: Un antídoto contra la injusticia y la desigualdad

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


La semana pasada, señalamos nuestra urgencia como país de forjar y crear un nuevo estado de ánimo, una nueva ilusión, o sea, un renovado espíritu nacional que genere la esperanza de un futuro mejor para todos y cada uno de los costarricenses.


Y por el carácter sui géneris de este fascinante reto y desafío, hoy dedico este espacio a lo que vengo llamando: “El Sueño Costarricense”.


¿Qué es el Sueño Costarricense?


El Sueño Costarricense es el horizonte de un futuro que inspira, ilusiona y que crea una expectativa de un futuro de bienestar y prosperidad para todos los costarricenses. O sea, se trata de un “Camino a la Prosperidad” o de una “Ruta de Oportunidades” abierto y al alcance de toda la ciudadanía.


El ciudadano y el Sueño Costarricense


Con el Sueño Costarricense, cada ciudadano tendrá la oportunidad de convertir su sueño en realidad, independientemente del estrato social de su procedencia o de las circunstancias de su nacimiento. Porque tendría la seguridad de que, si se esfuerza, trabaja duro y sigue las reglas, le irá bien. Y ese bienestar implica, asimismo, el derecho a vivir en un entorno social y ambientalmente sano; y de disfrutar de un sistema de convivencia cuyo epicentro es el principio del bien común.


La Construcción del Sueño Costarricense


En este caso, estamos ante una “Tierra prometida” a la cual, necesariamente tendremos que diseñar y construir. Y por eso, es un sueño despierto. Porque deberá ser multidimensional, al tratarse de un sueño que todos podremos tener como individuos, como familia, como comunidad o como nación.


Un símil del Sueño Costarricense


A manera de ilustración veamos el siguiente símil o semejanza entre “el viaje a un determinado destino” y “el Sueño Costarricense”. Para este caso, recurriremos al ejemplo de un viaje entre la Ciudad de San José y la Ciudad de Limón.


Para viajar de San José a Limón, existen las siguientes opciones de transportes:


  1. Transporte público (Autobús)

  2. Automóvil

  3. Avioneta

  4. Helicóptero

  5. Avión, etc.


Lo procedente es que todos los ciudadanos, sin excepción alguna, tengan la oportunidad de viajar a Puerto Limón si y cuando lo desean. Y en ese sentido, cada uno usaría el medio que se ajuste a su condición particular, conveniencia o preferencia; sea este, autobús, automóvil, avioneta o cualquiera de los otros modos de transportes posibles. Lo fundamental es que ninguno se vea impedido de viajar allá por falta de acceso a alguno de esos medios disponibles.


Así debe ser el Sueño Costarricense, una aspiración al alcance de todos, independientemente de él o los medios que cada uno tiene a su alcance o disposición para tomar el “Camino a la Prosperidad” o la “Ruta de Oportunidades”.


En otras palabras, y de acuerdo con nuestro símil, los medios de transportes (autobús, automóvil, avioneta, etc.) que posibilitan dicho viaje a Limón; en el caso del Sueño Costarricense, estos equivalen o corresponden a las oportunidades que debemos crear y poner al alcance de todos. O sea, “los medios son para el viaje a Limón” lo que son “las oportunidades para el Sueño Costarricense”.


De esta manera, al conseguir que el acceso al Camino a la Prosperidad sea libre para todos, lograremos que el bienestar y la prosperidad ya no sean “beneficios” exclusivos de un grupo especial y selecto de ciudadanos; sino de todos los que estén dispuestos a esforzarse y a trabajar duro para aprovechar las oportunidades a su alcance o disposición.

Señalo para recordar y subrayar, que lo difícil en la vida no es tener problemas ni enfrentar obstáculos; porque todos sin excepción, navegamos en medio del mar de la vida rodeados de dificultades; lo importante es tener cómo enfrentarlas.


De la misma manera, los barcos siempre navegan rodeados completamente de agua; sin embargo, no se hunden, porque están herméticamente sellados.


Por lo tanto, uno de nuestros principales retos y desafíos en los próximos años, es forjar y crear el “Sueño Costarricense”, o sea, construir ese “Camino a la Prosperidad”, y convertirlo en uno de los principales “ethos” o forma de vida de los costarricenses.


El Sueño Costarricense y nuestra tradición histórica


Por otro lado, el Sueño Costarricense no es una ocurrencia o aspiración de un líder ni de un partido político, se trata del anhelo histórico del pueblo costarricense, porque ha sido la ruta que llevábamos desde la fundación de la Segunda República; ruta de la cual nos hemos desviado desde hace ya muchos años.


Por lo tanto, para crear el Sueño Costarricense o construir el Camino a la Prosperidad, será necesario, en primer lugar, compartir esta visión con el pueblo costarricense, a fin de despertar y revivir su memoria histórica para que se vuelva a apropiar de ella, haciéndola su propia visión, de manera que juntos como sociedad nos aboquemos a la tarea de construir el Sueño Costarricense.


Un poderoso antídoto contra la injusticia y la desigualdad


No cabe la menor duda de que la injusticia y la desigualdad social son las dos caras de la “moneda de la exclusión social”. Lo anterior es relevante por cuanto ésta ha aumentado dramáticamente en nuestro país en los últimos años.


Pero la historia no acaba ahí, el panorama se nos ensombrece aún más porque Costa Rica se encuentra en la lista de los 10 países más desiguales del mundo, junto con Chile, Panamá, Colombia, Brasil, México y 2 países latinoamericanos más, y 2 africanos. Ahora, permítanme subrayar para recordar que las principales fuentes del descontento social, y, consecuentemente, de los levantamientos populares, son la injusticia y la desigualdad.


De ahí la urgencia de construir el Sueño Costarricense con el cual tendríamos un excelente y muy poderoso antídoto contra la injusticia y la desigualdad que son los principales azotes de los pueblos; especialmente, de los pueblos de la América Latina.

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