¿Es la Igualdad una realidad? (parte 1)

Carolina Delgado Ramírez

Ex Diputada


En la vida es importante ser consecuentes, es decir, que nuestras acciones correspondan a nuestros principios, ideas o propuestas, eso permite generar credibilidad en nuestro actuar, no importa si finalmente sea de agrado o no.


Costa Rica desde el siglo pasado se comprometió a buscar la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, incluyendo el político, al ratificar en 1985 la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).


No podemos obviar los enormes avances que se han dado desde esa época en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, sin que hoy todavía exista una verdadera igualdad y equidad entre hombres y mujeres costarricenses.


El ejemplo es el motor de cambio en la sociedad, es la vivencia de que las cosas pueden ser diferentes o evolucionar y de una manera sencilla obliga a las demás personas u organizaciones a plantear caminos diferentes.


Hoy los llamados a dar el ejemplo en nuestra democracia nos quedan debiendo, todavía no entienden el valor de las palabras y menos de los compromisos que el país ha adquirido y que debe cumplir, propiciando que los cambios reales no tengan la velocidad que queremos y que se merecen las mujeres.


Por ejemplo, la actual administración, en su Plan de Gobierno, como objetivos importantes establecía garantizar la igualdad entre hombres y mujeres así como promover la participación de mujeres en puestos de toma de decisión. A pesar de que hoy tenemos los puestos de Ministros en igualdad, 12 hombres y 12 mujeres, posiblemente lo más visible y promulgando un “gobierno paritario”, vemos que no es una realidad que se sostenga más allá de eso, ya que en las Presidencias Ejecutivas solo están nombradas 4 mujeres de las 18, es decir menos de una cuarta parte de los nombramientos.


En Costa Rica, a pesar de que hemos tenido mujeres que han dirigido Poderes de la República, siendo que me tocó ver en una mesa a la Presidenta de la Corte y a la Presidenta de la República hace unos 6 años en una actividad, hoy todos los poderes están dirigidos por hombres, el Ejecutivo, el Judicial, el Legislativo e incluyamos aquí al Tribunal Supremo de Elecciones. Los grandes tomadores de decisiones siguen siendo hombres, aclaro esta no es una guerra contra los hombres, muchos han sido nuestros mayores socios en las luchas que hemos dado, pero les es más difícil entender la situación de las mujeres en la sociedad, creyendo como normal muchas de las cosas que suceden.


Si los grandes tomadores de decisiones de este país no tienen la sensibilidad más allá de las palabras o el discurso, como podemos garantizar el cumplimiento de los derechos de las mujeres, como pretendemos que se aprueben leyes, que se cumplan las mismas o que se haga justicia pronta y cumplida.

Nuestra realidad es muy diferente al discurso de los que hoy dirigen los Poderes de la República, sus acciones los delatan.