Es la Igualdad una Realidad (parte 3)

Carolina Delgado Ramírez

Ex Diputada


En estos días ante uno de los artículos de opinión publicado, me escribe una amiga y me dice, “que pereza escribir lo mismo siempre cuando no hay cambios reales”, no sé si cansa del tema o es que frustra sentir que pasa y pasa el tiempo y seguimos discutiendo lo mismo sin cambios reales.


Para mí, lo más importante en este momento es que muchas mujeres, empiezan a identificarse con lo que escribo, pero además se dan cuenta que la discriminación no sólo se da en su entorno, ni es por causa de nosotras, sino que es un comportamiento social, que nos “sorprende” y “empezamos” a ver que no es normal y que violenta nuestros derechos, aún a pesar de que guarden silencio social.


Para muestra un botón, lo que ha sucedido en las elecciones de autoridades municipales pasadas, pero para hacer un análisis debemos según el mismo Tribunal Supremo de Elecciones separar las llamadas candidaturas uninominales (Alcaldías, Intendencias y Sindicaturas) de las plurinominales (Regidurías y Concejales de Distrito), y porque hacer esta separación, según una resolución de ese órgano de febrero de este año, su interpretación es que la paridad horizontal solo debe aplicarse a las candidaturas plurinominales, misma resolución que “quitó” la obligación a los partidos políticos su aplicación en este proceso.


En las candidaturas plurinominales las diferencias de representación son más pequeñas, por ejemplo en el caso de Concejales de Distrito, la diferencia entre hombres y mujeres tanto para el 2010 como el 2016 es de un 2% entre propietarios y suplentes, pero además están nombradas en igual proporción entre propietarias y suplentes.


Para el caso de regidurías, ya empieza a verse un poco la brecha, en el caso de las regidurías en propiedad, la diferencia oscila entre un 12% (2010) a un 10% (2016) de menos mujeres electas que hombres y siempre hay más mujeres electas como suplentes que propietarias.


Ahora la diferencia empieza a verse aún más en los puestos “uninominales”, en el caso de las sindicaturas la diferencia oscila entre 23% (2010) a un 14% (2016) de menos mujeres electas propietarias, y solo el 27%(2010) y el 36% (2016) de las mujeres electas como síndicas fueron propietarias, siempre ubicadas en un segundo plano, tema que se acentúa más aún en las alcaldías.


Y lo más crítico son las alcaldías, solo pasamos de 10 mujeres electas en el 2010 a 12 mujeres electas en el 2016, representando un absurdo 14.8% del total de puestos.


Si en los últimos años, cuando se han dado acciones para garantizar la participación paritaria en los puestos de toma de decisión y viendo los resultados favorables con la aplicación de la paridad horizontal en la elección de las diputaciones en el 2018, es que no se entiende la posición del Tribunal Supremo de Elecciones al diferenciar la aplicación de la paridad horizontal, y que considere que donde hay brechas más grandes, que son en los llamados puestos uninominales no deba aplicarse.

La sociedad es un todo, una no podría separar y decir en esto tiene mayor o menor injerencia las mujeres, entonces no hay que tener la misma cantidad de mujeres que hombres, es una forma muy sexista de ver la realidad, pero lo que más duele es la visión de la institución que debería estar velando por nuestros derechos electorales y de participación política.


Hoy del Tribunal Supremo de Elecciones seguimos recibiendo migajas, la verdad que ni eso, porque un derecho humano que no se disfruta, es un derecho humano que no existe.