Hacia un capitalismo de oportunidades

Actualizado: 29 de jul de 2019

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.

Una de las razones por las cuales es difícil ser un capitalista convencional, es porque éste, por mucho suele dar preeminencia al capital sobre los otros factores de producción, especialmente, sobre “la mano de obra y la mente de obra” sin las cuales no habría capitalismo.


Sin embargo, y a pesar de lo anterior, ya es hora de que todos examinemos más a fondo el capitalismo, y que, le reconozcamos sus grandes fortalezas y virtudes entre las cuales sobresale, el ser el más eficiente sistema o mecanismo para producir riqueza. No hay otro igual. Por eso, desde hace ya algunos años, en lo económico, mi pensamiento y mis convicciones evolucionaron desde la posición de un socialdemócrata convencional, hacia la de un socialdemócrata profundamente arraigado y cimentado en lo que he venido llamando: Un “Capitalismo de Oportunidades” o un “Capitalismo Inclusivo”.


Porque contrario a la creencia generalizada que sostiene que el socialismo produce una sociedad más altruista y solidaria que el capitalismo; analizando profundamente a ambos sistemas, concluyo que, el capitalismo es capaz de producir una sociedad mucho más altruista y solidaria que el socialismo.

El problema del socialismo es que, en general, como sistema económico, sufre de raquitismo a la hora de producir riqueza, por lo que, casi siempre termina repartiendo pobreza. Y consecuentemente, tiene muy pocas posibilidades de construir una sociedad altruista y solidaria.


Pero por el otro lado, excluyendo el “capitalismo salvaje” que suele ser un gran azote para los pueblos, si nos concentramos en un capitalismo cuyo fin último no es producir capital por el capital mismo, sino, producirlo como un medio para generar oportunidades al alcance de todos, especialmente, de las grandes mayorías; entonces podremos contar una historia diferente.


Estamos conscientes de las limitaciones del capitalismo. Y para entender mejor dichas limitaciones, basta recurrir a la extraordinaria frase del laureado escritor y premio Nóbel mejicano, Octavio Paz, cuando refiriéndose al capitalismo y a la economía de mercado, sentenció lo siguiente:


“La economía de mercado es un mecanismo muy eficaz para producir riqueza, pero como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia”.


Justamente por dichas limitaciones es que debemos potenciar un Capitalismo de Oportunidades. Se trata de un capitalismo que aprovecha su gran eficacia y eficiencia para producir riqueza, pero al cual, debemos necesariamente acompañar con otros mecanismos cuya función es minimizar o reducir los flagelos que desde siempre acompañan al capitalismo, a saber: La inequidad, la desigualdad, la exclusión social, y la expulsión social. Este último término, lo hemos acuñado para señalar a uno de los principales fenómenos que suele provocar las grandes migraciones, tanto a lo interno como a lo externo de los países.


De tal manera que, ese Capitalismo de Oportunidades nos permita forjar un estado socialmente más funcional, al generar oportunidades al alcance sobre todo de las grandes mayorías.


Permítanme repetir para sobre enfatizar y subrayar lo antes dicho: El capitalismo es el sistema económico más eficaz y eficiente para producir riqueza, y, por lo tanto, nuestro principal reto y desafío es acompañarlo con otros mecanismos eficaces y eficientes, y capaces de evitar que dicha riqueza se concentre en pocas manos, y más bien, que los mismos se conviertan en una especie de plataforma que genere oportunidades al alcance de todos.


Asimismo, aclaro que la clave de esta propuesta es la generación de oportunidades al alcance de las grandes mayorías, porque no se trata del vetusto sistema de repartición de regalos o dádivas, el cual suele hundir aún más a los pobres en la dependencia y la pobreza. En efecto, se trata de un nuevo enfoque cuyo principal objetivo es forjar y crear una sociedad de oportunidades. Porque necesitamos construir una nueva Costa Rica que abra las puertas de las oportunidades de par en par para todos los costarricenses sin distinción alguna.


A preparar la sociedad para abrazar las oportunidades


Pero no basta generar oportunidades para acabar con la inequidad, la desigualdad y la exclusión y expulsión social; es preciso preparar a las grandes mayorías para que puedan aprovecharlas.


Para lograr lo anterior, tenemos que reconocer que nuestro sistema educativo, a todo nivel, está en crisis; y que necesita una profunda transformación que le permita asumir su responsabilidad de preparar a las nuevas generaciones para que puedan aprovechar las oportunidades que el Capitalismo de Oportunidades creará y pondrá delante de ellas. Sí, necesitamos una revolución educativa que facilite el acceso a educación relevante y de calidad a todos los costarricenses.


Costa Rica: Un país cada día más rico, y, sin embargo, cada día más pobre


La paradoja que se está dando en los últimos años es que, si bien es cierto que Costa Rica día con día se está enriqueciendo más; sin embargo, sus grandes mayorías son cada día más pobres. Basta revisar nuestro Producto Interno Bruto (PIB) per cápita para darnos cuenta de que éste ha aumentado en los últimos años, posicionándonos como el cuarto más alto de Iberoamérica; sólo detrás de Uruguay, Chile y Panamá. No obstante, lo anterior, así como nos enriquecemos como país, asimismo, se abre la brecha económica entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco. Lo cual explica que hoy, seamos la versión de nuestra sociedad más polarizada y dividida en mucho tiempo.


En resumen, por todo lo antes dicho, urge poner al país a producir riqueza con eficiencia, y eso sólo se puede lograr con el capitalismo. Pero también es preciso poner en función una serie de mecanismos para disminuir los males que acompañan al capitalismo y para crear oportunidades para todos los costarricenses. Por lo tanto, debemos avanzar hacia un Capitalismo de Oportunidades, un Capitalismo Inclusivo, a fin de que Costa Rica vuelva a ser un país que funcione para todos.


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