La crisis actual: Hacia una nueva Costa Rica que funcione para todos

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Por la dimensión y el impacto de lo que está ocurriendo en nuestro país, sin duda alguna, se está escribiendo uno de los capítulos más dramáticos de nuestra historia republicana. Lo anterior, a pesar de las pandemias y otros males afines que nos han golpeado en el pasado. Por eso, creo que el carácter cuasi-apocalíptico de los acontecimientos que vivimos, rebasan la capacidad de nuestras autoridades. O sea, estos hechos, desbordaron la cancha en que juega el Gobierno de la República, para entrar en la cancha en que jugamos todos los costarricenses.


NUESTRA PROPUESTA AL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA


Aprovecho este espacio para enviarle una excitativa al Gobierno Alvarado Quesada, para que tome en cuenta que las dimensiones históricas de esta crisis que enfrentamos, y los aspectos imponderables de la misma, los cuales dificultan la búsqueda oportuna de verdaderas soluciones; requiere y merece el apoyo y aporte patriótico de los mejores y más brillantes hombres y mujeres de la patria sin distingo de ninguna naturaleza.


Una convocatoria que se impone


Por todo lo anterior, nuestra propuesta es que, una vez controlada la pandemia, que el señor Presidente de la República convoque de inmediato a un grupo de los mejores y más brillantes mentes costarricenses para plantearles la dimensión real de la crisis que enfrentamos, las consecuencias del drama que vivimos, y que humildemente les pida ayuda para que, apoyen al Gobierno y al país en la generación de las ideas y soluciones necesarias para encarar nuestros retos y desafíos para salir adelante y retomar la senda del desarrollo en el menor tiempo posible.


La idea es que este grupo de patriotas apoye al gobierno; primero, en la realización de una estimación, registro y proyección de todos los efectos que tiene y tendrá la presencia del COVID-19 en nuestro país, y, de los sectores que serán más afectados como consecuencia del desastre sufrido; asimismo, que propongan una lista de políticas de corto y mediano plazo que deberán implementarse a fin de enfrentar la crisis con el firme propósito de contener o minimizar sus efectos.


Tenemos que reconocer que la actual situación es tan profunda y envolvente, que sus daños colaterales se producirán en casi todas las áreas y sectores económicos y sociales del país.


Es previsible que la actual crisis conduzca al país a una recesión económica cuya dimensión es por ahora imponderable. Por lo tanto, es fundamental identificar una serie de políticas capaces de disminuir el efecto de la crisis no sólo en cuanto al impacto, sino, también, en relación con la duración de la crisis misma.


El punto es que dichas políticas serán cruciales para evitar un mayor colapso de nuestra economía, en el entendido de que, las consecuencias de un patatús económico son muy serias para el país en general, pero singularmente para los sectores más débiles y vulnerables.


LA CODICIA, LA AVARICIA Y EL EGOÍSMO NOS SOCAVAN COMO NACIÓN


En los últimos años, la codicia, la avaricia y el egoísmo son las poderosas fuerzas que vienen aumentando la desigualdad crecientemente entre la sociedad costarricense; desigualdad que tiene de rodillas a amplios sectores de nuestra sociedad, y que, en el fondo, no beneficia a nadie dados sus efectos erosivos sobre nuestro sistema de convivencia. Porque nadie podrá estar realmente bien, en medio de una sociedad desigual que se nutre de la marginación y exclusión de las grandes mayorías.


Y hoy, son esas poderosas fuerzas las que están socavando la sociedad costarricense y desviándola de la verdadera esencia del alma nacional. Por eso, es preciso que recurramos a nuestra memoria histórica, la cual aún conserva el verdadero ADN que define lo que realmente somos como pueblo y como nación.


A SACAR VENTAJA DE LA CRISIS ACTUAL


Permítanme recurrir una vez más, a una de mis máximas preferidas:


“No hay mal que por bien no venga, ni bien que su mal no traiga”.


Porque dicha sentencia suele eliminar mi pesimismo y activar mi optimismo, me conforta con la ilusión y esperanza de lo positivo que saldrá de los hechos aparentemente malos. Así como, por el otro lado, me hace auscultar el bien a fin de encontrar el mal que traerá; no para rechazar el bien, sino para tomar las acciones necesarias para eliminar o reducir el impacto del mal que viene con él.


Ahora, les ruego permitirme la siguiente digresión que me parece oportuna y fundamental. Por todo lo señalado arriba, siempre digo a mis alumnos de mi “Curso de Liderazgo Político del Siglo XXI” que está bien que los gobernantes o líderes políticos se entusiasmen y se emocionen con orgullo con alguna gran idea o proyecto que se proponen desarrollar; pero que nunca se les debe olvidar hacerse de previo y oportunamente la siguiente pregunta: ¿Y qué mal traerá el mismo? Porque la respuesta a dicha pregunta les permitirá prepararse para eliminar o disminuir los males que siempre, pero siempre vendrán acompañando el excelente proyecto que se proponen impulsar.


Asimismo, todos los males, aunque suene muy extraño, traerán cosas buenas, y, por lo tanto, mi consejo es que, en vez de sufrir concentrándonos en el mal, ilusionémonos con lo bueno que siempre, pero siempre viene con él.


Concluyo señalando que, por todo lo anterior, es importante que nos preparemos como individuos y como sociedad para sacarle ventaja a esta crisis que hoy enfrentamos. Y eso me lleva de nuevo a mi propuesta para que, una vez controlada la pandemia, que la convocatoria de esas mentes brillantes de nuestro país, no sólo sirva para apoyar al Gobierno en el planteamiento de las ideas necesarias para salir de la crisis, sino que, se aproveche la ocasión para plantear una agenda de profundos cambios y transformaciones a fin de retomar el camino hacia la “Tierra Prometida”, o sea, hacia la construcción de una nueva Costa Rica que funcione para todos.


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