La gran prioridad de Costa Rica disminuir la pobreza

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Una de las más importantes deficiencias que tienen las personas, familias, comunidades y naciones es la incapacidad de distinguir y establecer prioridades; lo anterior a pesar de que las prioridades son aspectos cruciales de la vida.


En estos días en que nuestro país enfrenta como pocas veces en su historia una serie de problemas que en cascada amenazan con acabar con nuestro sistema de convivencia, el establecimiento de prioridades para enfrentar dicha turbulencia es fundamental. Sin embargo, y paradójicamente, al acercarnos a un nuevo período electoral, en que los candidatos a la Presidencia de la República emergen como abejones de mayo, casi no se escucha entre ellos propuesta alguna con señalamientos claros de sus prioridades para enfrentar la crítica situación actual del país.


Las prioridades y los instrumentos para viabilizarlas


Por otro lado, no basta señalar, distinguir y establecer prioridades, es preciso, asimismo, tener claro cuáles son los instrumentos o las herramientas necesarias para encarar los problemas de acuerdo con dichas prioridades.


El caso concreto de Costa Rica


Una de las principales prioridades en el caso de Costa Rica, es eliminar o disminuir la pobreza. Pero para lograrlo, es preciso entender sus causas y consecuencias. Las causas del aumento de la pobreza en nuestro país son la marginación y exclusión social que explican la enorme desigualdad económica y social que hay en el país.


Por lo tanto, una de nuestras prioridades como país, es establecer las políticas necesarias para disminuir la creciente pobreza en Costa Rica y volver al camino de las soluciones y oportunidades para las mayorías más débiles y vulnerables.


La banca pública y el desarrollo del país


Una de las genialidades de don Pepe fue nacionalizar la banca, rescatarla de las garras de una pequeña élite y ponerla al servicio de todos los costarricenses. Lo anterior en mucho explica el gran avance que tuvo nuestro país durante los primeros 30 a 35 años a partir de la Fundación de la Segunda República. Y que, Costa Rica dejara de ser el país más pobre de Centroamérica para convertirse en uno de los más prósperos del hemisferio. Sin embargo, en los últimos años, la banca pública ha perdido su verdadero propósito y rumbo.


El rescate de la banca pública


Como se dijo antes, sin duda alguna, la banca pública siempre está llamada a ser bastión del desarrollo nacional, y consecuentemente, del bienestar de todos los costarricenses. Sin embargo, en los últimos años esta se ha desviado totalmente de ese propósito que es el que justifica su existencia.


He venido señalando y no me cansaré de hacerlo, que es curioso como a vista y paciencia de todos los costarricenses y con el beneplácito de los últimos gobiernos, inclusive los del Partido Liberación Nacional, la banca pública se ha puesto en colusión con la banca privada por medio del sindicato bancario llamado Asociación Bancaria Costarricense (ABC), en que los 3 bancos públicos están en dicho sindicato junto a 11 bancos privados poniéndose de acuerdo en una serie de políticas totalmente a espaldas del pueblo costarricense.


Por eso, urge el rescate de la banca pública para enderezarla, para ponerla a competir verdaderamente con la banca privada, y, sobre todo, para ponerla nuevamente al servicio de todos los costarricenses.


Los nuevos dueños de la banca pública


Siempre se nos dijo que la banca pública es nuestra. Pero eso ya no es cierto. Ya no es de los costarricenses, es de una pequeña crema de ciudadanos, o sea, de una nueva élite formada por los empleados bancarios. Lo afirmado puede sorprender a algunos, sin embargo, esa afirmación es absolutamente cierta. Pues resulta que los empleados de la banca pública son socios de esta porque son dueños de entre el 15% y 20% de sus ganancias, según sea el caso. Pero ojo, son socios privilegiados porque sólo lo son de las ganancias.


Lo anterior explica el ¿por qué?, es necesaria la colusión con la banca privada, porque de esa manera, se ponen de acuerdo para definir los niveles de las condiciones de sus servicios, especialmente de los préstamos y de los tipos de intereses.


Por todo lo anterior, hoy la banca pública funciona a espaldas de las verdaderas razones que justifican su existencia, porque es vez de defender los intereses de los ciudadanos costarricenses, defienden los intereses de sus colegas, la banca privada, y, sobre todo, los intereses de sus socios de facto, sus empleados.


La banca pública y la disminución de la pobreza


Para priorizar la disminución de la pobreza en nuestro país, es indispensable tener como aliada estratégica a la banca pública. Sin embargo, hemos permitido que esta se convirtiera en la “República Independiente de la Banca Pública de Costa Rica”, y consecuentemente, esta es soberana, y, por lo tanto, no se le puede dar directrices. Pero es todo lo contrario, es imprescindible que el próximo gobierno tenga la claridad, voluntad y fortaleza para entre otras cosas entender estas verdades y estar dispuesto cambiar tal despropósito.


Urge un verdadero líder al frente del próximo gobierno, que sea entendido, claro y valiente, y que esté dispuesto a dictar una serie políticas y directrices a fin de lograr entre otras cosas, lo siguiente:


  1. Disminuir la desigualdad, la marginación y exclusión social y consecuentemente, la pobreza y la miseria en el país.

  2. Discernir cuáles son las instituciones claves a las que debe echar manos a fin de lograr el anterior propósito.

  3. Poner a la banca pública a cumplir su verdadera razón de ser, para que juegue el papel esencial al que está llamada.


Concluyo señalando que estoy convencido de que hoy, Costa Rica es como un enorme rompecabezas mal armado. Porque tiene todas las piezas: Las instituciones, las leyes, el sistema de convivencia, los recursos humanos, el conocimiento e incluso, aunque pocos, tiene los líderes, y mucho más. Solo debemos tomar todas esas piezas y armar bien dicho rompecabezas para que el país pueda dar el tan anhelado y esperado salto hacia su desarrollo.



Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR

144 vistas1 comentario