La inteligencia artificial y el posthumanismo

Actualizado: 24 de jul de 2019

Ing. Clinton Cruickshank

Por primera vez en la historia de la humanidad, se está hablando de una era posthumana. O sea, de una era en que el ser humano va a ser prácticamente irrelevante y dejar de ser el epicentro de todas las cosas.


¿Y qué es el posthumanismo?


Se trata del fin del humanismo como lo conocemos hasta ahora. O sea, del fin de un universo centrado en lo humano. De esa creencia largamente sostenida en la infalibilidad del poder humano y en nuestra superioridad y singularidad.


La explosión tecnológica digital liderado por la cibernética, la inteligencia artificial, así como por la biotecnología, ha venido a impulsar la idea de una era posthumana o de un posthumanismo. Sus avances han inspirado a muchos científicos y filósofos a proponer y proyectar un mundo más allá del ser humano. O sea, los posthumanistas predicen el fin del ser humano a como lo conocemos hoy. Asimismo, sostienen que éste ya no tendrá un estatus superior ni singular, sino que convivirá prácticamente de igual a igual con “otros organismos” cibernéticos, o sea, con los robots.


¿Y qué es el transhumanismo?


El transhumanismo es un movimiento que propone la intervención y modificación de la naturaleza humana para llevarla más allá de sus actuales límites biológicos. Y los transhumanistas señalan al transhumanismo como una etapa de transición fundamental para llegar al posthumanismo. En otras palabras, ven al ser humano en una etapa transitoria hacia el pleno desarrollo de la inteligencia. Por eso, proponen el uso de la ciencia como un catalítico para acelerar el paso del humanismo al posthumanismo.


Para los posthumanistas y los transhumanistas, el humanismo será una etapa finalizada y superada, dado que, para ellos, el ser humano ya no estará situado en el centro en derredor del cual gravitará todo lo demás, ni seguirá siendo la medida de todas las cosas, sino, que será un ente más junto a otros “seres no-humanos” en una relación simbiótica con el mundo tecnológico y biológico.


Crisis de la identidad humana

Con el desarrollo de la cibernética y la inteligencia artificial y su expresión más obvia, los robots, muchos señalan el inició de una crisis de la identidad humana.

Lo anterior lo basan en el hecho de que, con la inteligencia artificial, por primera vez se logra transferir “la razón” fuera del cuerpo humano. Y que, de esta manera, los agentes no-humanos como los robots empezaron a eliminar la singularidad y la exclusividad del atributo humano en cuanto a su capacidad de razonar y procesar información.


La “descorporización de la razón”, o sea, la capacidad de producir razonamientos fuera del cuerpo humano es uno de los logros fundamentales del desarrollo de la cibernética, al arrebatarle al ser humano la exclusividad sobre dicho atributo; dado que hoy, los razonamientos pueden ser reproducidos fuera del cuerpo humano mediante organismos cibernéticos o máquinas inteligentes. Así, pues, las máquinas, imitando al cerebro humano gracias a la cibernética, logran la descorporización de la razón, otrora, atributo exclusivo del ser humano.


Los posthumanistas y transhumanistas y la esencia espiritual del ser humano


En toda esta discusión, es importante señalar para aclarar que, tanto los defensores del posthumanismo, como los representantes del transhumanismo niegan la existencia de esencia espiritual alguna o alma en el ser humano. Y, por lo tanto, limitan su concepto de identidad humana exclusivamente a una esencia material que consiste en su cerebro y su cuerpo como un conglomerado de moléculas y células.


O sea, niegan completamente la esencia que por mucho es el mayor determinante de lo que es el ser humano: su esencia espiritual.


Desafiamos a los posthumanistas y transhumanistas


Nosotros afirmamos categóricamente que el ser humano tiene una esencia espiritual que por mucho lo determina más que su esencia material; y que, por cierto, es dicha esencia espiritual la que lo diferenció en el pasado, lo diferencia en el presente y lo seguirá diferenciando en el futuro de todos los demás entes pasados, presentes y futuros.


Por lo expresado antes, sostenemos que los avances tecnológicos en todos los campos, e incluso, en el de la espectacular inteligencia artificial, solo tienen sentido si están en función del ser humano.


Pretender el advenimiento de una era posthumana en que los robots, “cybors” u organismos cibernéticos vuelvan irrelevantes al ser humano, es una completa nadería que sólo sería posible si éste sólo fuera barro o una bola de carne.


Con el apoyo de la ciencia y la tecnología se prevé avances espectaculares para mejorar la salud y el desempeño del ser humano. Avances tipo “el hombre nuclear” y similares. Sin embargo, la esencia espiritual del hombre será siempre la que lo definirá más que cualquier transformación cibernética que éste pudiera sufrir.


Debemos reconocer que estos tiempos son explosivos, fascinantes y sorprendentes. Y justamente por eso, es necesario que todos y cada uno tengamos ancla y timón, a fin de no ser arrastrados según el capricho de la dirección y de la intensidad de los vientos que soplan al momento.


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