La megalomanía se apodera de la política actual

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Si el poder político es para servir a los demás, ¿por qué hay tantas peleas, disputas y enemistades para supuestamente servir a los demás? La respuesta es muy sencilla, porque una gran mayoría de los que buscan el poder hoy, no lo hacen para servir a los demás, sino, para levantar su ego y servirse del poder. Y eso es así porque la megalomanía se ha apoderado del poder político actual, no sólo en Costa Rica, sino en el mundo entero.


¿Y qué es megalomanía?


Existen varias acepciones de este término poco común. La que se ajusta al tema que estamos tratando es que la megalomanía es un trastorno de la personalidad, que hace que las personas que la padecen tengan delirio de grandeza, de manera tal que suelen mentir, corromper, manipular o exagerar y hacer cualquier cosa a fin de lograr sus propósitos u objetivos, y consecuentemente, no existe ninguna consideración ética ni moral capaz de frenar sus actos. O sea, cualquier cosa es válida para el megalómano con tal de salirse con la suya.


La megalomanía es tan vieja como el hombre, y en distintas épocas de la historia, esta se ha manifestado en algunos líderes o gobernantes. Sin embargo, ese mal no ha sido tan frecuente como en la época actual.


La megalomanía en la política


Sin duda alguna, el campo en que la megalomanía más daño hace es en el campo político. Porque los megalómanos creen que el poder es de ellos, y consecuentemente, su objetivo es aferrarse a él a como dé lugar. El problema es el terrible daño que suelen causarle al pueblo.


Jósif Stalin el arquetipo de la megalomanía en la política


Jósif Stalin fue el arquetipo de la megalomanía quien gobernó la Unión Soviética por 75 años, marcando el periodo de mayor pobreza, miseria, hambre, y, consecuentemente, de mayor sufrimiento del pueblo soviético. Periodo en que se estableció quizás el gobierno de mayor terror en los anales de la historia moderna. Y todo promovido e impulsado por el terrible trastorno de la megalomanía.


Aparte de Stalin, la historia pasada e incluso reciente nos presenta muchos megalómanos en la política en el mundo y por supuesto en nuestra América Latina. Algunos muy conocidos gobernantes megalómanos fueron Nicolae Ceausescu de Rumanía, Francisco Franco en España, Augusto Pinochet, Fidel Castro, Hugo Chaves, Donald Trump, entre otros.

El caso de Costa Rica


Por supuesto de la megalomanía abunda hoy entre nuestra clase política. Sin embargo, no es muy obvio para algunos porque nuestros gobernantes no pueden aferrarse al poder como lo hacen en otros países. Pero se manifiesta claramente en otros aspectos muy importantes como la corrupción, la ambición excesiva, el servirse del poder en vez de servir en el poder, las mentiras, y en general en frecuentes actos de corrupción.


Sin duda alguna, el principal aliado de los gobernantes megalómanos es el ejército que es el instrumento que usan para reprimir y para mantenerse en el poder.


Por eso, en el caso de Costa Rica, la abolición del ejército tiene tanta significancia; se trata de una gesta que nos ha hecho únicos. Porque sin ejército la megalomanía que es un espíritu que recorre nuestro continente desde hace muchos años, no encuentra la tracción necesaria para cumplir las ansias de poder de muchos que, sin saberlo, sufren trastornos mentales, o sea, sufren de megalomanía por lo que ven el poder como fin de sí mismo, o sea, para apaliar su enfermedad por el poder.


Ahora, permítanme señalar para aclarar que no nos referimos a la gente que han servido en el pasado y que tienen la visión, capacidad y la energía para seguir sirviendo al país. Sobretodo tomando en cuenta que el nuestro es un sistema de desperdicio que procura que apenas un líder aprende lo enviamos para su casa y lo sustituimos por otro y sigue el ciclo de desperdicio de aprendizaje. Pero este es otro tema.


La megalomanía versus el Cincinato


En medio de tanta megalomanía, han surgido en el mundo algunas figuras diferentes, que ven en el poder la posibilidad real de servir a los demás y no servirse de él. Estos también han existido desde siempre, pero no cacarean tanto como los megalómanos; me refiero a los cincinatos.


¿Qué significa ser un cincinato?


Según cuenta la historia, el ciudadano romano Lucio Quincio Cincinato fue nombrado dictador para defender a Roma de la invasión de los bárbaros. Y que una vez que cumplió su misión venciéndolos muy rápidamente, devolvió el poder y se negó a recibir recompensa alguna. Y más bien entregó el poder y se marchó a cultivar sus tierras. De allí que Cincinato simboliza rectitud, honradez, integridad y virtuoso en general. Por eso, un cincinato es justamente la antítesis del megalómano.


Un extraordinario ejemplo de cincinato de nuestro tiempo:


Permítanme mencionar el excepcional caso de Nelson Mandela. Su grandeza le dio toda la autoridad, el apoyo y hasta el derecho de seguir en el poder en Sudáfrica después de su primer período de gobierno. Sin embargo, por ser un “Cincinato”, pese a los ruegos de tanta gente, se negó rotundamente a seguir en el poder y se fue para su casa. Cuánto podemos los políticos de hoy aprender de este gran “mahatma”, o sea, de esta gran alma grande que fue Mándela.


Concluyo señalando que otro problema serio de los megalómanos en la política, es que, dado su objetivo del poder por el poder, estos no se preparan para ejercerlo, sólo para retenerlo y asirse de él. Y, por lo tanto, ese factor agrega todavía más sufrimiento a los pueblos ante la presencia de estos enfermos del poder.


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