La navidad y lo mejor del ser costarricense

Ing. Clinton Cruickshank S. M.B.A


En el umbral de la celebración de la Navidad y el recibimiento de un nuevo año, no puedo evitar preguntarme ¿Cuál debería ser mi mejor deseo para los costarricenses para el año nuevo? Y meditando y elucubrando en las profundidades de mi alma, encontré que mi mayor deseo para mis compatriotas es que el año nuevo 2.020, sea un año de la tolerancia y la solidaridad.


En los últimos años hemos venido perdiendo dos de nuestras mayores virtudes, como individuos y como pueblo: Las virtudes de la tolerancia y la solidaridad.


Por un lado, la tolerancia que nos da la capacidad de comprender, transigir, respetar y aceptar a los demás a pesar de las diferencias; y, por otro lado, la solidaridad que nos impulsa a servir a otros y a apoyar incondicionalmente sus causas e intereses.


Lo preocupante es que hoy estamos sustituyendo aquellas extraordinarias virtudes por actitudes muy poco costarricenses tales como: La intolerancia, el cinismo, la codicia, el egoísmo, la indiferencia entre otros.


Asimismo, llama poderosamente la atención que estamos construyendo una sociedad en la que el mayor valor es el tener. Y, por lo tanto, la trampa es creer que la posesión de más “chunches” nos hará más felices.


Sin embargo, está más que comprobado que es mucho más feliz la persona que menos necesita que la que más tiene.


Debemos todos tomar en cuenta la anterior afirmación sobre todo en esta época navideña, a fin de recordar que es mucho más valiosa la unión y convivencia familiar, que el esfuerzo y la tribulación que a menudo solemos sufrir en el proceso para comprar y regalar “chunches”.


La Navidad y el reencuentro con la esencia del ser costarricense


La razón por la cual, en general, amamos la Navidad es porque es una época en que aquellos valores intrínsecos al ser costarricense tienen su máxima expresión. Es en esencia un hermoso reencuentro colectivo con el ser costarricense. La Navidad nos permite desempolvar nuestra memoria histórica y recrear y volver a ser dadivosos, solidarios, amables y bonachones. O sea, es una época para volver a nuestra esencia y a nuestros fundamentos como pueblo.


La Navidad hace retoñar el verdadero Pura Vida en cada uno de nosotros.


¡Qué maravilla sería si pudiésemos conservar ese mismo espíritu durante todo el año!


Deseo de corazón desearles a todos y cada uno de ustedes una muy Feliz Navidad y un Promisorio Año Nuevo 2.020 en que la tolerancia y la solidaridad vuelvan a ser el ancla y el timón de las actitudes de todos los costarricenses.