La política del todo y las partes

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Decía don Pepe que el modelo de estado ideal para Costa Rica es un estado que produzca con eficiencia y distribuya con justicia y equidad. Sin duda alguna, ese concepto encierra una gran visión y sabiduría para elevarnos hacia mayores niveles de bienestar general. Sin embargo, es preciso proponer cómo llevarlo a cabo, para así convertirlo en una realidad nacional.


Dado que hoy, nuestro país está clasificado entre los 10 países más desiguales del mundo, por lo que, la marginación y la exclusión social, amenazan con socavar nuestro sistema de convivencia; he venido estudiando la manera de poner en práctica ese concepto fundamental de Don Pepe, a fin de establecer y potenciar una gobernanza con efectos integrales en Costa Rica. Y, elucubrando y reflexionando para encontrar una respuesta; llegué a la conclusión de que se deberá implementar en nuestro país, un nuevo modelo de desarrollo que denomino: “La política del Todo y sus partes”.


¿Qué es la Política del Todo y las Partes?


Es el sustento de un nuevo modelo de desarrollo que consiste en crear las condiciones para poner a todo el país a producir con la mayor eficiencia posible en todo el territorio nacional, y distribuir con justicia y equidad a todas las regiones. O sea, se trata ni más ni menos de un sistema holístico que crea oportunidades al alcance de todos.


Pero para lograr lo anterior, es preciso cambiar la visión centralista que desde siempre ha caracterizado el desarrollo nacional, y sustituirlo por una visión de desarrollo integral del país. Estamos entonces ante todo un cambio no sólo de paradigma, sino de forma de pensar de nuestros futuros gobernantes y de la sociedad costarricense en general.


Tenemos que realizar un gran esfuerzo para convencer a nuestros líderes políticos, y al pueblo costarricense de la imperiosa necesidad de cambiar el viejo paradigma del modelo de desarrollo centralista histórico que ha caracterizado a nuestro país desde la fundación de la República; no sólo porque este ya no responde a las necesidades del país, sino porque le está produciendo mucho daño. Y debemos proponerles la sustitución de ese modelo vetusto, por el nuevo modelo de desarrollo fundamentado en “La Política del Todo y las Partes”. Así, en relativamente poco tiempo, lograríamos un cambio sustancial en varios aspectos fundamentales del desarrollo nacional, lo que provocará una mejora significativa en el bienestar de los costarricenses en todo el territorio nacional.


Los grandes perjuicios del modelo de desarrollo centralista del país


Es preciso que reconozcamos que, nuestro viejo modelo de desarrollo centralista, está creando grandes perjuicios y limitaciones a nuestro país. O sea, nuestra política histórica de centralizar prácticamente todo en la Gran Área Metropolitana (GAM), está estrangulándonos en varios campos fundamentales a saber:


  1. Está despoblando grandes áreas de la periferia del país y concentrando la gran mayoría de la población nacional en el Valle Central que representa menos del 5% del territorio nacional.

  2. Esa excesiva concentración humana en la GAM, es la responsable del colapso de gran parte de sus recursos, y, sobre todo, de su colapso vial y ambiental.

  3. Ha venido a producir una sobre-explotación de los recursos en el Valle Central, al grado de que se está produciendo una rápida y peligrosa escasez de varios de ellos, por ejemplo, es el agua.

  4. Se está desaprovechando no sólo la capacidad productiva potencial, sino los grandes recursos existente en la periferia que representa más del 95% del territorio nacional.

  5. Se ha concentrado casi todo el capital humano en la GAM dejando la periferia con muy pocos recursos humanos calificados para aprovechar los abundantes bienes que existen en la periferia para ponerlos a producir.

  6. Propicia la desintegración familiar al estimular la separación excesivamente temprana de los hijos de las familias de la periferia para trasladarse a estudiar a los centros de estudios concentrados en la GAM, especialmente las universidades, y más.


Es importante señalar que nuestro modelo centralista perjudica a todos los costarricenses, y no beneficia a nadie; en otras palabras, desfavorece tanto a la periferia como al centro del país; a la primera le arrebata las oportunidades, y, colapsa y agota los recursos de la GAM.


La excesiva concentración y las posibilidades de desarrollo de un país


No existe ni un solo país en el mundo que se ha desarrollado concentrando o confinando su desarrollo en una porción pequeña de su territorio. Por eso, es preciso que Costa Rica abandone su modelo centralista si de verdad aspira a convertirse en un país desarrollado en el Siglo XXI. Y entre más rápido empieza su proceso de desconcentración, mejor.


Los beneficios de “La Política del Todo y las Partes”


Urge que iniciemos la migración hacia el nuevo paradigma de desarrollo de “La Política del Todo y las Partes” a fin de avanzar hacia nuestro sueño de convertirnos en un país desarrollado en el Siglo XXI. Y repito, eso va a requerir de una nueva actitud de todos con respecto a todo.


Algunos de los grandes beneficios de este nuevo modelo de desarrollo de “La Política del Todo y las Partes” son:


  1. Nos permitirá avanzar hacia un desarrollo armonioso de todo el territorio nacional.

  2. Reversará la dirección de la migración interna de nuestro país que pasará a ser del centro hacia la periferia, desahogando la GAM y repoblando la periferia con una diversidad de recursos humanos. El secreto para lograrlo consiste en la creación de oportunidades en la periferia nacional.

  3. Aumentará sustancialmente la producción nacional y con ella, el Producto Interno Bruto (PIB) que hoy es sumamente bajo, dadas las grandes potencialidades de nuestro país.

  4. Mantendrá unidas las familias cuyos hijos encontrarán oportunidades de estudio y empleo en la propia periferia, etc.


La Suiza europea y la Suiza centroamericana


Para que tengamos una idea de lo vital que es implementar “La Política del Todo y las Partes”, permítanme recordar que los costarricenses sentimos mucho orgullo, y hasta solemos cantar en alta voz que somos la Suiza centroamericana. Pero lamento desilusionarlos diciéndoles que después de vivir un tiempo en ese extraordinario país europeo, con mucho pesar, no tuve más que aceptar que en realidad nos parecemos muy poco a Suiza.


Pero al no ser el objeto de este artículo aclarar la anterior afirmación, sólo diré que ese país tiene 26 cantones (provincias o divisiones territoriales) y que presenta un desarrollo parejo en todos ellos; tanto así que, de sus 8,6 millones de habitantes, su capital Berna, sólo tiene 123 mil habitantes; porque nadie tiene interés de migrar hacia la capital al tenerlo todo en sus propios cantones, por lo que, no tienen ¿Por qué? desarraigarse de su pueblo o ciudad natal.


Por otro lado, esa desconcentración histórica, además de crear oportunidades en todos sus 26 cantones, o sea, en todo el territorio nacional de 48.000 km², les ha permitido potenciar la producción nacional al grado de que goza del segundo Producto Interno Bruto más altos del mundo: $85.160; mientras que el de Costa Rica es de $12.570, ambos para el año 2019.


Concluyo señalando que, urge que los costarricenses nos pongamos de acuerdo en cambiar nuestro modelo de desarrollo terriblemente centralista a fin de avanzar rápidamente hacia un nuevo modelo que promueva y potencie el desarrollo integral de nuestro país. Y para eso propongo la implementación del nuevo modelo sustentado en “La Política del Todo y las Partes”. Será la mejor manera de rendir homenaje póstumo a Don Pepe, cumpliendo su sueño de hacer de Costa Rica un Estado que produzca con eficiencia y distribuya con justicia y equidad.

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