La política y el igualamiento hacia abajo

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


El “Igualamiento hacia abajo” es un concepto al que me permití dar existencia ante la necesidad de explicar el mal que tiene en bancarrota a la política costarricense.


Es una verdad indisputable que la función de gobernar se ha vuelto día a día más compleja, ante el creciente número de variables internas y externas que inciden en ella como nunca antes. Por lo tanto, esta requiere de gobernantes entendidos, hábiles, diestros y preparados para la complejidad. Sin embargo, paradójicamente en los últimos años enfrentamos una enorme crisis de liderazgo en el mundo y por supuesto, también en Costa Rica.


La falta de formación y capacitación de líderes políticos


Permítanme subrayar para recordar que, en Costa Rica, los partidos políticos son los responsables de la formación y capacitación política de sus miembros. Sin embargo, a pesar de ser una de sus responsabilidades esenciales; por años, estos prácticamente se han desentendido de esa tarea fundamental.


Y así, las organizaciones partidarias no sólo han ignorado su responsabilidad de formar y capacitar a sus cuadros dirigentes, sino que, se han metido en un electoralismo frenético, el cual ha venido estimulando y promoviendo el “apetito político” de muchos dirigentes los cuales, sólo se han especializado en ganar procesos electorales, especialmente, asambleas distritales y cantonales; pero que se han olvidado de lo más importante: prepararse para gobernar.


Los partidos políticos deben ser verdaderas academias de la política


Años atrás cuando los partidos políticos formaban y capacitaban a sus cuadros dirigentes; por ejemplo, en el caso del Partido Liberación Nacional, éste era una verdadera academia de formación y capacitación de líderes políticos a todo nivel. Tanto así que, hubo épocas en que este contaba simultáneamente con tantos grandes líderes preparados para asumir el liderazgo del país, que ante el hecho de que sólo un gobernante puede ocupar la Presidencia de la República cada cuatro años, muchos de ellos se quedaron en el camino, e incluso, algunos se fueron a otras tiendas políticas.


Por lo tanto, para que los partidos políticos tengan éxito y sean capaces de cumplir cabalmente con su razón de ser, estos deben ser simultáneamente academias de formación y capacitación, así como, organizaciones políticas listas y preparadas para gobernar el país.


El Igualamiento hacia Arriba vs el Igualamiento hacia Abajo


Otrora, cuando los partidos políticos cumplían plenamente con su misión, de su seno emergían grandes líderes con conocimiento, destrezas, habilidades y preparados para gobernar. Y estos se convertían en modelos a emular, los cuales, inspiraban a los demás miembros de la organización, especialmente a los jóvenes. Esos líderes eran verdaderos estímulos para que otros militantes del partido hicieran el esfuerzo para prepararse y para subir las escaleras con la esperanza de alcanzar el nivel de aquellos grandes líderes. Es así como se daba un proceso de “Igualamiento hacia Arriba”, porque los nuevos miembros, y, sobre todo, los jóvenes estaban conscientes de que tenían que prepararse y esforzarse, si pretendían llegar a la altura de aquellas grandes figuras.


Sin embargo, por el “facilismo” y la creciente falta de paciencia que es una debilidad que cada día se entroniza más y más en la “psique colectiva” costarricense, se fue abandonando el proceso de formación y capacitación política, al grado de que, en los últimos tiempos, casi cualquiera, sin esfuerzo ni mayor preparación ni cultura política, puede llegar a ocupar los más altos cargos políticos en nuestro país. Y de esta manera, los partidarios novatos, al constatar que existen “líderes” o gobernantes sin mayor preparación ni estatura política ocupando tales posiciones, se dicen a sí mismos lo siguiente: “Si ese puede, yo también puedo”. Y es así, como comenzó el proceso del “Igualamiento hacia abajo”, porque ya no es necesario esforzarse para prepararse para escalar y ocupar altos cargos en nuestro país.


Y ese “Igualamiento hacia Abajo” es sin duda alguna, el responsable o causante de la mayoría de los grandes males políticos de nuestro tiempo. Porque premia, estimula, entretiene y promueve la mediocridad.


Una señal inequívoca del igualamiento hacia abajo


Durante la época del “Igualamiento hacia Arriba”, eran pocos los aspirantes o número de contendientes en disputa por ocupar los distintos cargos, porque la mayoría de la gente tenía conciencia de que aún no estaban preparados para disputar cargos con los de “arriba”. Y más bien, admiraban y respetaban a estos líderes a quienes veían como modelos a seguir.


Pero, por el contrario, en esta época de “Igualamiento hacia Abajo”, y ante la ausencia de modelos; todos, sean estos partidarios nuevos o viejos; mayores o jóvenes; aspirantes o no; sin la menor preparación política, se encuentran “abajo” en donde todos se igualan. Y en esa condición, muchos se atreven a aspirar a posiciones para las que no están preparados, porque, como se señaló anteriormente, se dicen a sí mismo: “Si ese puede, yo también”.


Y tristemente, eso explica el que, en los últimos tiempos, para casi toda posición política en nuestro país, hay “cantidades industriales” de aspirantes, cada uno esperanzado en ganar la elección o nominación en base a una declaración típicamente tica: “Me la voy a jugar”.


Actitud que se ejemplifica con aquel viejo refrán que hace unos días me recordara mi amigo José Manuel Peña Namoyure el cual dice así: “Dame suerte, Dios mío, que saber, poco me importa”.


Otro aspecto muy desafortunado para nuestro país es que, el “Igualamiento hacia Abajo” promueve la elección o nombramiento de personas realmente incompetentes en puestos para los que no están preparados, ni reúnen los requisitos mínimos para ocuparlos. Ante esta realidad, no puedo más que recordar el siguiente hecho singular que constituye una gran contradicción: “La historia crucificó y sigue crucificando al emperador Calígula por nombrar a su famoso caballo Incitatus como ministro o cónsul del Senado Romano; sin embargo, hoy vemos muy normal que se nombre a muchos ineptos en puestos fundamentales en la Administración Pública y en el “Congreso” costarricense”.


La paradoja de los partidos políticos y la falta de capacitación


La gran paradoja es que nunca como ahora los partidos políticos habían tenido a su disposición, tantos recursos para formación y capacitación política. Porque un porcentaje importante, alrededor del 20% de la deuda política está asignado por ley específicamente para dicha actividad.


Con todo ese panorama poco alentador, la pregunta fundamental es, ¿Cómo va a avanzar Costa Rica si sus “líderes políticos” no están preparados para enfrentar la complejidad del Arte de Gobernar en estos tiempos tan difíciles y de tanta insatisfacción e incredulidad ciudadana con respecto a los políticos y a la política misma?


Concluyo subrayando para enfatizar que, mientras los partidos políticos no cumplan con una de sus principales responsabilidades que es la formación y capacitación de sus miembros, seguirá reinando el “Igualamiento hacia Abajo”, y de esta manera, como en los últimos años, casi cualquiera, sin preparación ni conocimiento; sin formación ni cultura política; e incluso, sin entendimiento ni experiencia alguna, seguirá ocupando los cargos políticos a todo nivel, para el perjuicio del país y de todos los costarricenses. ¡Qué horror!, ¡Pobrecita Costa Rica!


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