Las elecciones primarias y la democracia mal entendida

Ing. Clinton Cruickshank S. M.B.A


Con gran asombro escuché durante el debate en la noche de ayer jueves, que la muy buena práctica de exigir la firma de una boleta de adhesión al Partido Liberación Nacional como requisito para poder votar no sólo no se va a exigir en nuestras primarias del domingo 6 de junio, sino que muchos lo ven como un acto de ponerle freno o límite a la democracia.


Y por otro lado se oye que gentes simpatizantes de otros partidos como el Partido Acción Ciudadana están planeando presentarse a votar en la convención del Partido Liberación Nacional para tratar de evitar que los candidatos más fuertes del PLN ganen esas primarias y, consecuentemente, procurar que salga electo uno de los candidatos más débiles de ese partido, para así facilitar la reelección del PAC por un tercer período consecutivo. ¡Qué horror!

Lo extraño es que incluso, hubo precandidatos que decían que limitar la participación a sólo liberacionistas en dicha convención es limitar la democracia. ¡Cuánta Ignorancia!


Las elecciones primarias de un partido político, es para que los miembros o simpatizantes de dicha agrupación escojan directamente el candidato del partido. No se trata de una contienda abierta para que los simpatizantes de otros partidos se presenten a votar para tratar de escoger un candidato que presumen podrán derrotar. Por eso, lo más lógico y conveniente para tratar de evitar dicha maniobra, es que se exija la firma de la adhesión al partido a cada uno de los votantes. De esta manera, para que otras personas se presenten a votar con la intención de distorsionar el resultado de la elección o convención de dicho partido; como mínimo, deberán dejar constar su afiliación con su firma en una boleta de adhesión que para ese efecto se suele extender a cada uno de los votantes. Dicha firma se convierte en un freno para los potenciales votantes que son ajenos a ese partido, porque muchos por dignidad y para no ser evidenciados fácilmente en una boleta en manos de ese partido, lo pensarán dos veces para tratar de interferir esas elecciones en que nada tienen que ver.


La democracia mal entendida


Como se dijo antes, incluso, algunos precandidatos del Partido Liberación Nacional creen que si en una convención o elección primaria de ese partido, se exige la firma de una adhesión y no se deja la elección totalmente a la libre para que cualquiera, incluso, personas de otros partidos voten interfiriendo en la convención del PLN, entonces dicha elección no es democrática. No entienden que la democracia se puede, e incluso, se debe dar en varios niveles.


Una convención de un partido político es en esencia muy similar a una elección en un país, en donde sólo pueden y deben votar las personas acreditadas, o sea, en el caso del partido sus miembros o simpatizantes, y, en el caso del país sus nacionales.


No exigir credencial alguno para votar en ambos casos en nombre de la democracia, no sólo es hacerle un muy flaco favor a la democracia sino, por el contrario, es cometer un ilícito, es prácticamente cometer frade o defraudar la democracia.


Un miembro de un partido votando en la convención de otro partido


No cabe duda de que un miembro de un partido puede desilusionarse de él y cambiarse a otro. Eso ocurre casi todos los días y no hay nada de malo en ello, todo lo contrario, es una prerrogativa de cada ciudadano. Sobre todo, en la época actual en que existe tanta desilusión y desconfianza en los políticos, en sus partidos y en la política misma. Y por eso, la idea es que cada persona firme una boleta de previo a emitir su voto, y con ello, está declarando que le da la adhesión al partido en cuya convención desea votar.


Sabemos que, aun firmando la boleta de adhesión, ese acto de ir a votar podría ser una treta, pero por lo menos se le obliga a realizar ese acto que suele constituir un freno, un ligero obstáculo, una contención para que algunas personas no se acerquen a votar en una contienda de un partido que no es el suyo.


El caso de una elección nacional


El caso de una elección nacional, la persona no tiene que demostrar que es afiliada a ningún partido político; en su lugar, lo que es imprescindible que demuestre, es su ciudadana costarricense, lo que le da derecho de votar. Pero ojo, no en cualquier lugar, sino en el distrito en donde aparece inscrita.


Concluyo señalando que la democracia no consiste en que cada uno haga lo que le dé la gana; todo lo contrario, existe una flagrante violación y atropello a la democracia a lo interno de un partido político si se permite a personas ajenas a dicho partido cambiar o se tratar de cambiar la voluntad “popular” expresada por sus legítimos miembros mediante voto directo en una convención. Eso que algunos creen que representa una mayor expresión de la democracia permitiendo que cualquiera vote, más bien es un vergonzoso atropello a la democracia.


Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR


340 vistas1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo