Los cruceros una industria glamorosa y mortífera

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Quiero llamar la atención sobre la industria de los cruceros que representa un mundo aparentemente glamoroso, pero que en el fondo no deja de ser simultáneamente, una industria de la muerte. Lo anterior porque esta industria representa uno de los basureros más escondidos y ambientalmente más dañinos del mundo. Y eso es una gran paradoja porque lo que la mayoría de la gente ve, es el mundo glamoroso de los cruceros, sin embargo, ignora la tragedia que esta industria representa para las personas y para el ambiente.


La razón principal es porque estos portentosos buques son impulsados por el aceite combustible (fuel oil) más pesado y contaminante que existe. O sea, todo el aceite pesado cuyo uso está prohibido en tierra firme, dado que su toxicidad ronda unas 100 veces la del Diesel, que de por sí, es sumamente tóxico.


En efecto, ese combustible de la muerte es el que propulsa la glamorosa industria de los cruceros. La razón de dicha toxicidad es por su altísimo contenido de azufre comparado con otros combustibles convencionales. O sea, los cruceros son el basurero del mundo porque a ellos va a parar el combustible más sucio cuyo uso está totalmente prohibido por la mayoría de los países, y porque, además, es un aceite cuya combustión emite partículas ultrafinas sumamente peligrosas y dañinas para la salud humana. Y dado lo reducido de su tamaño, estas pueden llegar a la corriente sanguínea, y provocar graves enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.


Por otro lado, dichas emisiones afectan la salud humana, la agricultura, los ecosistemas y el cambio climático. Pero también generan condiciones ambientales extremadamente deficientes en el entorno inmediato, las cuales ponen en riesgo la salud de los pasajeros, el personal del barco y las comunidades portuarias e incluso, más allá; porque los expertos señalan que la contaminación de los cruceros tiene un alcance hasta de 400 kilómetros a la redonda.


Asimismo, se estima que de mantenerse el presente estatus quo; para el año 2.030, la contaminación del aire debido a los buques de alta mar aumentará en un 200%.


Según los expertos, cada una de estas gigantescas y lujosas ciudades flotantes, con millares de habitaciones e impresionantes atracciones que incluyen: Restaurantes con la variedad de cocinas internacionales, discotecas, casinos, piscinas, etc.; llega a producir la contaminación superior a la de unos 14.000 vehículos a mufla abierta.


También se señala que, la enorme cantidad de residuos procedentes de esos gigantescos buques, afectan negativamente la capacidad de recuperación de los ecosistemas marinos, porque producen una significativa destrucción de sus arrecifes de coral.


De tal manera que, los cruceros son como una inmensa válvula abierta de emisión de Óxido de Azufre (SOx), de Óxido de Nitrógeno (NOx), Dióxido de Carbono (CO2) y de micropartículas, o sea, de sólidos muy finos.


Los países europeos más contaminados por la industria de los cruceros


Los cinco países más contaminados por la industria de cruceros en Europa son en su orden: España, Italia, Grecia, Francia y Noruega.


Y para que tengamos una idea del nivel de polución que produce dicha industria, España e Italia fueron contaminados con aproximadamente: 14,5 millones y 14 millones de kilogramos de Óxido de Azufre (SOx) respectivamente sólo en el año 2017.


Otro dato importante es que, ese mismo año, los buques de sólo una de las tantas líneas de cruceros emitió 10 veces más Óxido de Azufre que los 260 millones de vehículos que hay en los países con mares en Europa.


Las ciudades europeas más contaminadas por la industria de cruceros


Las cinco ciudades más contaminadas por la industria de cruceros en Europa son en su orden: Barcelona (España), Las Palmas de Mallorca (España), Venecia (Italia), Civitacecchia (Italia) y Southampton (Inglaterra).


Y para que tengamos una idea del nivel de contaminación que produce la industria de los cruceros, Barcelona, Las Palmas de Mallorca y Venecia fueron contaminadas con aproximadamente: 730.000, 630.000 y 600.000 kilogramos de Óxido de Nitrógeno (NOx) respectivamente en el año 2.017.


Algunos aspectos que deben alarmarnos


Las estadísticas señalan que cada año mueren de forma prematura 50.000 personas en Europa debido a la polución del sector marítimo. En Estados Unidos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) estima más de 60.000 muertes anuales, así como un gasto sanitario de más de 250.000 millones de dólares por las mismas causas.


La presión para la reducción de las emisiones de los cruceros


Ante el serio problema de contaminación causado por esta industria, algunas ciudades-puerto, e incluso, algunos países están pensando seriamente en restringir la llegada de los cruceros a sus puertos. Además, existe una creciente presión internacional para que estos migren hacia el uso de combustibles menos contaminantes como gas natural e incluso, Diesel.


Ante dichas presiones, los representantes de la industria de los cruceros han prometido que el 82% de las embarcaciones en construcción llevarán instalado un sistema de purificación de gases o bien funcionarán con gas natural licuado; lo cual vendría a disminuir en alrededor del 40% el nivel de contaminantes para el año 2.030.


Otra propuesta es que se instalen previstas o tomas eléctricas en los puertos de llegada para que los barcos se conecten a las mismas, y, por lo tanto, apaguen sus motores de combustible mientras permanecen atracados en dichos puertos.


Esta idea es muy buena, y, en general, es de fácil implementación. Sin embargo, se necesita establecer un acuerdo general y definitivo con la industria de los cruceros a fin de implementarla.


Debemos tomar nota de todo esto en Costa Rica


Dado que se propone construir una terminal de cruceros en la Ciudad de Limón. Sería conveniente que hagamos bien nuestra tarea y tomemos en cuenta los anteriores señalamientos. Lo anterior no para abortar y no construir dicha terminal, sino, para buscar las mejores alternativas que nos permitan minimizar el nivel de contaminación y evitarle al pueblo de Limón, e incluso, al pueblo costarricense, los serios problemas de salud que de otra manera podríamos provocarles a futuro.


Debemos contemplar la posibilidad de negociar la llegada de barcos cuyo nivel de polución sea menor, y con la colaboración del ICE, instalar las previstas eléctricas necesarias para que dichos barcos apaguen sus enormes motores de combustión interna durante su permanencia en nuestros puertos.


Costa Rica tiene la autoridad moral para exigir esas condiciones, dado nuestra vocación para reducir la emisión de carbono y nuestra meta de convertirnos en un país carbono neutral en las próximas décadas.


Concluyo señalando que la solución definitiva está en manos de las naciones receptoras de cruceros, las cuales deben ponerse de acuerdo para acabar con la parte mortífera de dicha industria lo antes posible. Porque es técnicamente sencillo y económicamente factible que la industria de los cruceros inicie un programa de reemplazo de los motores en los buques viejos y aceleren la entrada de la nueva generación de cruceros menos contaminantes, y, consecuentemente, más amigables con el ambiente, tanto marítimo como terrestre.