Los grandes retos y desafíos de Costa Rica en el siglo XXI (I Parte)

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Este ejercicio lleva el mismo nombre de uno de los capítulos de mi libro inédito: “La Nueva Costa Rica. Hacia el club exclusivo de países ricos”. Por lo tanto, confieso que es un tema que me apasiona por estar muy cerca de mi corazón.


Llamo la atención sobre la existencia de una serie de retos y desafíos que necesariamente tenemos y debemos enfrentar si de verdad pretendemos reversar la actual tendencia al retroceso en que nos encontramos actualmente como sociedad y como país. Todo con el fin de reiniciar nuestra travesía hacia la “Tierra Prometida”, o sea, hacia una nueva Costa Rica que funcione para todos.


Porque advierto que, en los últimos años, la poderosa fuerza del mercantilismo nos desvió del camino de la justicia y solidaridad por el que veníamos transitando, y nos impulsó hacia el odioso camino de la desigualdad e injusticia en que nos encontramos circulando hoy. La prueba irrefutable de esta gran verdad es que hoy estamos dentro de la lista de los 10 países más desiguales del mundo.


Por otro lado, señalo para recordar que conforme avanza el Siglo XXI, el mundo se vuelve más complejo, más acelerado, y, más interdependiente; todo lo cual aumenta la “turbulencia de las aguas en que nos toca navegar”, y, nos exige nuevos conocimientos, destrezas y habilidades para surcar exitosamente por ellas.


Y todo lo anterior nos plantea nuevos retos y desafíos que tenemos que identificar y reconocer a fin de prepararnos para enfrentarlos oportuna y decididamente, si pretendemos volver al camino de la solidaridad y justicia que creo, es la senda natural y consustancial de nuestro país.


Por lo tanto, permítanme señalar a continuación, los principales retos y desafíos que deberán ser parte nuestra agenda próximamente:


Reto No.1: Crear una nueva visión país.


Nuestro modelo de desarrollo está agotado. Y, consecuentemente, ha perdido eficacia ante los más serios problemas o “patologías” sociales y económicas actuales. Hay una serie de batallas que hemos venido perdiendo como sociedad y como nación. Por lo que urge repensar el país y establecer un nuevo modelo de desarrollo capaz de enfrentar dichos males, redireccionarnos hacia el camino de la justicia, de la solidaridad, y del bien común; y, sacarnos adelante.


Reto No.2: Avanzar hacia una “Democracia de Alta Intensidad”.

A pesar de que los partidos políticos son instrumentos imprescindibles para el ejercicio de la democracia, sus estructuras y sus modus operandi se han vuelvo obsoletos frente a las necesidades de la sociedad actual. Por lo tanto, éstos necesitan una profunda transformación (una especie de reingeniería política a lo interno), que los prepare para trabajar de la mano y en armonía con la gente.


Sobre nuestra democracia, la Dra. María Dolors Oller afirma lo siguiente:


El sistema democrático actual por un lado “ignora que produce pobres”, y, por otro lado, “ignora los pobres que produce”.


Por eso hoy, los ciudadanos desean un mayor protagonismo frente a las decisiones que les afecta. Ante lo cual, urge profundizar e intensificar nuestra democracia para elevarla a un nuevo nivel, a una nueva dimensión, para que ésta sea la expresión plena de los ciudadanos.

Y para eso, debemos transformar nuestra actual “Democracia de Baja Intensidad”, la cual, por años confinó a los ciudadanos al estatus de una “ciudadanía secundaria”; en una “Democracia de Alta Intensidad”, o sea, en una democracia ciudadana que reconozca y restituya al ciudadano su estatus de “ciudadanía primaria”.


El Siglo XXI es el siglo del ciudadano


Sin duda alguna, el Siglo XXI es el siglo del ciudadano. Porque en este siglo, este será el epicentro de la sociedad, de la vida nacional y de las grandes decisiones y transformaciones políticas. Por cuanto en ninguna otra época de la historia de la humanidad, este había reunido tantas condiciones para influir y decidir su propio destino. Lo anterior dado que, en general, los ciudadanos del Siglo XXI son y serán personas crecientemente:


  1. Más informadas y con mayor acceso a información y conocimiento;

  2. Más conscientes de sus derechos y con acceso a los medios necesarios para “vocear” sus opiniones, intereses y preocupaciones;

  3. Menos temerosos a la hora de organizarse para luchar por sus derechos, etc.


Esta nueva condición ciudadana les ha hecho tomar una mayor conciencia de sus derechos, lo que, a su vez, se irá traduciendo en una mayor transferencia del poder real en sus manos.


Reto No.3: Celebrar un Gran Pacto con los Jóvenes


Los jóvenes son un enorme reto para Costa Rica, porque su futuro está indisolublemente entrelazado al futuro de sus juventudes. Sin embargo, en los últimos años, los hemos hecho a un lado, desatendiendo nuestro compromiso y responsabilidad natural e histórica con ellos.


Y, lo más grave y peligroso es que muchos de nuestros jóvenes se han vuelto cínicos con respecto a los políticos y a la política misma. Lo anterior por la “imagen” paupérrima y vergonzosa que los políticos les hemos proyectado en los últimos años, lo que los hace sentirse ajenos y advenedizos frente a la política. La tragedia, además, es que día con día estos tienden a despreciar una serie de valores, virtudes y cualidades fundamentales para su propio futuro, y para el futuro y la sobrevivencia de la sociedad misma. Todo porque tienden a rechazar a los mensajeros, o sea, a sus mayores quienes no suelen predicar con el ejemplo.


Y debo señalar para aclarar, que los jóvenes de modo alguno son responsables de dicha situación, más bien ellos son las víctimas. Los responsables somos nosotros quienes, como se dijo antes, evadimos nuestra responsabilidad frente a ellos. Y, sobre todo, porque nos hemos olvidado de amarlos; y con dicho olvido les privamos de la principal expresión de amor: La disciplina.


Nunca debemos olvidar que “un joven frustrado y fracasado es un hoyo en la barca del futuro de la patria”.


Por lo tanto, a fin de renovar nuestro compromiso con la juventud, propongo la convocatoria de una serie jornadas cívicas con ellos para discutir y convenir una agenda en base a la cual, se deberá celebrar un Gran Pacto Nacional con los jóvenes.

Reto No.4: Construir un estado fuerte, vigoroso, eficiente y competente


Aunque aún hay quienes siguen pretendiendo desmantelar el Estado y condenarlo a no jugar ningún papel relevante en la sociedad. Por el contrario, nosotros creemos firmemente en la necesidad de un estado fuerte, vigoroso, eficiente y competente hoy más que nunca. Y, aclaramos que no estamos hablando de aquel estado vetusto, torpe, paquidérmico, y débil del Siglo XX. Se trata de uno con la fortaleza necesaria para imponer justicia, mantener el orden, fomentar la disciplina, promover la creación de oportunidades, disminuir la desigualdad y salvaguardar el bien común.


Sobre la necesidad de un estado fuerte, Peter F. Drucker, uno de los más grandes filósofos de la administración del Siglo XX, en su libro: “The Age of Discontinuity. Guidelines to Our Changing Society”, afirma lo siguiente:


“Nunca como antes, gobiernos fuertes, efectivos y de verdadero desempeño han sido más necesarios como en este peligroso mundo nuestro. Nunca como antes, han sido más necesarios como en esta sociedad pluralista de organizaciones. Nunca como antes, han sido más necesarios como en esta economía mundial actual”.


Seguimos la próxima semana con la Parte II, si Dios quiere…