Los líderes excepcionales y los tiempos de crisis

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Después de escuchar el discurso sobre el Estado de la Nación del señor Presidente de la República el pasado lunes, no pude evitar retrotraerme una vez más, a unos de las aptitudes que más me apasiona, el estratégico tema del liderazgo. Destreza y habilidad fundamental para todas las actividades humanas, pero singularmente para la política y su objeto central, la gobernanza.


Porque desafortunadamente, muy poco se piensa en el verdadero liderazgo cuando los ciudadanos están en el proceso de elegir sus gobernantes.


Líderes en tiempos de normales y en tiempos excepcionales


Hay una extraordinaria máxima que suelo tener siempre presente, especialmente en los momentos de crisis, y es la siguiente:


“La experiencia es una maestra implacable, porque primero te hace el examen, y luego te explica la lección”.

Hoy veo una gran similitud entre esta “maestra implacable, o sea, la experiencia” y la actual pandemia que está azotando al mundo. Porque el COVID-19 no nos enseñó la lección de previo, sino que nos dijo: “Saquen una hoja, les voy a hacer el examen”. Y después de examinarnos, y “reventarnos”, ahora está enseñándonos una serie de lecciones fundamentales que todos debemos aprender. Permítanme mencionar tres de ellas:


1. Que la disciplina es la base del éxito en cualquier campo o actividad humana.


Porque mientras la disciplina es la gran fortaleza de los pueblos, la indisciplina es su gran debilidad. Ella nos prepara para enfrentar juntos las dificultades de la vida. E incluso, la primogénita de la disciplina es la productividad.


2. La importancia de salvaguardar el bien común como piedra angular o goma adhesiva para todo sistema de convivencia.


Porque el bien común garantiza el acceso del o de los haberes a todo ciudadano sin menoscabar su acceso a los demás. Porque la característica fundamental del bien común es que no es “acaparable”.


3. La tercera lección, y quizás la más importante es que, al elegir a nuestros líderes o gobernantes, debemos siempre elegirlos asumiendo que, durante su período de gobierno, se podrá presentar una gran crisis, y, consecuentemente, es fundamental que estos tengan la capacidad de liderarnos a través de los períodos difíciles y convulsos.


Porque cualquiera puede liderarnos en tiempos ordinarios, normales, de paz y en ausencia de crisis; pero se necesita de hombres o mujeres excepcionales para las épocas de conmoción nacional. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que nuestro líderes o gobernantes de turno, reúnan capacidades excepcionales por si entramos en crisis, o sea, como decimos en la jerga popular: “Por lo que potis”.

Características de los líderes excepcionales

Examinemos algunas de las principales características de los líderes excepcionales que suelo llamar, Líderes Totales:


Un Líder Total es un líder con una visión global y panorámica, quien tiene la capacidad de ver la sociedad en “su todo y sus partes” como un sistema dinámico, complejo y completo; y que entiende las relaciones intrínsecas entre ellas.


Las anteriores cualidades son las que justamente lo capacita para tomar decisiones con efectos inclusivos que impacten a todos.


Así pues, con la enorme complejidad de nuestro país, potenciada por la casi indisoluble unión entre el entorno interno y externo que es una de las tantas consecuencias del fenómeno envolvente de la globalización; es preciso que nuestros gobernantes sean Líderes Totales, con una amplia visión, y una gran capacidad de anticipación y de gestión. Porque sólo así podrán liderar a su pueblo exitosamente en tiempos de crisis.

¿Y cómo distinguimos a los Líderes Totales de los otros?


Muchos podrían estarse preguntando: Pero ¿Cómo podemos saber si una persona o un candidato reúne las condiciones especiales necesarias para liderar exitosamente en tiempos convulsos? Porque, ciertamente, estos líderes son “una especie aparte”, y hoy escasean por estar casi en extinción. Lo anterior por cuanto la vorágine de la vida acelerada de hoy, en la que todo “lo queremos ya, y ahora; sin proceso y sin demora”, y en la que no hay espacio ni existen las condiciones para formarlos; está provocando que “la especie de esos líderes excepcionales se esté extinguiendo con ellos”. Lo cual es muy desafortunado, aunque aún quedan unos cuantos.

Pero a pesar su escasez, no es necesario escudriñar mucho para reconocerlos una vez que estén en nuestra presencia, porque “brillan con una luz especial en medio de tanta oscuridad”. Las siguientes son algunos de las características de los Líderes Totales:

  1. Son líderes íntegros, confiables y predecibles.

  2. Disciplinados, diligentes y perseverantes

  3. Son estudiosos y con una gran vocación para la enseñanza.

  4. Siempre prestos al servicio a los demás, especialmente a los más débiles y vulnerables.

  5. En general, apasionados y comprometidos con la salvaguardia del bien común.

  6. Y saben leer muy bien las hojas del tiempo; expresión que tomo prestado de mi hijo, Clinton Jr.

Pues bien, debemos todos reconocer que, en este momento, estamos ante la presencia de tiempos excepcionales, tiempos inéditos y convulsos; los cuales muy probablemente se extenderán por algunos años, años que dependerán en mucho de que hayamos aprendido y actuado de acuerdo con las 3 lecciones que la implacable “Teacher Coronavirus” nos ha impartido después de traquetearnos en el examen.

Concluyo sobre enfatizando la imperiosa necesidad de que Costa Rica se convierta en una sociedad disciplinada como prerrequisito para que sea un país desarrollado en el Siglo XXI. Además, que hagamos del bien común, el onceavo mandamiento de todos los costarricenses, a fin de construir una sociedad de convivencia más inclusiva, más justa, y más igualitaria. Y finalmente, que, como sociedad, cultivemos una mayor cultura política que nos permita separar “la paja del grano” y elegir líderes excepcionales o Líderes Totales capaces de conducir al país por el complejo laberinto de la gobernanza del Siglo XXI; todo con el firme propósito de llevarnos a la tierra prometida de bienestar de todos los costarricenses; pero que, a la vez, que estén preparados para liderarnos durante las inesperadas e insospechables horas difíciles.

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