Los partidos políticos y su deuda con las mujeres costarricenses

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


A propósito de la celebración del día de la mujer el pasado domingo 8 de marzo, y dado que mis mujeres han sido las personas más importantes para mí, conforme fueron ingresando en mi vida: Dona Perla mi madre, mis cuatro hermanas: Elena, Dorothy, Irma e Ivonne; Ingrid mi esposa, y Angie mi hija; estuve reflexionando sobre el significado de dicha celebración, y, preguntándome si realmente hemos asumido plenamente, nuestra responsabilidad que como sociedad tenemos con ese importante grupo de conciudadanas que son las mujeres costarricenses. Y pensé que, si la respuesta es sí, entonces es hora de olvidar el pasado y celebrar ese día con gran regocijo junto a nuestras compañeras; pero si es no, por lo tanto, más que celebrar, tenemos que seguir trabajando fuerte para hacerles justicia lo antes posible.


De esta manera, y ante esa interrogación, me puse a pensar en el campo más importante y estratégico para finalmente nivelar la cancha entre mujeres y hombres. Y sin duda alguna, se trata del campo del poder, o sea, del poder político. Porque una vez nivelada ahí, todo lo demás tenderá a emparejarse sólo.

Y así, de la pregunta anterior, mi conclusión es que, pese a que hemos recorrido un largo camino para enmendar el error histórico de discriminarlas en la actividad política: Desde acabar con el acto vergonzoso de haberles negado el derecho al voto, hasta más recientemente, la imposición de la paridad en las papeletas de elección popular y en los nombramientos a los puestos políticos en la Administración Pública; el sistema, y más concretamente, los partidos políticos, siguen haciéndoles un flaco favor al enviarlas a la guerra sin fusil alguno.


Me explico, era y es absolutamente indispensable que acompañáramos la incorporación plena de las mujeres a la actividad política con la implementación de un robusto programa de formación y capacitación política tendiente a nivelar la cancha entre ellas y los hombres. Lo anterior ante la realidad de que la política ha sido desde siempre una actividad acaparada por los hombres, y, por lo tanto, con una mínima participación histórica de las mujeres.


Entiendo que al respecto muchos dirán, pero hoy, ni hombres ni mujeres están siendo capacitados, dado que los partidos políticos insensatamente abandonaron su tarea fundamental de capacitar a sus miembros. Y esa observación en general es correcta, pero que justamente por eso, era necesario que se exigiera que dichas conquistas fueran acompañadas de intensos programas de capacitación política a fin de que la conquista de la paridad tuviera efectos reales y funcionales, al garantizar que la contribución de las compañeras fuera más efectiva, y, más significativa.


Una gran lección de las mujeres con la abogacía y la medicina


Hace muchos años, casi todos los profesionales de la medicina y de la abogacía eran hombres. Sin embargo, nuestras universidades abrieron sus puertas de par en par para las mujeres, y estas asumieron el reto de prepararse con tanto o más rigor y pasión que sus compañeros. Tanto así que hoy nuestro país tiene tantas o más abogadas que abogados. Y año con año, se gradúan alrededor del doble de abogadas que abogados. Sucede casi lo mismo con la medicina. Y la pregunta que se impone es: ¿Quién discute hoy la calidad y capacidad de las médicas y abogadas?, absolutamente nadie.


La clara diferencia que desafortunadamente existe entre los ejemplos arriba citados y la actividad política es que no existen ni centros ni programas de capacitación en donde las mujeres puedan procurar su formación y capacitación política. Y en ese sentido es muy grande y preocupante la deuda que los partidos políticos tienen con las mujeres.


¿Y qué les queda?, ¿En quienes se deben modelar?


Mi mayor preocupación es que las mujeres se modelen en muchos de los políticos actuales y aprendan de ellos creyendo que sus prácticas son normales cuando no lo son. Esto es aún más preocupante en esta época en que, el desprestigio de la clase político ha tocado fondo o está muy cerca de tocarlo.


Los partidos políticos y el cumplimiento de su misión formadora y capacitadora


Por muchos años venimos pegando gritos en el desierto y dando voces a la soledad para que los partidos políticos asuman su estratégica tarea de formar y capacitar sus cuadros de dirigentes. Porque es asombroso en esta época de tanta complejidad, éstos no asuman con seriedad esa tarea.


Por eso los movimientos femeninos de los distintos partidos políticos deberían de ponerse de acuerdo para exigirles la implementación de programas de capacitación para sus miembros. Ellas no sólo tienen el derecho de exigírselos, sino que, sin la implementación de esos programas de formación política, es casi imposible que las mujeres puedan incorporarse plenamente a la política que es quizás, la actividad más importante de toda sociedad civilizada.


Es necesario que, la actividad política sea incorporada a la “psique colectiva” de las mujeres para que esta sea tan natural en ellas como lo es en los hombres.


La buena noticia es que, desde hace ya varios años, entre los rubros incorporados en la deuda política que tienen los partidos políticos, se contempla un porcentaje relevante para la formación y capacitación política.


Concluyo señalando que tengo la firme convicción de que, si los partidos políticos empiezan a cumplir con una de sus tareas fundamentales que es la capacitación de sus miembros, lo que, por cierto, muy buena falta hace en estos tiempos; y aprovechan para implementar programas de capacitación para las mujeres; a fin de cerrar la brecha de género que aún prevalece hoy día, en relativamente poco tiempo, habremos nivelado el piso para todos y todas, y singularmente para las mujeres, y consecuentemente, para bien del pueblo costarricense.