Luis Alberto Monge el socialdemócrata del corazón

Lic. Ricardo Castro Calvo (*)

Abogado. Asesor parlamentario.


El paso de Luis Alberto Monge por el Partido Liberación Nacional cambia el destino. Del viejo esquema caudillezco por la organización de núcleos de base. El PLN crea su propia forma de representación interna de las fuerzas sociales y amplía la base territorial para elegir a sus candidatos. Liberación deja de lado las escogencias en las cúpulas de los clubes sociales por representantes de las bases populares. Es una revolución interna que se expresa y se refleja de muchas maneras en la sociedad costarricense.


Esta nueva etapa de Liberación es de dirigentes naturales e internos. Este es un sello de garantía. Actúan en forma inteligente y se escoge a su candidato natural. El partido se fortalece y reafirma su identidad democrática.


Esa conexión entre el partido y Monge hace que fluya una frase que naturalmente se convirtió en slogan de su primera campaña: Luis Alberto es Liberación.


Así, sus dos candidaturas a la Presidencia de la República fueron absolutamente naturales. Eso valió para que un campesino llegara ser Presidente. Sus antecedentes sindicales y su amor por el cooperativismo hacen de su carta de presentación una preocupación para las clases dominantes del país. Pero el equilibrio, el sentido común y agudo olfato político siempre fueron banderas izadas en Luis Alberto.


La fortaleza espiritual de Luis Alberto Monge es la consecuencia con su origen. Su sensibilidad social es porque su procedencia es escuela. Su socialdemocracia es la vivencia. El sentir de su corazón por los más necesitados.


Las corrientes históricas que forman al líder político provienen de la socialdemocracia. Su cercanía con el cristianismo obrero, al lado del padre Benjamín Núñez, se une a su formación con Rodrigo Facio a quien el propio Luis Alberto considera su mentor desde que ambos son elegidos diputados por el Partido Social Demócrata a la Asamblea Nacional Constituyente de 1949.


Su experiencia internacional y su formación autodidacta le preparan para su paso por la Asamblea Legislativa como Presidente y dos veces diputado de Liberación Nacional.


Ese equilibrio en la preparación intelectual le permite recurrir a la socialdemocracia alemana, con el respaldo de José Figueres Ferrer, para fundar el Centro de Estudios Democráticos para América Latina (CEDAL) y se instala un programa de capacitación y formación ideológica de prestigio internacional.


Luis Alberto Monge era un hombre sereno en actitud y en comunicación, pero sumamente activo de mente y fino en su accionar político. Esa inteligencia y su actitud frente a la vida le define cuando es Presidente de la República.


Su marcado equilibrio para mantener al país fuera de las guerras que desangraba a las naciones centroamericanas al tiempo que recupera y estabiliza la economía interna. Además, desarrolla un plan de salvamento para las empresas nacionales y activa un riguroso programa de compensación social para atender los efectos que la crisis económica ejercía sobre las poblaciones más humildes del país.


Monge supo levantar las banderas de la paz y la neutralidad cuando las potencias mundiales amenazaban con incendiar también a Costa Rica.


Su gobierno sentó las bases para que llegara al poder un nuevo gobierno de Liberación Nacional y que se dibujara una nueva estrategia de producción costarricense y, su inserción en el comercio internacional.


Al cerrar la página de la historia en la que el pueblo le distinguió con el honor de ser su Presidente, Luis Alberto salió tranquilo y satisfecho del deber cumplido. Mantuvo y fortaleció la institucionalidad democrática dejando claro que gobernar es el arte de la sencillez y del corazón.


(*) Ricardo Castro Calvo fue asistente de

Luis Alberto Monge, Presidente de la República de 1982 a 1986.

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