Ministra de lujo para el MEP


Un regalo para docentes y gremios magisteriales les otorgó el Presidente de la República, Carlos Alvarado, con la designación de Giselle Cruz Maduro, como titular del Ministerio de Educación Pública (MEP), luego de la renuncia de Édgar Mora.


Doña Giselle conoce ese ministerio de arriba abajo, sus ofertas académicas, los programas que funcionan y los que no. Es conocedora de los dimes y diretes que ahí se gestan. Es una funcionaria de carrera del ministerio más grande del poder ejecutivo. Siempre discreta y leal a su trabajo ha sobrevivido a los últimos cinco o seis gobiernos anteriores.


Quizá sorprenda a propios y extraños su designación, porque Cruz Madura nunca ha sido una figura política partidaria, su perfil bajo le ha permitido sobrevivir en esa jungla burocrática. Sentí satisfacción al escuchar sus respuestas a los periodistas deseosos de que sus titulares fueran; Más de lo mismo; pero esta mujer contesta: ¿Baños neutros? baños individuales para los niños que sufran de agresión; ¿Educación dual? Este tema está en la corriente legislativa y nosotros como MEP en educación técnica, hacemos educación dual en los colegios técnicos desde hace mucho tiempo, con una política educativa y normativas del MEP. En la educación técnica, los alumnos hacen pasantías; ¿Pruebas Faro? El Consejo Superior de Educación decidió implementarlas.


Las pruebas Faro merecen un apartado especial porque son del riñón de la nueva ministra, su gestación tiene varios años, ante el problema de los rezagados en las pruebas de bachillerato, ella es una mujer de cronograma en mano, actividades en tiempos definidos para sacar la tarea.


El sueño de un educador al mando de la cartera educativa se hace realidad en ella y no desilusionó en su primera presentación cuando con orgullo dice “Me comprometo como ministra de Educación Pública a un diálogo permanente con todas las personas que son actoras del proceso educativo: estudiantes, padres y madres de familia, docentes, y el sector sindical. El objetivo de ese diálogo es la búsqueda del fortalecimiento de la labor docente, la calidad de la educación costarricense y garantizar así el interés superior de las personas menores de edad, que son el centro de la educación costarricense.”

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