“Narcopolíticos”

Jonathan Flores Mata

Criminólogo

Directivo Nacional de ANEP


Intentaré que mi comentario sea lo más sintético, pues abarca mucha información e ideas, más no es mi deseo construir una lectura agobiante. Empero, si considero necesario aclarar que, aunque el título refiere al narcotráfico, la situación se da con el crimen organizado, en todas sus modalidades, no obstante, las narco-estructuras, lamentablemente, son las que tiene más injerencia en nuestro territorio.


No es la primera ocasión, ni será la última, que le comento, estimada y estimado, lector-lectora, que en nuestro país existe una repudiable relación entre estructuras criminales y la clase política; ministros, diputados, magistrados, asesores, alcaldes y demás (los links adjuntos son la prueba). Tales aseveraciones las he basado en la unión de circunstancias concretas que van completando un rompecabezas de decisiones políticas, en las que al final el único “sector” beneficiado, es aquel que se llena el bolsillo con el dinero sucio, proveniente de acciones delictivas. Repasemos, rápidamente este tipo de acciones:


-Debilitamiento en la Policía de Control de Drogas: es cada vez menos personal, se les imponen condiciones des motivantes, los últimos ministros y viceministros de seguridad, así como la dirección de esa policía, están al tanto y no hacen nada. En este artículo me refiero con mayor detalle sobre el tema: “Narco empoderado, PCD debilitada”


- Resistencia al uso de escáneres y a ingresar al programa de revisión de contenedores de la ONU: relacionado con el punto anterior, que el contrato de concesión portuaria de APM no contemplara la revisión de los contenedores con los escáneres, es sencillamente increíble. Igualmente, que Costa Rica se haya retirado, y ahora busque excusas para no firmar e ingresar de nuevo, en el programa de revisión de contendedores de Naciones Unidas, deja mucho que pensar. Sobre algunas consecuencias de esto: “Piña con Coca, Made in CR”


- Seguridad privada en el Aeropuerto Juan Santamaría: esta terminal aeroportuaria se constituye como la frontera más grande del país, por donde más personas ingresan y salen. Con ellas pueden llevar toda clase de cosas ilícitas, como dinero, joyas, drogas o cualquier otro producto. La pésima administración del recurso humano de Vigilancia Aérea fue la excusa para este negocio, que comenzó a entregar la potestad de imperio del Estado en un punto tan vulnerable, a manos privadas.


-A esto le sumamos otras situaciones como: el debilitamiento del recurso policial en los cantones de la zona sur (por donde ingresa la droga y demás contrabando, vía terrestre). Las denuncias de oficiales que tienen “cuidando” las esquinas donde están los domicilios de narcotraficantes conocidos. Informes del O.I.J. sobre penetración de la delincuencia en el sistema de justicia. Recientemente, la visita de cierto diputado de Liberación Nacional, con una persona ligada al “negocio” de la venta de drogas. Y, hace unos días la noticia de que en el cantón de Corredores la alcaldía construyó un puente que, al parecer beneficiaría a cierta delincuencia organizada de la zona.


Sobre otras situaciones bajo esta misma línea, me refiero por acá:

¿Narco-economía o Narco-política?

¿Para quién trabajan?


Es muy claro que para poder utilizar las ganancias que se obtienen de las sucias actividades del crimen organizado se requiere de la alianza con personas que muevan grandes cantidades de dinero, para así poder colocar en el mercado legal los billetes manchados con sangre (este es el lavado de dinero). Cuestionémonos: ¿Cuántos de los grandes empresarios neoliberales, que hacen jugosos negocios con ciertos medios de comunicación y que en conjunto con ciertos banqueros aportan capital a las campañas políticas, contribuyen con el crimen organizado? ¿Cuántas campañas de los políticos actuales ubicados en los diferentes ministerios, Asamblea Legislativa y hasta Casa Presidencial; fueron pagadas con dinero que originalmente proviene del narco? ¿Cuántos políticos y políticas deben favores a la mafia organizada?


No es casualidad la pelea por escoger a las y los magistrados de Sala III, no es casualidad la visita de Viales, no es casualidad el debilitamiento de las policías, no es casualidad la inseguridad ni los homicidios que aumentan.


Amiga, amigo, y en febrero: ¿Votaremos por los mismos partidos, a pesar de estas situaciones? Yo no…



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