“¿Para Cuándo la Intervención en Celdas del OIJ?”

Jonathan Flores Mata

Criminólogo

Directivo Nacional de ANEP


Sin duda, todo el contexto que trajo consigo la llegada de la pandemia desnudó varias carencias, inconsistencias e irregularidades que en la institucionalidad costarricense estaban normalizadas. El irrespeto a los preceptos que giran en torno al tema de la salud ocupacional es posiblemente del que se posa en lo más alto del podio para recibir esta des prestigiosa presea dorada. Claro está, algunos casos son más gravosos y preocupantes que otros, y deberían subsanarse de manera urgente, en pro del bien común.


Una de estas circunstancias que este servidor de ustedes apela que debe ser una prioridad, es el hacinamiento en las celdas del Organismo de Investigación Judicial, OIJ. Estos sitios se han convertido en lugares abandonados por la Salud Ocupacional, la voluntad política, el interés institucional y hasta por el correcto cumplimiento del marco jurídico vigente. ¡Si, en la casa de la justicia, que vergüenza!


Las celdas del Poder Judicial, en teoría (más que teoría, según manda la ley) son (deberían) ser lugares de transición, mientras se traslada al detenido a un centro penitenciario. Es por esta lógica que dicha infraestructura no cuenta ni con las condiciones mínimas para garantizar la protección de la salud y seguridad de las personas allí recluidas. Sin embargo, en la práctica se están presentando casos de personas que llevan meses privadas de libertad en estas celdas “transitorias”. Ante tal circunstancia, el hacinamiento generado es cada vez más y más grande, y se está saliendo de control. Celdas para 10 personas en las que hay 22, espacios diseñados para no más de 60 en los que ingresan hasta 120. ¡Qué irresponsabilidad!

Debemos recordar, o conocer si no lo sabía, que los hombres y mujeres valientes que trabajan como custodios de Cárceles en las celdas del Poder Judicial, por mandato legal de sus funciones, están obligados a revisar físicamente a las personas detenidas, esto con fin de detectar cualquier objeto que pueda atentar contra la seguridad de jueces, personal judicial, otros detenidos y los propios custodios y custodias. Además, se encargan de alimentar a estas personas, suplirles medicinas, paño, jabón, papel higiénico y demás implementos básicos de higiene. Todo esto bajo el carácter hostil, agresivo y desesperado que adoptan muchas veces quienes se someten a procesos judiciales en la jurisdicción penal. El riesgo de un golpe, de que les escupan, arañen, pateen y hasta que les lancen materia fecal, es ineludible.


Ahora, imagine estimado lector-lectora, ejercer este tipo de faena en lugares donde no hay ventilación, y por el contrario, hay concentración de gases producto de los autos que salen y entran de ese lugar (si, las celdas están a la par de los parqueos, en espacios subterráneos), sin luz natural y encima con una sobrepoblación en la cantidad de personas detenidas. ¿Qué sucedería si se desata una gresca incontrolable en este lugar y la cantidad de detenidos sobrepasa por hasta tres a uno a la cantidad de oficiales custodios?


Figúrese usted que todas estas condiciones riesgosas para la salud, y la seguridad común, se dan en medio de la pandemia por el covid-19. Evidentemente, es imposible mantener metro ochenta de distanciamiento en esta labor de las y los custodios. Tampoco es posible el distanciamiento, ni la cuarentena entre los propios detenidos que están en condiciones de hacinamiento. Y para colmo de males, según denuncia la seccional de ANEP-Cárceles del OIJ, hay un peligroso incumplimiento de los protocolos internos generado por los mandos medios, que exponen al personal.


¿Comprende amiga-amigo la razón de la indignación de estos trabajadores y trabajadoras? Su familia se pone en riesgo, y debemos recordar, en tiempos de pandemia, este tipo de acciones son también un riesgo para la población en general.


La situación es más que conocida por los altos mandos del Poder Judicial, sus acciones para subsanarla en resumen en …. (correcto, poner puntos suspensivos es lo más educado de mi parte). Por supuesto, desde sus oficinas con sillas caras, aire acondicionado y posición privilegiada es fácil olvidarse de quienes realizan el trabajo duro de la institución. También el Ministerio de Salud sabe del tema, y su accionar es aún menor que el de los puntos suspensivos supra escritos. ¿Qué esperan para actuar, que ocurra una desgracia? Esperemos no tener que llegar a llorar víctimas, o ver manifestaciones acaloradas, para que los responsables de estos temas comiencen a actuar de verdad.



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