¿Para qué cortarnos las alas?

Carolina Delgado Ramírez

Ex Diputada


Para octubre de este año, los partidos políticos deben inscribir las candidaturas para los diferentes puestos municipales para las elecciones de febrero del 2020, proceso que obligó a llevar múltiples negociaciones para lograr las diferentes aspiraciones.


Es lamentable que, a pesar del peso político electoral, del trabajo y las capacidades individuales de las mujeres, sigamos rezagadas en la representación de las candidaturas a puestos de elección popular. Mucho de lo cual se resolvería con la verdadera implementación de la legislación existente.


Para una incorporación plena en todos los ámbitos y especialmente el político, es necesario que fortalezcamos habilidades, y no sólo saber hablar bien, sino, debemos volvernos maestras en el arte de la negociación, como un instrumento de cambio de nuestro entorno y medio para lograr nuestros objetivos.


Pero como mujeres lo primero que debemos superar, es lo que nos han dicho a muchas, “que aspirar es malo” o que es malo “ser una mujer ambiciosa”, les aseguro que no es así, creerlo es posponer nuestros objetivos e intenciones, como dirían por ahí, “cortarnos las alas”.

Ahora para poder tener una posición de negociación debemos tener “poder” y eso se hace cuando logramos juntar voluntades individuales con los mismos intereses y el conocimiento claro en lo que se quiere negociar.


Y finalmente tener la capacidad de llevar a cabo la negociación misma, para lo cual es necesario saber escuchar, poder tener una comunicación clara de nuestros intereses, en algunos casos hasta hacer alguna que otra concesión, mientras no se pierda el objetivo real de nuestros intereses, todos estos elementos generan confianza y el equilibrio en los acuerdos.


También puede suceder que las negociaciones fracasen, porque nunca los acuerdos pueden ir en contra de lo que queremos, ni debemos aceptar que por presiones, ataques o engaños nos obliguen a tomar decisiones.


Yo ya no creo en los malos acuerdos, prefiero las buenas negociaciones o en todo caso un buen pleito, para defender lo que queremos y nos merecemos.