“Piña con Coca, Made in CR”

Jonathan Flores Mata

Criminólogo

Directivo Nacional de ANEP


Lamentablemente, escuchar, leer o ver una noticia que anuncia el decomiso de un contenedor con cocaína, dejó de ser una situación esporádica en nuestro país. El gran tema es lo que esté haciendo Costa Rica para prevenir que esto suceda, y entregar a las manos de la justicia, a quienes se encargan de la ilícita labor de exportar coca, mayormente, disfrazada en contenedores con piña.


No ahondaré en detalles, pero si considero necesario recordar rápidamente cómo se llegó a este punto. Al inicio, siendo Costa Rica un país más del puente continental que une las dos Américas, servía como ruta de paso para que la droga fuera transportada desde los Alpes Andinos hasta Norteamérica. Finalmente, en ese destino se abastecía al mercado local y se enviaba la cocaína a Europa, donde su precio alcanza valores desorbitantes, y la demanda del consumo es impresionante.


Sin embargo, igual que cualquier otro negocio, (a diferencia que este es ilícito), quienes lideran está sucia actividad organizada, pensaron en formas de abaratar costos y obtener mayores ganancias con la mercancía entregada. Es en ese momento que nuestro país, al ser una nación privilegiada por su posición en el corredor geográfico, sin ejército, con una diminuta estructura antinarcóticos, falta de políticas reales contra el narco…y sabrán ellos que otras características le son beneficiosas; es que Costa Rica se convirtió en bodega y centro logístico (combustible, armas, dinero, transporte…). Pero, la manera más eficiente de abaratar costos y obtener mayores ganancias, es crear una ruta más directa entre América y Europa, ahí entran en juego nuestros muelles.


Con esa muy breve reseña, podemos entender el ingenio evolutivo de las narco-estructuras. Aprovechar las exportaciones lícitas como “camión” repartidor de la droga, les da enormes ventajas, y jugosas ganancias. Y es por esa razón que se han encontrado contenedores de piña cargados con cocaína, en países europeos como España, Bélgica y Holanda. Además de los contenedores que han sido interceptados en nuestro territorio.


Las grandes incógnitas saltan de inmediato: ¿En qué momento del proceso de exportación se ensucia la fruta con la cocaína? ¿Cuánta droga se ha exportado ya? ¿Quiénes son las empresas dueñas de esos contenedores decomisados? ¿Hay coincidencias en los nombres de propietarios de las empresas responsables de estos contenedores? ¿Serán las administraciones portuarias parte del oscuro negocio? ¿Cuántos casos judiciales hay en proceso de investigación por este tema? ¿Qué decisiones político-legislativas se están tomando para luchar contra esta modalidad de narcotráfico? ¿Qué nivel de pureza tiene la droga decomisada en suelo nacional (podría ser un anzuelo para pasar las cargas grandes)?


La Fiscalía General de la República, como respuesta a consulta sobre algunas de estas incógnitas responde, a groso modo, que no tiene un registro específico al respecto, y para aportar tales datos requeriría de una búsqueda manual, expediente por expediente, juzgado por juzgado. ¡Impresionante! No sé ustedes, pero a mi juicio eso se traduce en: “no tenemos procesos en investigación sobre esa línea”. En caso de que me equivoque, y si existan investigaciones; en mi humilde opinión y sin afán de irrespetar, sin una base de datos conformada para comparar y buscar conexidad entre imputados, pues la calidad de esas investigaciones deja muchísimo que desear.


Se mancha la reputación y el buen nombre de Costa Rica en el exterior, y no sería de extrañar que llegue el momento que desde Europa se tomen medidas restrictivas a nuestras exportaciones. Sobra decir que esto traerían consecuencias económicas gigantescas. Espero que, los posibles afectados y afectadas, no busquen la forma de cambiar la situación cuando ya estén sufriendo las consecuencias.


Con todo este panorama, estimado lector, estimada lectora, no me juzgue por mostrar morbo y desconfianza ante situaciones como: el no crecimiento en cantidad de personal de la Policía de Control de Drogas, la resistencia para el uso de escáner a todos los contenedores en los muelles, la falta de firmas para unirse al programa de revisión de contenedores de la ONU, las nulas acciones político-legislativas en pro de lucha contra esta modalidad de narcotráfico y la falta de investigación efectiva en el Ministerio Público. Todas circunstancias que solo benefician a un sector: Sí, al narcotraficante.


¿Será que ya nos convertimos en un narco-estado y no lo queremos admitir?


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