“Prioridades de Gobierno”

Jonathan Flores Mata/Criminólogo

Directivo Nacional de ANEP


La vertiginosidad con la que se desencadenan los acontecimientos socio-políticos, aún en medio de la coyuntura que atraviesa el mundo entero, por motivo de la pandemia, es impresionante. Esto obliga a las máximas autoridades estatales a tomar decisiones que, no dan pie a tomar en cuenta las objeciones o bendiciones de los distintos grupos influyentes en nuestro engranaje social.


En razón de lo anterior, la actual carpintería de decisiones políticas deja entrever con transparencia, y un poquito de análisis, claro está, la verdadera orientación de las prioridades gubernamentales. De la misma forma en que lo he hecho antes, abogo por una población informada, que observe y analice los movimientos, decisiones y situaciones acaecidas a nivel político, y saque sus conclusiones: ¿Cuáles son las verdaderas prioridades del gobierno de turno?


No se puede ser mezquino e inobservar que las medidas tomadas para contrarrestar la pandemia fueron uniformes, sin importar la afectación negativa que estas pudieron significar para algunos sectores. El tema más polémico danza alrededor de lo que ha sucedido “tras bambalinas”, aunado a lo que viene en próximos días; si, me refiero a la resistencia para sostener las medidas, o retrotraerlas ante el aumento en la cantidad de casos nuevos por día.


Estos dos acápites son fundamentales para responder a la pregunta generadora que compete a nuestra humilde reflexión; veamos:


En medio de la emergencia, es evidente que el país se enfrenta a una dificultad económica, aún mayor de la que ya se venía arrastrando, producto de la inversión importante que se debe hacer para luchar contra el avance del virus. De donde se sacan los recursos para esto, es justamente uno de los puntos en los que se debe enfocar nuestro análisis, y aunque el crecimiento de la deuda externa significa un enorme ítem de discusión, lo cierto es que genera más polémica el tópico de “contención del gasto”.


La mayor crítica que hemos sostenido en ANEP ha sido precisamente que, previo a afectar negativamente los salarios de la clase trabajadora, al quitarles las anualidades, negarles el aumento por costo de vida, permitir las reducciones de jornada…entre otras medidas que han desmejorado el salario de las personas trabajadoras; sería más acertado apuntar a una mejor recolección de impuestos. Es decir, previo a disminuir la calidad de vida de la clase obrera, perseguir a los evasores, acosar la ilusión fiscal, así como estudiar las exenciones y exoneraciones, daría mejores réditos económicos al país.


La incógnita del: ¿Por qué prefieren las autoridades desmejorar los salarios antes que enfilar sus esfuerzos contra los grandes evasores? Es de respuesta sencilla para nuestro entendimiento: porque entre las prioridades de los jerarcas gubernamentales se ubica primero el no tocar a los poderosos neoliberales que pagan sus campañas políticas, a costas de los impuestos que evaden, y la clase trabajadora está en sala de espera, en cuanto a importancia refiere.


Solo piénselo estimada (o) lector (a), las acciones hablan por sí mismas, mientras grandes emporios comerciales declaran cero ganancias y deben miles de millones a la seguridad social, le toca a las personas trabajadoras poner el pecho (y el bolsillo) ante esta situación. Esto es absolutamente regresivo, una característica muy propia de la Administración de turno.


Ahora bien, la otra arista que definimos como fundamental, para la reflexión de las prioridades del gobierno, para saber a quienes protege, para quienes trabaja en realidad, es la firmeza de las medidas tomadas por la pandemia, o incluso la resistencia a retrotraer a acciones más fuertes, por el aumento de casos.


La economía se ha visto terriblemente afectada, no solo para las personas que han visto sus salarios cercenados, o a quienes del todo han perdido su puesto de trabajo, también, para los pequeños y medianos empresarios, que han visto sus actividades en riesgo. La única salvedad es para aquellos que han acumulado riqueza durante años, y tienen recursos de sobra, sin miedo a equivocarme, puedo afirmar que ante un pequeño estudio nos daríamos cuenta que son también los que eluden y evaden impuestos.

Aún así, ante la gula de obtener ganancias económicas, estos grandes grupos empresariales continúan ejerciendo sus influencias políticas para presionar a las autoridades del país, pidiendo que las medidas preventivas contra la pandemia sean liberadas con mayor celeridad.


Sin embargo, estamos observando a diario como el reporte de casos nuevos viene en aumento, y la cantidad de personas con el virus activo se incrementa. No es nuestra representación sindical experta en temas epidemiológicos, es claro. Pero, la lógica impera ante este escenario, más casos activos es igual a mayor riesgo, y por ello, las medidas no pueden liberarse por motivos de las presiones de grandes grupos empresariales, eso sería igual a anteponer la vida de las personas sobre las ganancias de los neoliberales.


El panorama es hipotético, y esperamos no experimentarlo, pero, será la mayor prueba de fuego de la Administración, tomar decisiones radicales que sostengan medidas que afecten la economía, prefiriendo la vida de las personas. No sería de extrañar que este asunto ya produjera diferencias de opinión, entre el jerarca del Ministerio de Salud y el Presidente de la República.


No puedo finalizar esta pequeña reflexión sin insistir en que requerimos que la ciudadanía se mantenga realmente informada, que no caiga en los distractores de los espectáculos o entretenimiento que alejan de las cosas importantes. Veamos cuáles han sido las verdaderas prioridades de este gobierno y sus aliados políticos, a fin de que, la próxima vez que nos encontremos en las urnas valoremos quienes nos representan.



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